miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un día en el dotor

Desde que tengo otra obra social, gracias a novio, ya no me codeo con los rascosos de la obra social de los comerciantes. Y lo que veo muy seguido son señoras BIEN.
Hoy me tocó ir a hacerme unas ecografías a recoleta (racalata, boloh), y había unas tremebundas. TREMEBUNDAS, TE DIGO.

Las señoras BIEN no pueden esperar. Entran al consultorio con su ropa arreglada, sus pañuelos de cuello combinando con su pelo y maquillaje. Anteojos de sol aunque no sólo afuera está lloviendo, sino que adentro no se ve nada como para que tenga sentido su uso. La señora BIEN te inunda con su perfume caro que, seguramente, no compra en cuotas como vos; y saca su numerito para que la atiendan. Pero ella no puede esperar. No, ella se para en el medio de la recepción, en pose para que las otras señoras la admiren y cuchicheen. A ella no le interesa el número que tiene en la mano, ella tiene que ser atendida YA, porque es muy paqueta. Tiene más derecho que vos a estar ahí. Vos sos una inmundicia, una escoria de la sociedad donde ella habita.

Llaman al 99, mi número, y este espécimen pretende aproximarse a la recepcionista, ya liberada, que me estaba llamando. Con un grácil movimiento de cadera la esquivo y le paso bien por adelante de la jeta, haciendo que me atiendan (como corresponde), mientras ella se queda quieta, sin entender qué sucedió.

La señora BIEN no puede creer que la mugrienta haya pasado antes que ella. Oh, no. La señora bien no sabe qué hacer. Mientras se queda con esa cara estirada de monga, vuelvo a tomar asiento y espero a que me llamen para el estudio. Cuando le toca a ella, la sorpresa le dura, porque tarda unos instantes en darse cuenta que 00 es su número, porque claro, NUNCA LO MIRÓ. ¿Cómo va a mirar el número? ¡A ella la tienen que atender sha mismo!

Ay, señora. Ay señora con su pelo rojo teñido, sus zapatos de taco, y su carterita a tono de pelo y maquillaje. AY ¡Cáguese por forra!

3 comentarios:

Guillermo Javier Irigoin dijo...

En general la edad también añade una sensación de impunidad, asi que no me imagino lo que pasará por la cabeza de una vieja con "poder".

Guillermo Javier Irigoin dijo...

Ah, soy mr. Popo :)

Nefertiti Munguia Triana dijo...

Nunca falta la gente que quiere trato VIP y que no quiere hacer filas o esperar porque piensan que por ser ellos pueden tener todo lo que quieran cuando quieran y lo más divertido es verlos cuando no pueden tener lo que quieren y hacen berrinches como niños chiquitos jajaja

Saludos!!