lunes, 29 de diciembre de 2014

Literario

A 3 días del fin de este año, terminé este libro, el primero de una saga de seis (y la tengo con las sagas largas... ¡no lo puedo evitar!)

Había visto este libro en los estantes y me llamaban la atención varias cosas. Una, obviamente, el título: a mí las cosas de magia y fantasía siempre me hacen estar atenta. Otra: el precio. Acá en Buenos Aires últimamente comprar libros se convirtió en un hobby bastante caro. Recuerdo que hace no muchos años siempre que iba a una librería la saqueaba, y ni hablar de esos lugares donde venden libros a menor precio, como ser el Parque Rivadavia. Pero de esas épocas ya poco queda. La inflación llegó a todos lados, y al fanático de la lectura también lo atacó.
Cuestión que veía estos libros a un precio relativamente económico, y bueno, me parecía extraño. Pero también sé que depende de las editoriales, no tanto de si el libro es conocido o no.
EN FIN, para nuestro último aniversario, entre todos los libros que me regaló mi novio estuvo la saga de estos, y no pude esperar para comenzar. Y la atracción fue cosa de segundos: la historia es genial.
Trata sobre Nicolas Flamel, un alquimista que históricamente fue un personaje real. Un burgués parisino descrito por varias leyendas por ser un alquimista que conocía las dos cosas más importantes de esa actividad: convertir los metales en oro y tener conocimientos sobre inmortalidad. De hecho, a pesar de que junto a su esposa fueron enterrados en un cementerio en París al morir, al profanar sus tumbas (claro, se sospechaban que eran super ricos, por eso de poder transformar cualquier cosa en oro y diamantes, así que era obvio que alguien iba a probar suerte) no sólo se encontraron con que no había nada de eso, sino que ni ellos mismos estaban. Misterio.
Cuestión que en el libro este está él, su esposa, Perenelle Flamel, y otro personaje que también es real históricamente: John Dee, quien también estudiaba, entre otras cosas, la alquimia.
En este libro, Nicolas y Perenelle son los guardianes de un libro antiquísimo donde se guardan miles de secretos, entre ellos el de la inmortalidad. Y John Dee lleva siglos queriendo obtener ese libro. En su afán por robárselos, terminarán envueltos en el comienzo de una aventura llena de magia, hechizos, seres inmortales y bichos raros, junto con dos adolescentes (hermanos mellizos), llamados Josh y Sophie Newman, que de hecho no es casual que aparezcan en medio de todo este embrollo, ya que el mismo Códex (el libro de los magos) tiene reservado un papel especial para ellos.
La historia atrapa enseguida y los personajes están muy bien desarrollados. Además, por el momento, me encanta esto de que entre los héroes de la aventura no haya ningún romance ni cosa rara de la que vengo leyendo en casi todos los libros que toco. Acá no hay nada de amor, salvo el de Nicolas por su esposa y viceversa, pero no hay páginas de descripciones melosas ni adolescentes pensando bobadas. Todo bien, pero llega un punto en que hasta yo (que no me molestan esas historias para nada e incluso me leí la saga de Crepúsculo en algún momento) me termino aburriendo. Aparte acá hay magia de verdad, necromancia, alquimia, vida eterna. Personajes históricos, mitología, explicaciones que mezclan las cosas reales que conocemos de siempre con cosas fantásticas. No hay magia berreta de varita mágica ni bobadas, es de verdad como leer "magia de adultos".
Un muy buen libro y una historia que arrancó fabulosamente, de la que ya me imagino que voy a devorar lo que sigue, porque no puedo esperar para saber qué pasa después.

¿Estás podrido de los amores y triángulitos embolantes? ¿Querés magos de verdad que no usan varitas ni gorros poco originales? ¿Te gusta cuando te explican cosas de historia utilizando personajes mágicos, desbaratando mitos que en teoría consideras intocables? No te pierdas estos libros. El primero nomás es un viaje de ida.

2 comentarios:

Bella dijo...

para la lista...! hace rato que también yo lo vengo viendo y no me decidía.

Zoqueta dijo...

Ohhh sisisi, ponlo en la lista, que está muy bueno!