martes, 11 de diciembre de 2012

El atropello de la maternidad

Hay un cambio radical que se produce en ciertas mujeres cuando están por llegar la maternidad, o ya les ha llegado, que las convierten en un integrante de la sociedad al que uno a veces siente ganas de estrangular. Yo no sé qué es lo que les pasará en las hormonas a estas señoras, pero si ya de por sí eran un poco histéricas, la histericidad (?) se eleva a niveles insospechados para el resto de los mortales.

Un claro ejemplo de esto es cuando estamos como pelotudos esperando en la parada del colectivo. ¿Pasó media hora? ¿Estás al rayo del sol? ¿La fila ya tiene como 12 personas bufando porque el bondi no viene más? ¿Se te acalambró el ojete de ir cambiando el peso de una pierna a la otra? No importa. La señora embarazada o la que tiene un crío (la edad no les importa, porque si tiene 9 años y ya le empiezan a salir los primeros pelos en las bolitas la actitud es la misma) se te paran adelante de todo y prácticamente se tiran encima del colectivo cuando éste llega. Está socialmente aceptado que cuando el colectivo llega uno deje subir primero a estas maternas o a un noble anciano, pero cuando es así de prepo me rompe un poco las bolas. Además, por más que el bondi venga vacío o lleno, VAN a ligar un asiento sin dudarlo. ¿Qué necesidad hay de atropellar a la gente y subir primera?

Después está ese sentimiento que les crece al mismo ritmo que el crío en la panza, que es un una mezcla de odio y reproche. La mayoría de estas mujeres en cuanto queda embarazada ya siente que el resto del mundo le debe algo. Favores, regalos, visitas, lo que sea. La sociedad está en deuda con ella porque ella está por parir. Y pobre de vos si se te ocurre decirle que no a algo. La lluvia de insultos y de echadas en cara que te puede atacar de pronto, puede ser mortal. ¡La cantidad de gansadas por este tema que he visto no fueron pocas!

Y ni hablemos de los productos a la venta. Hay cosas que se venden para futuras mamás que yo no sé ni de dónde han salido, o para qué sirven. Algunas cosas me perturban, por sus extrañas funciones (como los saca leches, o esos corpiños horrendos que se abren para dejar la teta afuera), y otras me sorprenden por la viveza de los vendedores, que no reparan en seguir sacando a la vente más y más cosas para este grupo selecto de mujeres.

De más está decir que no está en mis planes (ni ahora ni nunca) formar parte de esta elite de la sociedad, pero más allá de eso, algunas de estas mujeres que abusan de su estado de madres realmente me saca de quicio. No es un tema personal hacia los niños, eh, a pesar de que no soy muy fanática de los purretes en general (algunos desgraciados tuvieron la suerte de captar mi cariño, pero son pocos).

2 comentarios:

Neri dijo...

Hola Zoqueta! a mi me jode cuando andan paseando con el cochecito creyéndose dueñas de la calle... y que si las dejas pasar no te dicen ni gracias, como dando por sentado la acción de dejarlas pasar. Tendrían que sacar carnet para manejar cochecitos también jaja
un beso!

Zeithgeist dijo...

vos ya me conoces.. te entiendo tanto...