miércoles, 9 de enero de 2013

Laborales

Debido a mi trabajo tengo que lidiar directamente con clientes y sus negocios o lugares de trabajo, y a veces me encuentro con cosas, diría, un tanto particulares.

Mis padres se dedican desde hace mucho tiempo a hacer habilitaciones de locales comerciales. Hacen toda la parte de gestoría para que el buen hombre que, por ejemplo, quiere poner un kiosco en X lugar, tenga los permisos necesarios y todo listo para poder trabajar tranquilo.

Hace unos años empecé trabajando con ellos de a poquito, y ahora también me dedico a eso con intermediarios fuera de lo que sería "la empresa familiar", para ir soltando de a poco la cuerdita (hay mucho que aprender todavía). Así que vengo teniendo aun más contacto directo con el cliente, y sinceramente se ven cosas que no se pueden creer.

En el edificio de "Impacto Ambiental", donde a veces tengo que ir a hacer trámites, más de una vez encontré cucarachas muertas. Ahí a la vista de todo el mundo. Saquen sus propias conclusiones teniendo en cuenta el nombre del edificio y lo que ustedes sospechan que se hace ahí. Por otro lado, he visto desde cocinas infestadas de cucarachas (algunos clientes se sorprendían de que los clausuraran, como uno dueño de una pizzería donde yo misma pude ver las cucas caminando en el horno y sobre el coso ese que usan para cortar la muzzarella), depósitos con olor a podrido, sótanos inundados donde supuestamente guardan mercadería, recintos sumamente pequeños donde ponen a trabajar a la gente, geriátricos con 4 o 5 camas en una habitación realmente chiquita, baños con olores inhumanos. Y no digo baños que no son abiertos al público, hace poco tuve que ir a tomar las medidas de un conocido boliche de la zona de Núñez y los baños, para ser brutalmente sincera, estaban cagados. ¡Cagados y sucios! ¡Y yo tomando las medidas tratando de no tocar nada!

La semana pasada me tocó ir a medir un sanatorio, porque hay que actualizar el plano. En uno de los pasillos cuando abrí la puerta entró un olor nauseabundo terrible, y al final ni pude entrar. Al ratito la encargada me dijo que habían encontrado palomas muertas....¿¿Pero de cuándo?? Ese olor no era de palomas que se murieron el día anterior. Y vuelvo a recalcar dónde estaba: un sanatorio. Y recalco aun más: palomas muertas.

Últimamente me da todavía más repelús el tema de pedir comida por teléfono, porque estando en este ambiente y viendo estas cosas es como que no terminás de confiar en la limpieza del lugar al que estás pidiéndole tus alimentos. Así que ya hay lugares a los que directamente ni llamo, o comidas que ni loca quiero comprar afuera. Prefiero perder tiempo en mi casa cocinando que entrar a ciertos "lugarejos" de mala muerte. De sólo pensar en las cosas que he visto...

No es lo mismo "sospecharlo" que verlo, porque en realidad todos sabemos bien que no todo es tan lindo como uno lo ve, pero realmente es increíble lo sucia que es la gente y lo despreocupada por el resto, incluyendo sus propios empleados. Y no respetan para nada ni siquiera su lugar de trabajo.

1 comentario:

Nefer Munguia dijo...

Es que luego los jefes por tacaños no arreglan, ni limpian, ni hacen mejoras... y mira que eso podría perjudicar la salud de los que ahí trabajan pero aún así no hacen nada

muy mal :/

Saludos!