jueves, 24 de enero de 2013

El paradigma del colectivero amable

Los conductores de transporte de Buenos Aires son, en su mayoría, seres que pertenecen a una misma raza que podríamos catalogar como "Ortiva deluxe". He conocido pocas personas tan asquerosas como estas, siempre con la cara retorcida en muecas de mala onda, contestando mal, apurándote cuando te querés subir, ignorándote y siguiendo de largo cuando estás esperando correctamente en la para de colectivos, frenando de más logrando que levites del suelo, y otras tantas situaciones que más de uno hemos tenido el gusto de vivir. ¡Y encima hay que pagar por fumarse este tipo de servicio!

Pero no todo está perdido. Hace unos días me tocó subir a un colectivo de la línea 135, donde me encontré con la excepción a la regla: un colectivero amable.

El tipo en cuanto subías, te daba las buenas tardes, y cuando terminabas de apoyar la tarjeta en el lector para pagar el boleto, te daba las gracias. Cuando subía alguien que necesitaba el asiento (personas mayores, una con un bebé y en un momento un chico que no caminaba bien) pedía a viva voz un asiento para esa persona y hasta que alguien se lo daba no dejaba de pedirlo. Si veía que alguien que quería subirse lo encontraba difícil, le ofrecía su ayuda, y lo mismo para bajar. No levantaba la voz. Si alguien se le acercaba a hacerle una pregunta, respondía con cordialidad y una sonrisa.

Era una cosa de locos. Jamás he visto un colectivero tan ser humano como este muchacho. Creo que me quedé con las ganas de sacarle una foto y colgarla en una pared que dijera "personajes del año", porque cosas así no se ven todos los días.

En una ciudad caótica donde reina la energía negativa y los gritos, los insultos y las caras de culo, es un rayito de sol en el medio de la tormenta toparse con alguien como este buen hombre. Bien, bien por ti colectivero. ¡Me alegraste el día!

3 comentarios:

sergio feldmann dijo...

sabes que deben tener un AND especial. Aca en Londres, donde la gente es muy amable y educada en general, los colectiveros, no muchos, pero los hay, son ortivas mal.

sergio feldmann dijo...

ADN, perdon

Nefer Munguia dijo...

Es cierto, casi todos son muy mal humorados, groseros, y tratan mal a la gente pero también una vez me tocó ver a uno que traía buena música, era amable con las personas y hasta traía la ropa limpia y planchada (es que casi todos andan sucios) y también quise tomarle una foto, es que eso no se ve todos los días

Saludos!