miércoles, 21 de enero de 2015

Europa ~ Enero 2015



¡Hola a todos! Acá de vuelta trayéndoles fotos y anécdotas de mis locas aventuras, que en esta ocasión nos llevaron al viejo continente, donde conocimos muchos lugares y morfamos como cerdos.
¡Qué lugares hermosos! No sé bien cómo empezar a contar todo, pero volví muy contento (y sucio), y con muchas ganas de volver. Volví sucio, ¿lo dije ya? Bueno, ya me bañaré, ¡caramba!

La primera parada fue España, pero yo estaba medio descompuesto por el largo vuelo y me quedé en el hotel casi siempre. La zoqueta maldita se iba por ahí de reunión y joda con los amiguitos y la madre, y a mi me dejaban solito. Pero, ¿saben qué? Me la pasé pidiendo servicio a la habitación. Ya va a ver ésta cuando llegue el resumen de la tarjeta de crédito, muejejeje. 


Acá en la cama del hotel de Madrid. Los hoteles españoles fueron, sin duda, los más cómodos. ¡Encima tenían bidet! ¡Me pude lavar el culito todos los días!

Tras España llegó Italia, un país muy bonito. La gente no es tan amable como los españoles pero hay muchas cosas lindas para ver, y ni les cuento para morfar. La pizza y la pasta italianas no son joda, son EXQUISITAS. Zoqueta se pidió una noche unos raviolones con salsa a la trufa negra (una papa loca que acá en Buenos Aires no conseguimos ni aunque tengamos mucho dinero), y cuando se distraía yo le robaba un poquito. Esa noche fue la que mejor comimos, una delicia. Las pizzas son finitas y tienen poco queso, pero son muy sabrosas, no te chorrea aceite entre los pelitos del bigote como acá. Y ni hablar de la cantidad de monumentos que vimos. Eso sí, ¡a la mayoría se les ve el pitito! ¡Qué cochinos eran estos italianos!


Acá en el recepción del hotel de Venecia, preparándonos para la excursión del día. ¡Miren lo que son esos sillones! ¡Pa echarse una siestonga tremebunda!


Acá posando con una góndola, en Venecia. El tipo me quería cobrar una barbaridad para llevarme a dar una vuelta, y yo le dije "¿Usted no sabe quién soy? Soy Vendetta, el famoso perro re copado". Creo que lo entendió, porque me dijo "ma fangulo" y se fue. ¡Que te pague tu vieja, bigote!

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Luego de Venecia pasamos por Florencia, acá estoy posando con la ciudad a lo lejos y la Santa Maria del Fiore de fondo. Está buena la cúpula de Brunelleschi, pero no jodamos, acá el que resalta soy yo. ¡Miren que bello! ¡Qué pulcro!


Este muchacho se llamaba David y estaba por todos lados. Yo no quiero decir nada, pero el pichí (que lo tiene al aire el descarado) es más chiquito que sus bolitas. Mmmmmm... no sé, fijate David.


Y acá en uno de mis lugares favoritos: el Coliseo romano. Mientras paseaba me imaginaba a los gladiadores rompiendo todo y se me pararon los pelitos de la emoción. 

La siguiente parada en nuestro viaje fue París. ¡Qué frío y qué lluvia todo el tiempo! La zoqueta se pensaba que la iba a sacar barata y al final terminó toda engripada. Por supuesto que eso no nos impidió salir a pasear por ahí, faltaba más. La ciudad es bonita, tiene lindos lugares (como Notre Dame, me dijeron que por ahí estaba Cuasimodo, pero no lo encontramos, ¡maldito!), pero hay que decir que la gente no es muy amable con los turistas. Y eso que nosotros un poco de francés chapuceamos (zoqueta me enseñó algo antes de viajar), pero así y todo, creo que no nos quieren mucho. ¡No me importó nada! ¡Vayansé a cagar! Yo estaba paseando y la pasé muy bien. Ah, eso sí, la pastelería francesa es exquisita. Mejor me anoto en el gimnasio ahora que volvimos porque quedé redondo.


Acá en los jardines del palacio de Versalles, una cosa realmente preciosa. ¡Este Luis XIV sí que sabía como vivir! ¡Qué lo tiró de las patas!


Y acá a punto de devorarme el plato de Crème Brûlée, uno de los postres más ricos que existen en el universo. Era para zoqueta, pero me dio a probar un poquito y no me pude contener: me devoré todo el plato. No lo lamento ni un poco zoqueta, jodete, hubieras pedido dos. 

La última parada fue la ciudad de Londres, en la cual lamentablemente estuvimos muy poquito, pero recorrimos mucho. Zoqueta se vino enamorada de esta ciudad, a mí también me gustó mucho. Tiene unos lugares muy interesantes, la gente es super amable, y en Hamleys (la juguetería más antigua de la ciudad) la pasé bomba: conocí muchos amiguitos y me la pasé jugando como un loco.


Acá posando con el Big Ben de fondo. Tenía miedo de caerme al agua del Támesis y mojarme las bolitas, pero por suerte la zoqueta estaba atenta.

Paseamos unos 15 días por este continente, conociendo gente, compartiendo historias y viendo edificios que tantas veces miramos en fotos o estudiamos. Una experiencia muy enriquecedora, que nos llenó de buenas energías para arrancar este año que está recién empezando. Eso sí, ¡la próxima me llevo una valija más grande! ¡Me quería traer todo! Por suerte algunos souvenires pudimos encanutar entre la ropa. ¡Espero volver pronto a este maravilloso lugar!

¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!

3 comentarios:

Mr. Popo dijo...

¡Tremendo!

(Y no, no soy un robot, creo :P)

Zoqueta dijo...

AJAJA viste, eso del robot es nuevo, yo a veces no sé qué responder (?)

Bella dijo...

Este perro sí que la tiene clarinete!