miércoles, 19 de marzo de 2014

Lucky Strike

Cuando era chica, en un momento dejé de pelear en la batalla contra la obesidad. Empecé a acostumbrarme, tanto a mis propios límites físicos como a la reacción del resto de las personas. Era cómodo, todo se resumía en un "y bueno, si no se puede cambiar". Así seguía comiendo, seguía alimentando esa obesa que la gente señalaba y rechazaba. Nada hacía por cambiar, me había dado por vencida. En mi cabeza, ese estado en el que yo estaba, era el único estado en el que podía estar, y lo acepté.

Acostumbrarse a sentirse mal es una cosa muy fea, y por eso hoy cargo con algunas mochilas todavía, que me está costando sacarme. Pero no está bien, nadie tiene que dejar de querer mejorar, más que nada para uno mismo, porque después todo se termina yendo al diablo.

Un día me cansé de eso y empecé a hacer ejercicio y a comer bien. Hoy la batalla contra la obesidad la gané, queda algo de sobrepeso, pero ya sé bien que cuando quiero puedo seguir mejorando y que mi grasa no me controla ni me va a volver a controlar. Pero me está costando ganarle la guerra al cigarrillo.

Una de cal, y una de arena.

Empecé a fumar a los 14 años, dejé a los 22. Estuve tres años sin fumar, volví, dejé, volví, dejé. Ahora, en las vacaciones me fumé lo que no fumo ni en dos meses, y estoy viendo las consecuencias de eso a la hora de correr. Me subo a la cinta y a los 5 minutos ya siento que los pulmones se me están por morir. Y es todo culpa mía, yo dejé que el cigarrillo me controlase, como en su momento lo hizo la desesperación por seguir comiendo.

Hoy llevo 11 días sin fumar, y escribir esto me sirve de recordatorio y de lección auto impuesta. Quiero seguir corriendo, quiero fortalecer mis músculos y si voy de la mano con el tabaco no puedo hacerlo. ¿Qué prefiero? ¿Poder tener las piernas fuertes y los pulmones a tono, o seguir con lo de siempre y darle una excusa más a la vida para echarme una enfermedad por la cabeza?

Aquella vez pude decirle basta a la obesa que tenía adentro, que se conformaba con comer y con sentirse menospreciada por la gente, porque sentía que eso era normal. Hoy le empiezo a decir basta a la que piensa que con el cigarrillo se va a ir algún problema, la que se quiere auto convencer de que fumando un pucho de vez en cuando encuentra la paz que necesita, en lugar de buscar soluciones de otra manera.

Basta, basta de cigarrillo de una buena vez. No quiero volver a poner en cero el contador.

3 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Qué bien! Buscate algún tipo de cuadro para contar los días sin cigarrillo, que tengas que tachar, cosas así para verlo y recordarte qué bien que lo hayas decidido!

Zoqueta dijo...

No es mala idea Alicia! Por lo pronto, la primer semana luego del último cigarrillo pude correr 10 minutos y medio. Esta semana subí a 12 minutos, jajajaja, eso ya me da energía!

Akira-san dijo...

¡Muy bien Zoque!

Felicitaciones por la actitud, no hay que aflojarle. Y si, como comentaste, hay que esforzarse por la salud de uno mismo, para sentirse bien y con la mayor plenitud posible. Y si querés ponerlo en términos de estética, también tiene que ver con verse bien para sí mismo y lograr un estado estético con el que uno se sienta conforme, porque finalmente si uno no logra aceptarse seguramente a la corta o a la larga termina sufriendo, padeciéndose uno mismo.
Yo creo que hay que buscar el camino que mejor sintoniza con cada uno para trabajar lo que uno busca, para que el esfuerzo no se convierta en un padecimiento, si uno lo logra, después los mismos resultados tienen que servir como motivación para no aflojarle.

Saludos