Hace casi un mes que no escribo en el blog. No, no me morí todavía (?). De ese mes, dos semanas fueron de trabajo intenso. No es cosa sencilla llevar al día dos trabajos completamente diferentes entre sí, y sumarles una carrera. Ah, sí, la facultad este año viene heavy metal. No por lo complicada en general, pero las materias dejan mucho que desear y me cuesta estar al día.
Casi no tuve tiempo de leer, con eso les digo todo. Había empezado un libro sobre orcos, pero pienso que todavía no estoy preparada para volver a la carga con la fantasía. Me aburre rápido. El fin de semana me compré un libro del mismo escritor de El niño con el pijama de rayas, y me atrapó ya en las primeras páginas.
Está llegando junio, recién mitad de año, y ya se me quemó el cerebro casi por completo. Por suerte a fin de mes me llegan unos días de descanso en el sur del país, con dos amigas de la facultad. Obvio que Vendetta se va conmigo, no puedo negarle el placer de volver de vez en cuando a su lugar natal.
¡Prometo volver más seguido! Por el momento volví a mi trabajo regular de siempre nomás, y aunque sea ya tengo tiempo de leer un poco y aflojarle al coquito. Aunque siempre me hice un ratito para leer a los amigos que tengo por aquí.
Dicen que todos cambiamos a medida que vamos madurando. Yo la verdad no sé que decirles, porque sigo siendo la misma pelotuda.
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miércoles, 18 de mayo de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
Cansadeited
Por fin se terminaron los exámenes finales de segundo año. 5 en dos semanas, algunos pesaditos. Por suerte ya tengo las notas, todos aprobados. Lo único que me jode es que hay uno que me arruinó el hermoso promedio, pero qué se le va a hacer (escapa de mí, es que hay un profesor al que tal vez no le caigo muy bien). Detalles. Pero lo bueno: Ya empiezo tercero. Mi último año de cursada antes de la tesis.
Estoy tan cansada que me dormiría acá sentada, escribiendo.
En verano no suelo tener mucho trabajo pero febrero, desde mitad de mes hacia acá más o menos, me está aniquilando. Planos, especialmente. Ir a medirlos y luego sentarme a dibujarlos.
* Quiero terminar de leer IT para poder arrancar todos los libros hermosos que tengo esperándome y siento que nunca llego. Voy por la página 950 más o menos, de 1500. Lo peor es que es un libro fascinante, así que quiero terminarlo.
* Empecé a ver True Blood para descansar del estudio. Me vi las dos primeras temporadas completas y la mitad de la tercera. La segunda temporada parece un chiste, una mezcla de película trucha de Guillermo Francella (tipo "Bañeros locos" o algo así, ni sé si él actúa pero creo que se entiende la idea). Cuando estaba con la tercera decidí leer la sinopsis en wikipedia y me di cuenta que la serie es cualquiera. Una pérdida de tiempo. Abandonada y olvidada.
* No sé si es el veganismo o qué pero estoy corriendo más tiempo y más kilómetros cada semana. Punto para mí. Y estoy aprendiendo muchas recetas riquísimas para no aburrirme comiendo siempre lo mismo.
* Tengo sueño.
Ya sé que volví hace dos meses del viaje, pero... ¿Queda muy mal si les digo que necesito vacaciones?
Estoy tan cansada que me dormiría acá sentada, escribiendo.
En verano no suelo tener mucho trabajo pero febrero, desde mitad de mes hacia acá más o menos, me está aniquilando. Planos, especialmente. Ir a medirlos y luego sentarme a dibujarlos.
* Quiero terminar de leer IT para poder arrancar todos los libros hermosos que tengo esperándome y siento que nunca llego. Voy por la página 950 más o menos, de 1500. Lo peor es que es un libro fascinante, así que quiero terminarlo.
* Empecé a ver True Blood para descansar del estudio. Me vi las dos primeras temporadas completas y la mitad de la tercera. La segunda temporada parece un chiste, una mezcla de película trucha de Guillermo Francella (tipo "Bañeros locos" o algo así, ni sé si él actúa pero creo que se entiende la idea). Cuando estaba con la tercera decidí leer la sinopsis en wikipedia y me di cuenta que la serie es cualquiera. Una pérdida de tiempo. Abandonada y olvidada.
* No sé si es el veganismo o qué pero estoy corriendo más tiempo y más kilómetros cada semana. Punto para mí. Y estoy aprendiendo muchas recetas riquísimas para no aburrirme comiendo siempre lo mismo.
* Tengo sueño.
Ya sé que volví hace dos meses del viaje, pero... ¿Queda muy mal si les digo que necesito vacaciones?
martes, 6 de octubre de 2015
Alzheimer
Creo que estoy al límite de lo que da mi cerebro.
Este año tuvo (y todavía falta) de todo. Fechas importantes, momentos en que me quise matar, mucha pena, mucha alegría. Y estos últimos meses me trae un casamiento (¡en un mes!), un viaje soñado y mucho, MUCHÍSIMO trabajo. DEMASIADO.
Me doy cuenta que estoy pasada porque ya no recuerdo nada. En general me pasa que alguna cosita me olvido. Algún llamado que anoté pero nunca avisé por distraída, algo que tenía que hacer y se me pasa, pavadas de la vida diaria. Pero estos días ya estoy en cualquiera. Me olvido de trabajos que me piden los clientes, hoy me llamó uno diciéndome "me re colgaste". Sí, te colgué chabón, me olvidé por completo de tu existencia y lo que tenía que hacer. Tengo que traer o llevar cosas a lo de mi vieja y lo recuerdo cuando llego a mi casa a la noche. Me olvido de ir al médico, esto ya es triste. Tengo que sacarme sangre y hacerme los análisis hace como tres meses y se me pasan las semanas sin que yo me de cuenta. Todavía vengo zafando con la facultad porque me obligo a entrar todos los lunes a ver qué hay que hacer. Mi nerda interior no me permite colgarme con eso (y además con lo que me hace doler el bolsillo, más vale darle duro).
Voy a tener que empezar a pegarme los post-it en la jeta, porque claramente tener un calendario donde anoto lo que tengo que hacer (VALE MIRARLO, CRIATURA ESTÚPIDA) o pegarme post-it en el monitor del trabajo no es suficiente.
Necesito vacaciones. En realidad, necesito que el teléfono deje de sonar y que los mails dejen de llegar. O no darles bola. DEJEMEN EN PAZ.
Este año tuvo (y todavía falta) de todo. Fechas importantes, momentos en que me quise matar, mucha pena, mucha alegría. Y estos últimos meses me trae un casamiento (¡en un mes!), un viaje soñado y mucho, MUCHÍSIMO trabajo. DEMASIADO.
Me doy cuenta que estoy pasada porque ya no recuerdo nada. En general me pasa que alguna cosita me olvido. Algún llamado que anoté pero nunca avisé por distraída, algo que tenía que hacer y se me pasa, pavadas de la vida diaria. Pero estos días ya estoy en cualquiera. Me olvido de trabajos que me piden los clientes, hoy me llamó uno diciéndome "me re colgaste". Sí, te colgué chabón, me olvidé por completo de tu existencia y lo que tenía que hacer. Tengo que traer o llevar cosas a lo de mi vieja y lo recuerdo cuando llego a mi casa a la noche. Me olvido de ir al médico, esto ya es triste. Tengo que sacarme sangre y hacerme los análisis hace como tres meses y se me pasan las semanas sin que yo me de cuenta. Todavía vengo zafando con la facultad porque me obligo a entrar todos los lunes a ver qué hay que hacer. Mi nerda interior no me permite colgarme con eso (y además con lo que me hace doler el bolsillo, más vale darle duro).
Voy a tener que empezar a pegarme los post-it en la jeta, porque claramente tener un calendario donde anoto lo que tengo que hacer (VALE MIRARLO, CRIATURA ESTÚPIDA) o pegarme post-it en el monitor del trabajo no es suficiente.
Necesito vacaciones. En realidad, necesito que el teléfono deje de sonar y que los mails dejen de llegar. O no darles bola. DEJEMEN EN PAZ.
lunes, 6 de julio de 2015
El vampiro
Muchas veces me han comentado de personas que absorben energía y te dejan sin ganas de nada, y si bien lo podía entender, no sabía realmente lo que significaba. La magnitud de conocer a alguien de esa calaña. Hasta que, claro, me pasó hace dos semanas.
Un tipo vino recomendado porque necesitaba que le dibujaran planos, y mi nombre surgió en la conversación. Quedamos en vernos en un barcito acá cerca. Ya de entrada no me copó su onda "viejito dandy que se cree ganador". Cuando se enteró lo que yo hacía, en vez de sólo planos quiso que le haga todos los trámites completos. Y ahí empezaron los problemas. Este vampiro chupa sangre peca, entre otras cosas, de miserable ratón. Le pasé presupuestos y me los peleó todos. Y no estamos hablando de unas barbaridades, de hecho, entre mis conocidos suelen decirme que cobro poco. No me gustó la regateada, pero entre su «Ay, es que ya los presupuesté» y el hecho de que necesito cada centavo para fin de año, acepté. PARA QUÉ.
Por empezar, me llamaba a cualquier hora, todo el día. Me exigía que me apurara. Una vez nos teníamos que encontrar a las 11:00, y a las 10:59 (posta) ya me estaba llamando. Y cuando le dije lo que cobraba me tiró un «vos debes estar llena de guita». Sí chabón, por eso pago alquiler de un departamento que se me llueve. Porque soy rica.
Entre estas cosas y otras drenó mi energía, y me dejó de cama. Fue increíble, jamás había vivido nada semejante. Una persona tan molesta, tan chupa onda, que me terminó dejando hecha un harapo deprimido y sin ganas de salir a trabajar. ¡Horrible! Ahora entiendo más a todos los que alguna vez me dijeron que se cruzaron con alguien así. Y de cama posta eh, una gripe galopante y todavía una tos que no se me quiere ir.
A la tercera vez que nos juntamos le dije que le armo estos trámites que ya le había aceptado, pero que no le hago más nada. Ni por todo el oro del mundo me voy a fumar a un flaco tan desgastante. Por algo trabajo por mi cuenta, para no aceptar exigencias y pelotudeces de nadie.
Al final, conocí un vampiro.
Un tipo vino recomendado porque necesitaba que le dibujaran planos, y mi nombre surgió en la conversación. Quedamos en vernos en un barcito acá cerca. Ya de entrada no me copó su onda "viejito dandy que se cree ganador". Cuando se enteró lo que yo hacía, en vez de sólo planos quiso que le haga todos los trámites completos. Y ahí empezaron los problemas. Este vampiro chupa sangre peca, entre otras cosas, de miserable ratón. Le pasé presupuestos y me los peleó todos. Y no estamos hablando de unas barbaridades, de hecho, entre mis conocidos suelen decirme que cobro poco. No me gustó la regateada, pero entre su «Ay, es que ya los presupuesté» y el hecho de que necesito cada centavo para fin de año, acepté. PARA QUÉ.
Por empezar, me llamaba a cualquier hora, todo el día. Me exigía que me apurara. Una vez nos teníamos que encontrar a las 11:00, y a las 10:59 (posta) ya me estaba llamando. Y cuando le dije lo que cobraba me tiró un «vos debes estar llena de guita». Sí chabón, por eso pago alquiler de un departamento que se me llueve. Porque soy rica.
Entre estas cosas y otras drenó mi energía, y me dejó de cama. Fue increíble, jamás había vivido nada semejante. Una persona tan molesta, tan chupa onda, que me terminó dejando hecha un harapo deprimido y sin ganas de salir a trabajar. ¡Horrible! Ahora entiendo más a todos los que alguna vez me dijeron que se cruzaron con alguien así. Y de cama posta eh, una gripe galopante y todavía una tos que no se me quiere ir.
A la tercera vez que nos juntamos le dije que le armo estos trámites que ya le había aceptado, pero que no le hago más nada. Ni por todo el oro del mundo me voy a fumar a un flaco tan desgastante. Por algo trabajo por mi cuenta, para no aceptar exigencias y pelotudeces de nadie.
Al final, conocí un vampiro.
lunes, 20 de octubre de 2014
All work and no play makes Zoquett a dull girl
Quiero sentarme a escribir aunque sea una bobada, y no encuentro el momento. No es falta de inspiración sino más bien de tiempo, fueron unas semanas agotadoras que culminaron en un fin de semana del día de la madre asesino.
¿La razón? Exceso de trabajo. Con el emprendimiento de pastelería se me ocurrió ofrecer unas promos de desayunos para el día de la madre (el domingo pasado acá en Argentina), y la respuesta de la gente fue fabulosa. Tuve muchos encargos, no puedo quejarme, me divertí muchísimo pintando bandejas, cocinando y armando paquetitos. A eso le sumo que tuve mucho trabajo de los trámites de siempre, y que la facultad este semestre viene bastante asesina y no me gusta descuidarla.
¿El resultado? Una cosa así:
¿La razón? Exceso de trabajo. Con el emprendimiento de pastelería se me ocurrió ofrecer unas promos de desayunos para el día de la madre (el domingo pasado acá en Argentina), y la respuesta de la gente fue fabulosa. Tuve muchos encargos, no puedo quejarme, me divertí muchísimo pintando bandejas, cocinando y armando paquetitos. A eso le sumo que tuve mucho trabajo de los trámites de siempre, y que la facultad este semestre viene bastante asesina y no me gusta descuidarla.
¿El resultado? Una cosa así:
Estoy cansada, mal dormida, ojerosa, pero realmente feliz. Feliz porque lo que me sale bien es algo que sale bien de mí, no dependo de nadie y es todo mi esfuerzo, y es un mimo a la autoestima. Me gusta que los clientes se sientan cómodos cuando voy a ver sus locales y les explico lo que necesitan; y me encanta cocinar y ver una respuesta positiva en la gente. Entregar los trabajos prácticos y ver que sigo sacando buenas notas, aunque llego raspando con el tiempo, y cada entrega es un pasito más cerca de la meta.
Está siendo un año muy productivo en este aspecto en particular. Hubo meses de bajón y poco trabajo, pero es la vida del freelance... siempre va a haber meses peorcitos. Por suerte se remontó y siento que mis esfuerzos valen. Lo único que me tira un poco abajo estos días es que no encuentro tiempo para leer, y no poder terminar los libros que estoy leyendo es un ultraje.
Eso sí... en donde tenga un buen rato para dormir como un tronco, me abrazo a la almohada y no me sacan más de mi cama.
sábado, 24 de agosto de 2013
Laborales
Siguiendo un poco con la temática del post de Bella, quería comentar un par de cositas acerca de los que trabajamos de este modo, porque a veces me da la sensación de que la gente no entiende o se hace la otaria.
Sí, freelance. Como ya deben saber significa que uno es autónomo y no depende necesariamente de otro para hacer su trabajo, o no necesita ir a una oficina y demás.
Claro, gastos de viático ya no tenemos, ni lo pesado de tener que salir a tomarse colectivos o subtes lejos de casa a lugares atestados de gente que ya de sólo pensarlo te estresan, ni hay que aguantarse un jefe que te rompe las carótidas o compañeros de oficina hipócritas que te vienen a molestar.
Pero eso no significa que el trabajo sea barato.
Mi caso, por ejemplo: pago monotributo, ingresos brutos y la matrícula para poder ejercer. ¡También pago mi obra social! Mi trabajo lo hago en tiempo y forma, no me gusta ser irresponsable, entrego lo que me piden a tiempo y muchas veces demanda muchas horas, más cuando tengo que ir a hacer un relevamiento y tomar medidas de locales que no tienen ni un pequeño plano en qué apoyarme. TODO eso se tiene que contemplar a la hora de mirar un presupuesto de un freelance, antes de decirle "Che, ¿no es mucho?".
¿Mucho? Sí, mucho es lo que gasto y mucho es lo que hay en juego. Hay que mirar un poquito más allá antes de decir ciertas cosas y pecar de ratón.
miércoles, 10 de abril de 2013
La vida de un freelance
No es fácil ser trabajador autónomo, mejor conocido como freelance.
Según wikipedia, la palabra deriva de un término medieval inglés usado para un mercenario (free-independiente / lance - lanza), es decir, un caballero que no servía a ningún señor en concreto y cuyos servicios podían ser alquilados por cualquiera.
Hoy en día, si bien al menos no es mi caso de ir por ahí matando a nadie a cambio de dinero (creo que si fuera ese el caso jamás me quejaría), sí es cierto que presto mis servicios de gestora de habilitaciones de locales comerciales y de dibujo de planos de autocad, entre otras cosas, a aquel que así lo requiera. No respondo a un horario de oficina normal, ni a un jefe en particular.
El tema de que no sea fácil lo digo por dos cosas:
Por un lado, generalmente no hay siempre un sueldo fijo. Hay meses en que uno trabaja más y meses en que se trabaja menos, y el cobro de fin de mes viene de la mano con eso. Para mi por ejemplo los feriados son un incordio, porque la municipalidad y todas sus dependencias se toman todos los feriados habidos y por haber y muchas de las cosas que hago dependen de ellos. Ni hablar los servidores, si se caen durante un fin de semana largo, me tengo que olvidar de trabajar hasta el siguiente día hábil. Sumando a todo esto lo complicado de mantener clientes fijos, cuando hay tanto ratón dando vueltas, se puede decir que tampoco es cuestión de soplar y hacer botellas.
Y por otro lado, otra cosa que hace molesta la vida del freelance es la gente.
¿Qué tiene que ver la gente? Muchas personas creen que por tomarse el colectivo, fumarse la hora pico y llegar a una oficina lejos de su casa ya han madurado y se las saben todas acerca de lo que es un trabajo. Esa gente puede o no llegar a una oficina donde no tiene un pedo que hacer más que jugar al farmville en el facebook o leer boludeces en internet, y así y todo cobra el mismo sueldo todos los meses. Pero de todas formas se creen en posición de rebajar el trabajo del que no cumple horarios. Ya fueron varios los que me tildaron de "no trabajadora" sólo porque no me levanto a las seis de la mañana, no tengo que ir a cumplir un horario fijo a ningún lado y puedo trabajar (el 70% del total de lo que hago, porque también hay que visitar a los clientes) en cualquier lado mientras tenga una computadora con conexión a internet e impresora.
Me resulta cansador tener que explicar lo que hago y escuchar una respuesta absurda como si me rascara la pepa las 24 horas y me cayera dinero del cielo. A ver, si no trabajo, no cobro. Es simple. Y no, no quiero NO tener dinero. A veces me hacen sentir un poco idiota porque termino pensando si en el fondo será realmente considerado un trabajo "normal" lo que hago, pero la realidad es que es lo que me tocó, lo que elegí, y lo que me paga todo lo que quiero y necesito hacer. Y muchos de esos que bardean, a las 5 de la tarde ya se están volviendo a sus casas, y para mi cortar a esa hora no existe. Hay días maratónicos en que me toca seguir trabajando hasta las 2, 3 de la mañana incluso, y no me quejo.
Así que a ustedes, envidiosos, que están enojados con la vida porque se tienen que levantar de sus camas calentitas a una hora inhumana para ir a una oficina en la loma del quinoto, a hacer algo que no les gusta (o a perder el tiempo al pedo), y se ofenden porque hay otros que tenemos otras chances, bueno, con mi mejor francés les pido encarecidamente que se vayan a cagar. Cada uno tiene lo que le tocó, y si no están conformes, hay formas y formas de cambiar su presente, siempre estarán a tiempo. Pero metiéndole el dedo en elorto ojo a otro sólo porque hace algo diferente que, en el fondo, ustedes querrían tener, no los va a hacer llegar a ningún lado. Es de forro de mierda maldito y rompe pelotas. He dicho.
Según wikipedia, la palabra deriva de un término medieval inglés usado para un mercenario (free-independiente / lance - lanza), es decir, un caballero que no servía a ningún señor en concreto y cuyos servicios podían ser alquilados por cualquiera.
Hoy en día, si bien al menos no es mi caso de ir por ahí matando a nadie a cambio de dinero (creo que si fuera ese el caso jamás me quejaría), sí es cierto que presto mis servicios de gestora de habilitaciones de locales comerciales y de dibujo de planos de autocad, entre otras cosas, a aquel que así lo requiera. No respondo a un horario de oficina normal, ni a un jefe en particular.
El tema de que no sea fácil lo digo por dos cosas:
Por un lado, generalmente no hay siempre un sueldo fijo. Hay meses en que uno trabaja más y meses en que se trabaja menos, y el cobro de fin de mes viene de la mano con eso. Para mi por ejemplo los feriados son un incordio, porque la municipalidad y todas sus dependencias se toman todos los feriados habidos y por haber y muchas de las cosas que hago dependen de ellos. Ni hablar los servidores, si se caen durante un fin de semana largo, me tengo que olvidar de trabajar hasta el siguiente día hábil. Sumando a todo esto lo complicado de mantener clientes fijos, cuando hay tanto ratón dando vueltas, se puede decir que tampoco es cuestión de soplar y hacer botellas.
Y por otro lado, otra cosa que hace molesta la vida del freelance es la gente.
¿Qué tiene que ver la gente? Muchas personas creen que por tomarse el colectivo, fumarse la hora pico y llegar a una oficina lejos de su casa ya han madurado y se las saben todas acerca de lo que es un trabajo. Esa gente puede o no llegar a una oficina donde no tiene un pedo que hacer más que jugar al farmville en el facebook o leer boludeces en internet, y así y todo cobra el mismo sueldo todos los meses. Pero de todas formas se creen en posición de rebajar el trabajo del que no cumple horarios. Ya fueron varios los que me tildaron de "no trabajadora" sólo porque no me levanto a las seis de la mañana, no tengo que ir a cumplir un horario fijo a ningún lado y puedo trabajar (el 70% del total de lo que hago, porque también hay que visitar a los clientes) en cualquier lado mientras tenga una computadora con conexión a internet e impresora.
Me resulta cansador tener que explicar lo que hago y escuchar una respuesta absurda como si me rascara la pepa las 24 horas y me cayera dinero del cielo. A ver, si no trabajo, no cobro. Es simple. Y no, no quiero NO tener dinero. A veces me hacen sentir un poco idiota porque termino pensando si en el fondo será realmente considerado un trabajo "normal" lo que hago, pero la realidad es que es lo que me tocó, lo que elegí, y lo que me paga todo lo que quiero y necesito hacer. Y muchos de esos que bardean, a las 5 de la tarde ya se están volviendo a sus casas, y para mi cortar a esa hora no existe. Hay días maratónicos en que me toca seguir trabajando hasta las 2, 3 de la mañana incluso, y no me quejo.
Así que a ustedes, envidiosos, que están enojados con la vida porque se tienen que levantar de sus camas calentitas a una hora inhumana para ir a una oficina en la loma del quinoto, a hacer algo que no les gusta (o a perder el tiempo al pedo), y se ofenden porque hay otros que tenemos otras chances, bueno, con mi mejor francés les pido encarecidamente que se vayan a cagar. Cada uno tiene lo que le tocó, y si no están conformes, hay formas y formas de cambiar su presente, siempre estarán a tiempo. Pero metiéndole el dedo en el
miércoles, 30 de enero de 2013
Explosión
Mi paciencia está llegando a su límite, pero de nada me sirve que me digan "eh, pero el año recién comienza". No, mi año laboral todavía sigue vigente desde la última vez que me fui de vacaciones (enero 2012) y la mala onda ajena ya me está trepando hasta el hipocampo provocándome convulsiones mentales.
Hay algo trágico en trabajar con la propia familia. Nunca se lo recomendaré a nadie. Y más trágico cuando no hay buena onda ni familiar, para empezar. Mi problema es que cuando arranqué, no tenía experiencia en nada y ya tenía unos 23 años, más una depresión por haber dejado la carrera que más me gustó en la vida (veterinaria) y haber fracasado en otra que no me gustó ni al medio año de empezar a cursarla (turismo), y en vez de buscar afuera aproveché que mi título secundario y un poco de práctica eran más que suficientes para empezar a laburar de lo que hacen mis viejos, incluso en algún momento hasta puedo llegar a ser más completa porque mi matrícula me habilita a firmar los trámites que hago. Económicamente me re convenía y me sigue conviniendo. Pero mentalmente....creo que no fue una buena elección.
Hoy por hoy ya pasé los 12 meses de que laburé sin irme a ningún lado, y ya el cerebro se me está achicharrando. Mucha mala onda, mucha bardeada por la espalda, mucho lleva y trae que es un rasgo lamentablemente muy presente en TODA la línea de mi familia (sobre todo la materna), mucho mal entendido. Y yo no soy una persona con paciencia, ni tengo amor ni tranquilidad para aguantarme a nadie que me rompa las pelotas. No sé contar hasta 10, no sé respirar tres veces y calmarme, no sé decir "no me importa" porque en el fondo a pesar de considerarme una persona antisocial y asquerosa, soy familiera pero en el siglo equivocado. Quiero ser familiera pero la vida no me deja. Y mi instinto familiero me traiciona, y me lleva a hacerme mala sangre cada vez que pasa algo.
Hay algo trágico en trabajar con la propia familia. Nunca se lo recomendaré a nadie. Y más trágico cuando no hay buena onda ni familiar, para empezar. Mi problema es que cuando arranqué, no tenía experiencia en nada y ya tenía unos 23 años, más una depresión por haber dejado la carrera que más me gustó en la vida (veterinaria) y haber fracasado en otra que no me gustó ni al medio año de empezar a cursarla (turismo), y en vez de buscar afuera aproveché que mi título secundario y un poco de práctica eran más que suficientes para empezar a laburar de lo que hacen mis viejos, incluso en algún momento hasta puedo llegar a ser más completa porque mi matrícula me habilita a firmar los trámites que hago. Económicamente me re convenía y me sigue conviniendo. Pero mentalmente....creo que no fue una buena elección.
Hoy por hoy ya pasé los 12 meses de que laburé sin irme a ningún lado, y ya el cerebro se me está achicharrando. Mucha mala onda, mucha bardeada por la espalda, mucho lleva y trae que es un rasgo lamentablemente muy presente en TODA la línea de mi familia (sobre todo la materna), mucho mal entendido. Y yo no soy una persona con paciencia, ni tengo amor ni tranquilidad para aguantarme a nadie que me rompa las pelotas. No sé contar hasta 10, no sé respirar tres veces y calmarme, no sé decir "no me importa" porque en el fondo a pesar de considerarme una persona antisocial y asquerosa, soy familiera pero en el siglo equivocado. Quiero ser familiera pero la vida no me deja. Y mi instinto familiero me traiciona, y me lleva a hacerme mala sangre cada vez que pasa algo.
Así con toda esta mala onda, con una necesidad imperiosa de alejarme un poco de todo lo que sea laboral y familiar (exceptuando por mi familia nueva, porque me tocaron los mejores suegros y cuñados que podría haber pedido), me despido por unos días ya que el viernes bien tempranito me subo a un avión y me olvido del autocad, y de los clientes, y del teléfono, y de los distritos, y de los datos catastrales, y del servidor del gobierno de la ciudad de buenos aires que es una cagada de mono con hepatitis.
Por fin llegaron las putas vacaciones ¡Las estaba esperando!
¡Salud!
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Viñetas familiares
miércoles, 9 de enero de 2013
Laborales
Debido a mi trabajo tengo que lidiar directamente con clientes y sus negocios o lugares de trabajo, y a veces me encuentro con cosas, diría, un tanto particulares.
Mis padres se dedican desde hace mucho tiempo a hacer habilitaciones de locales comerciales. Hacen toda la parte de gestoría para que el buen hombre que, por ejemplo, quiere poner un kiosco en X lugar, tenga los permisos necesarios y todo listo para poder trabajar tranquilo.
Hace unos años empecé trabajando con ellos de a poquito, y ahora también me dedico a eso con intermediarios fuera de lo que sería "la empresa familiar", para ir soltando de a poco la cuerdita (hay mucho que aprender todavía). Así que vengo teniendo aun más contacto directo con el cliente, y sinceramente se ven cosas que no se pueden creer.
En el edificio de "Impacto Ambiental", donde a veces tengo que ir a hacer trámites, más de una vez encontré cucarachas muertas. Ahí a la vista de todo el mundo. Saquen sus propias conclusiones teniendo en cuenta el nombre del edificio y lo que ustedes sospechan que se hace ahí. Por otro lado, he visto desde cocinas infestadas de cucarachas (algunos clientes se sorprendían de que los clausuraran, como uno dueño de una pizzería donde yo misma pude ver las cucas caminando en el horno y sobre el coso ese que usan para cortar la muzzarella), depósitos con olor a podrido, sótanos inundados donde supuestamente guardan mercadería, recintos sumamente pequeños donde ponen a trabajar a la gente, geriátricos con 4 o 5 camas en una habitación realmente chiquita, baños con olores inhumanos. Y no digo baños que no son abiertos al público, hace poco tuve que ir a tomar las medidas de un conocido boliche de la zona de Núñez y los baños, para ser brutalmente sincera, estaban cagados. ¡Cagados y sucios! ¡Y yo tomando las medidas tratando de no tocar nada!
La semana pasada me tocó ir a medir un sanatorio, porque hay que actualizar el plano. En uno de los pasillos cuando abrí la puerta entró un olor nauseabundo terrible, y al final ni pude entrar. Al ratito la encargada me dijo que habían encontrado palomas muertas....¿¿Pero de cuándo?? Ese olor no era de palomas que se murieron el día anterior. Y vuelvo a recalcar dónde estaba: un sanatorio. Y recalco aun más: palomas muertas.
Últimamente me da todavía más repelús el tema de pedir comida por teléfono, porque estando en este ambiente y viendo estas cosas es como que no terminás de confiar en la limpieza del lugar al que estás pidiéndole tus alimentos. Así que ya hay lugares a los que directamente ni llamo, o comidas que ni loca quiero comprar afuera. Prefiero perder tiempo en mi casa cocinando que entrar a ciertos "lugarejos" de mala muerte. De sólo pensar en las cosas que he visto...
No es lo mismo "sospecharlo" que verlo, porque en realidad todos sabemos bien que no todo es tan lindo como uno lo ve, pero realmente es increíble lo sucia que es la gente y lo despreocupada por el resto, incluyendo sus propios empleados. Y no respetan para nada ni siquiera su lugar de trabajo.
Mis padres se dedican desde hace mucho tiempo a hacer habilitaciones de locales comerciales. Hacen toda la parte de gestoría para que el buen hombre que, por ejemplo, quiere poner un kiosco en X lugar, tenga los permisos necesarios y todo listo para poder trabajar tranquilo.
Hace unos años empecé trabajando con ellos de a poquito, y ahora también me dedico a eso con intermediarios fuera de lo que sería "la empresa familiar", para ir soltando de a poco la cuerdita (hay mucho que aprender todavía). Así que vengo teniendo aun más contacto directo con el cliente, y sinceramente se ven cosas que no se pueden creer.
En el edificio de "Impacto Ambiental", donde a veces tengo que ir a hacer trámites, más de una vez encontré cucarachas muertas. Ahí a la vista de todo el mundo. Saquen sus propias conclusiones teniendo en cuenta el nombre del edificio y lo que ustedes sospechan que se hace ahí. Por otro lado, he visto desde cocinas infestadas de cucarachas (algunos clientes se sorprendían de que los clausuraran, como uno dueño de una pizzería donde yo misma pude ver las cucas caminando en el horno y sobre el coso ese que usan para cortar la muzzarella), depósitos con olor a podrido, sótanos inundados donde supuestamente guardan mercadería, recintos sumamente pequeños donde ponen a trabajar a la gente, geriátricos con 4 o 5 camas en una habitación realmente chiquita, baños con olores inhumanos. Y no digo baños que no son abiertos al público, hace poco tuve que ir a tomar las medidas de un conocido boliche de la zona de Núñez y los baños, para ser brutalmente sincera, estaban cagados. ¡Cagados y sucios! ¡Y yo tomando las medidas tratando de no tocar nada!
La semana pasada me tocó ir a medir un sanatorio, porque hay que actualizar el plano. En uno de los pasillos cuando abrí la puerta entró un olor nauseabundo terrible, y al final ni pude entrar. Al ratito la encargada me dijo que habían encontrado palomas muertas....¿¿Pero de cuándo?? Ese olor no era de palomas que se murieron el día anterior. Y vuelvo a recalcar dónde estaba: un sanatorio. Y recalco aun más: palomas muertas.
Últimamente me da todavía más repelús el tema de pedir comida por teléfono, porque estando en este ambiente y viendo estas cosas es como que no terminás de confiar en la limpieza del lugar al que estás pidiéndole tus alimentos. Así que ya hay lugares a los que directamente ni llamo, o comidas que ni loca quiero comprar afuera. Prefiero perder tiempo en mi casa cocinando que entrar a ciertos "lugarejos" de mala muerte. De sólo pensar en las cosas que he visto...
No es lo mismo "sospecharlo" que verlo, porque en realidad todos sabemos bien que no todo es tan lindo como uno lo ve, pero realmente es increíble lo sucia que es la gente y lo despreocupada por el resto, incluyendo sus propios empleados. Y no respetan para nada ni siquiera su lugar de trabajo.
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