martes, 13 de octubre de 2015

Literario

Después de mucho tiempo, vuelve a mis manos otro libro con andanzas de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist.
«Momentito», dirán algunos, «¿Stieg Larsson no murió en el 2004?». Claro que sí, mi estimado inspector de la verdad. El escritor de la trilogía original de Millenium (una joya obligada en biblioteca, especialmente para amantes del género policial negro) murió tras entregarle a su editor el tercer volumen de la saga. Un hombre que, evidentemente, no llegó a enterarse de lo millonario que se volvería. Los que sí disfrutaron esta billeteada tremenda fueron su esposa, su padre y su hermano.
Stieg tenía en mente una saga de diez libros. Sólo llegó a terminar 3 y a tirar unas 200 páginas de la cuarta entrega. Y acá es donde entra en juego este señor (también sueco) llamado David Langercrantz, un escritor de gran experiencia que se subió al barco y se toma el trabajo de seguir con esta maravillosa saga.

Ante todo quiero aclarar (para quien no lo sepa) que no tengo memoria fotográfica. Es más, creo firmemente que mi cerebro va borrando información vieja para dejar lugar a las cosas nuevas, por lo que me pasa a menudo que olvido detalles de los libros que leo. Es más, a veces me olvido por completo de los mismos. PERO, así y todo, podría sentir un choque cuando me cambian el escritor de una saga. Ese cambio es difícil que no sea perceptible. Y debo decir que, si bien David Lagercrantz no escribe (gracias a dios) como Stieg Larsson, esta entrega es sumamente buena. ¿Por qué digo «gracias a dios»? Porque si quisiera leer a Stieg Larsson escribiendo releería la trilogía original, maldita sea. No me gusta cuando un escritor copia el estilo del otro. Así que en ese aspecto, me alegra mucho leer en formato distinto, si se quiere, a personajes tan queridos como Lisbeth y Mikael. Hay otros personajes, claro está, pero ser ellos dos son el eje de estas historias. ¿Y me dicen que Stieg quería 10 libros? Si van a seguir siendo así de buenos y atrapantes, sacame 20 Cacho.

Volvamos a lo que nos compete. Lo que no te mata te hace más fuerte. Gran historia que mete inteligencia artificial, super computadoras, chicos con capacidades diferentes pero con mentes que sobrepasan el límite normal humano, traiciones, engaños, asesinatos, torturas. No puedo decir que en estas páginas haya la misma crudeza que en algunas de las entregas anteriores (y algunas fueron sumamente crudas) pero no dejan de tener su alma. Lisbeth sigue siendo una genia con las máquinas y, posiblemente, cosechó un factor humano un tantito más fuerte que antes. Quizá el tiempo la ablandó un ápice, quien sabe, pero sin rozar la exageración (porque Lisbeth es un personaje oscuro y socialmente imperfecto), podría decir que estamos ante una Lisbeth un poquito menos máquina. Mikael sigue siendo el periodista que lucha por su revista y hace lo posible por remontarla. Y la relación entre ellos, si bien sufrió unos cambios debido a lo que les pasó en el pasado, sigue estando ahí. Es inevitable. Una cosa del destino, diría yo.

Honestamente, empecé el libro con temor a que fuera una porquería. La trilogía original fue tan buena, la disfruté tanto, que temía encontrarme con cualquier cosa. Pero, por suerte, no fue así. Estoy muy aliviada y, por supuesto, feliz de volver a leer las andanzas de esta gente.
Más vale que ahora voy a esperar los siguientes. Y espero que no tarden mucho.

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¿Cómo? ¿Que no leíste Millenium? ¿VOS QUERÉS QUE YO TE FAJE?

3 comentarios:

Mr. Popo dijo...

No, no los leí. Pero vi las películas, ¿no cuenta un poquito? :P

Zoqueta dijo...

Puede ser, puede ser. Pero sólo porque en este caso son adaptaciones geniales.
Las suecas al menos, la yanqui no tanto. Igual me gustó pero las suecas son las suecas.

"La bola en la ingle es la bola en la ingle"

Nefertiti Munguia Triana dijo...

Ay, me falta tanto por conocer de libros... pero uno de estos días leeré todos los que no he leído.

De lo que dices, creo que nunca me ha tocado leer algo que inicie con un autor y siga con otro, si ha de ser medio extraño, aunque si sabe llevar bien la historia no ha de sentirse tan feo el cambio.

Saludos!!