miércoles, 16 de enero de 2013

De los planes para vacacionar

No sé cómo les pasará a ustedes, pero a mí llegando el fin de un ciclo anual de trabajo y estrés de todos los colores, me empieza a dar la comezón del "irme de viaje". Es algo que me encanta y lo siento como un hobbie merecido y necesario, como quien colecciona cosas, o quien juega a la playstation y se compra juegos casi todos los meses, y otras tantas desconexiones mentales que pudieran existir. Generalmente los destinos que termino eligiendo son dentro del país, aunque una vez (allá por el 2011) me fui para Perú.

Como preferir, prefiero viajar con mi novio o con alguna amiga, pero tampoco le hago asco al ir sola en caso de extrema necesidad. Perú justamente fue uno de los destinos que elegí para darme un gusto en soledad, y al final soledad fue algo que ni hubo, porque me la pasé conociendo gente sobre la marcha. Resulta extraño y a la vez genial eso de no viajar con nadie. Uno se arma sus tiempos, se pone sus horarios, no le rinde cuentas a nadie, no da explicaciones, no se pelea, no hay discusiones. Tiene la contra, obviamente, de que a veces es como que se sienten ganas de charlar las cosas que se están viviendo con alguien conocido al lado, pero la verdad es que mis dos viajes sola los disfruté demasiado.

El caso es que se fue el 2012 y ya en este verano caluroso y pegajoso que estamos viviendo en Buenos Aires el cuerpo mismo me exige un descanso, pero con conexión afuera. Eso de tomarse vacaciones para quedarse en casa no me sirve, me parece lo mismo que nada. Aparte ni hablar, con el tipo de trabajo que tengo, así decida no salir seguramente tendría llamadas y mails de clientes jorobándome la paciencia.

Y todos los años pasa la misma cosa...

Cuando me pongo a sacar cuentas de la plata que necesito luego de elegir algunos destinos, me doy cuenta que vacacionar en Argentina es asquerosamente caro. Los pasajes de micro valen casi lo mismo que los pasajes de avión (y yo personalmente nunca más me subo a un micro). Los alojamientos se van al diablo con el precio que ponen por noche, y no me hagan hablar de las excursiones. Excursión. Ese ser maléfico, necesario cuando uno viaja a ciertos lugares donde sin guía no se pueden hacer algunos recorridos, que se aprovecha de nuestras ganas de pasear y sacar fotos y nos arranca del bolsillo hasta las pelusas de viejos papeles deshechos.

Y esto no lo estoy diciendo desde el lugar de mujer que se queja porque gana poco, o porque se quiere ir de viaje con dos mangos en la cartera: lo digo porque a veces resulta más barato viajar a otro país que irse a una de nuestras provincias. Y eso....¡es ridículo! De hecho, fue por esto mismo que en aquel año preferí darme el gusto de conocer Machu Picchu (entre otros increíbles lugares que hay en ese hermoso país), que gastar la misma plata en seguir recorriendo las hermosas tierras argentinas.

Así y todo, estos días escarbando un poco en las pocas promociones que encontrábamos junto con una amiga por elegir destino a último momento, conseguimos un precio relativamente barato para viajar a un pueblo de la Patagonia Argentina que se llama "El Chaltén". Personalmente aun no lo conozco, sí estuve por la zona de Calafate que es por ahí cerquita, pero ya estoy ansiosa esperando el 1ero de febrero, día que un avión me aleje un poco de los mosquitos y los golpes de calor porteños para acercarme a tierra de montañas y glaciares por una semanita.

Les dejo una foto del lugar que encontré en google para que vayan conociendo:


¿No es hermoso viajar?

Sólo poner un pie en un medio de transporte que nos esté alejando de nuestro lugar de residencia, ya me obliga a tener la sonrisa pegada a la cara.

4 comentarios:

sergio feldmann dijo...

Viajar, totalmente, el mejor placer al cual uno puede acceder. El sur es hermoso! enjoy!

sergio feldmann dijo...

zoqueta querida, mira mi ultima entrada que hay premio!.
besos

Bella dijo...

Coincido con Feldman, viajar es lo más mejor que hay. Y encima el Sur... ya estoy babeando.
¡Disfrutalo mucho!

larecepcionista dijo...

Viajar es lindo siempre, desde que empezás a planearlo hasta que volvés a mirar las fotos.