Faltan exactamente 9 días para nuestras vacaciones, y ya estoy entrando en modo *emoción total*.
¿Hay algo más lindo que viajar? ¿Que escuchar, ver, sentir cosas que no te son cotidianas porque te alejás del lugar donde viviste toda tu vida?
Lo primero que pienso en este momento es que me voy a topar de nuevo con un lugar donde la gente es muy diferente. Una de las cosas que recuerdo de ese país es que podía caminar tranquila sin tener que estar constantemente mirando el piso. Para los que no conocen Buenos Aires, es un campo minado de excremento de perro. La gente no sé qué problema tiene pero no levanta lo que su perro deja, y de verdad que no hay vereda que no esté sucia. Ni una.
Allá recuerdo que bajé del tren en una ciudad con mi valija de ruedas pensando «Uh, qué macana, voy a ensuciarla toda». Nada. No había nada en la vereda. ¿Me conformo con poco? Tal vez. O será que realmente donde vivo a veces pienso que la gente tiene tan poca solidaridad que ya se olvidó de lo que es vivir en sociedad.
Necesito desenchufarme de esta ciudad. Necesito alejarme un poco de lo nuestro. Olvidarme por unos días de lo que está mal, de los problemas, del estrés por el trabajo, del cansancio, de todas esas semanas que trabajé 7 días de corrido sin parar, de todas esas madrugadas que me dediqué a trabajar quedándome casi dormida sobre el escritorio. De los fines de semana que no disfruté como es debido por estar haciendo mil cosas. Ya estoy ansiando esos preciados 15 días sin Buenos Aires.
Eso sí, voy a extrañar a mi perra.
Dicen que todos cambiamos a medida que vamos madurando. Yo la verdad no sé que decirles, porque sigo siendo la misma pelotuda.
Mostrando las entradas con la etiqueta Freedom. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 10 de mayo de 2017
lunes, 8 de agosto de 2016
11 meses después
Me topé con este post que hice hace exactamente 11 meses, un 8 de septiembre.
En él alababa la mudanza al departamento nuevo, tirando una hermosa lista de pros y una sola contra. Hoy, tras un tiempo transcurrido, debo confesar que la lista de contras ha crecido.
Los niños del edificio NO son unos santos, de hecho el de arriba desde que empezó el 2016 está francamente insoportable, no hace más quilombo porque no tiene tiempo. Llora, hace ruido con juguetes, sus padres incluso están más ruidosos. ¿Lo mejor? La madre está embarazada de nuevo. Por otra parte, en el otro departamento grande solía haber una familia de cuatro, con dos nenas que eran muy gritonas. Cuando se mudaron nos aliviamos, pensando que los nuevos podrían ser más tranquilos. Grave error: la nena de la familia es la reencarnación de Satanás.
El baño, que tanto amé el primer día, es una fábrica de hongos que cada dos semanas tengo que estar sacando, a las puteadas, porque se llena hasta el techo. No ventila, así que con dos personas duchándose, se imaginan que siempre está lleno de agua. Y encima eso, las paredes condensan y siempre están chorreando agua, así que todas las mañanas es despertarse y encontrar el baño todo lleno de agua en el piso.
Siguiendo con la humedad, toda la casa se llena de hongos. La habitación no es la excepción. El ropero está LLENO, de hecho la madera de los estantes vive húmeda. Se me mancha la ropa, y los zapatitos de verano ya están con olor a podrido. Fuera de joda. Soy alérgica a los hongos. No saben lo feliz que estoy.
Ahora este fin de semana se mudó un chico nuevo al lado, que tiene un cachorro de un año, claramente no acostumbrado a estar solo. Hoy se fueron dos horas y pico a hacer unas compras y dejaron al perro encerrado en el patio (4,5 m2 tiene el patio, como mucho). No paró de ladrar UN minuto.
Sigo pensando que es mejor que el departamento anterior, eso desde ya. Pero por primera vez en mi vida quiero que se vaya el invierno, no porque no me guste el frío (que de hecho lo amo) sino porque necesito que se corte esta racha de hongos en todos lados. Entre la alergia y el ahogarse al limpiarlos con lavandina, un poco me está pudriendo el asunto.
No tengo suerte con los departamentos, che.
En él alababa la mudanza al departamento nuevo, tirando una hermosa lista de pros y una sola contra. Hoy, tras un tiempo transcurrido, debo confesar que la lista de contras ha crecido.
Los niños del edificio NO son unos santos, de hecho el de arriba desde que empezó el 2016 está francamente insoportable, no hace más quilombo porque no tiene tiempo. Llora, hace ruido con juguetes, sus padres incluso están más ruidosos. ¿Lo mejor? La madre está embarazada de nuevo. Por otra parte, en el otro departamento grande solía haber una familia de cuatro, con dos nenas que eran muy gritonas. Cuando se mudaron nos aliviamos, pensando que los nuevos podrían ser más tranquilos. Grave error: la nena de la familia es la reencarnación de Satanás.
El baño, que tanto amé el primer día, es una fábrica de hongos que cada dos semanas tengo que estar sacando, a las puteadas, porque se llena hasta el techo. No ventila, así que con dos personas duchándose, se imaginan que siempre está lleno de agua. Y encima eso, las paredes condensan y siempre están chorreando agua, así que todas las mañanas es despertarse y encontrar el baño todo lleno de agua en el piso.
Siguiendo con la humedad, toda la casa se llena de hongos. La habitación no es la excepción. El ropero está LLENO, de hecho la madera de los estantes vive húmeda. Se me mancha la ropa, y los zapatitos de verano ya están con olor a podrido. Fuera de joda. Soy alérgica a los hongos. No saben lo feliz que estoy.
Ahora este fin de semana se mudó un chico nuevo al lado, que tiene un cachorro de un año, claramente no acostumbrado a estar solo. Hoy se fueron dos horas y pico a hacer unas compras y dejaron al perro encerrado en el patio (4,5 m2 tiene el patio, como mucho). No paró de ladrar UN minuto.
Sigo pensando que es mejor que el departamento anterior, eso desde ya. Pero por primera vez en mi vida quiero que se vaya el invierno, no porque no me guste el frío (que de hecho lo amo) sino porque necesito que se corte esta racha de hongos en todos lados. Entre la alergia y el ahogarse al limpiarlos con lavandina, un poco me está pudriendo el asunto.
No tengo suerte con los departamentos, che.
martes, 31 de mayo de 2016
Parate
En unas horas, Vendetta y yo partimos con mochila y valija a visitar a unas amiguitas del interior.
Acá el peludo dice que va a volver con fotos requete buenísimas y con, por supuesto, maravillosas anécdotas para compartir con todos ustedes. Ya se metió en la mochila como para que no me lo olvide, cosa que a veces suele suceder. Bueno, qué puedo decirles, soy una zoqueta desmemoriada.
Recibo el mini descanso de cinco días con los brazos abiertos. Lo necesito tanto como el aire que respiro. El 2016 se vino pesado en materia laboral y académica, no me dio respiro desde principios de año, con varios fines de semana encerrada en casa adelantando cosas. Cuando pienso que mañana me alejo de todo el quilombo por unos días, casi que lloraría de alegría.
¡A la vuelta las fotos e historias de Vendetta!
Por lo pronto, hasta la próxima semana :)
Acá el peludo dice que va a volver con fotos requete buenísimas y con, por supuesto, maravillosas anécdotas para compartir con todos ustedes. Ya se metió en la mochila como para que no me lo olvide, cosa que a veces suele suceder. Bueno, qué puedo decirles, soy una zoqueta desmemoriada.
Recibo el mini descanso de cinco días con los brazos abiertos. Lo necesito tanto como el aire que respiro. El 2016 se vino pesado en materia laboral y académica, no me dio respiro desde principios de año, con varios fines de semana encerrada en casa adelantando cosas. Cuando pienso que mañana me alejo de todo el quilombo por unos días, casi que lloraría de alegría.
¡A la vuelta las fotos e historias de Vendetta!
Por lo pronto, hasta la próxima semana :)
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jueves, 3 de marzo de 2016
Liberté
Como persona que siempre deseó vivir fuera de la casa de sus padres, muchas cosas pasaban por mi cabeza cuando imaginaba lo que sería tener mis espacios propios. Allá mi refugio era mi habitación, decorada totalmente en desequilibrio respecto de la casa en general. Así como me sentía yo: fuera de lugar. La casa de mis padres si bien no sigue UN estilo arquitectónico o decorativo, tiene un encanto particular, una cosa que sigue una línea... los ladrillos a la vista en varios ambientes internos, los muebles de madera preferentemente de algarrobo, los platos en las paredes y las máscaras en el living.
Mi pieza no tenía nada que ver. Tenía fotos de mis amigos, hojas secas de árboles pegadas en las paredes, estrellas en el techo de esas que brillan en la oscuridad. Un montón de adornos colgantes que colgaban del techo, duendes, hadas. Era yo.
Mudarme fue todo un acontecimiento. Si bien no vivo sola, porque desde que me fui de la casa de mis padres vivo en pareja, tuve el placer de toparme por primera vez en mi vida con el "armar la casa como les guste". Mi marido y yo tenemos gustos parecidos (aunque yo soy más enferma de algunas cosas que él no, pero no le molestan), así que fue sencillo.
A pesar de que no es mío porque alquilo, me encanta mi casa. Me gusta mi hogar.
Me gusta la biblioteca repleta de libros y pequeños adornos entremezclados. Me gustan los duendes que fui juntando, los dragones, los muñecos, los caballeros. Me gusta la cama (es la cama más cómoda del mundo), el sillón, la tele, el modular. La cocina con su mezcla de rojo y negro, dos de mis colores favoritos. El patio donde da el sol varias horas al día y donde habitan algunas plantitas. La paz que reina cada vez que entro, la calma, el lugar propio que ya no es solamente una habitación. Es una habitación, un living comedor grande, un baño, un patio. Tiene olor a libertad.
Mi pieza no tenía nada que ver. Tenía fotos de mis amigos, hojas secas de árboles pegadas en las paredes, estrellas en el techo de esas que brillan en la oscuridad. Un montón de adornos colgantes que colgaban del techo, duendes, hadas. Era yo.
Mudarme fue todo un acontecimiento. Si bien no vivo sola, porque desde que me fui de la casa de mis padres vivo en pareja, tuve el placer de toparme por primera vez en mi vida con el "armar la casa como les guste". Mi marido y yo tenemos gustos parecidos (aunque yo soy más enferma de algunas cosas que él no, pero no le molestan), así que fue sencillo.
A pesar de que no es mío porque alquilo, me encanta mi casa. Me gusta mi hogar.
Me gusta la biblioteca repleta de libros y pequeños adornos entremezclados. Me gustan los duendes que fui juntando, los dragones, los muñecos, los caballeros. Me gusta la cama (es la cama más cómoda del mundo), el sillón, la tele, el modular. La cocina con su mezcla de rojo y negro, dos de mis colores favoritos. El patio donde da el sol varias horas al día y donde habitan algunas plantitas. La paz que reina cada vez que entro, la calma, el lugar propio que ya no es solamente una habitación. Es una habitación, un living comedor grande, un baño, un patio. Tiene olor a libertad.
La biblioteca es de las cosas que más me gustan
Uno de los caballeros :)
La negra atrevida, robándome la cama una mañana
martes, 8 de septiembre de 2015
Wake me up...
Hasta que llegó septiembre.
Los exámenes finales pasaron con buenas notas en ambos dos, acercándome un poquito más a ese hermoso título. Fueron unas semanas muy agotadoras y, debo decir, no sé qué tan buena idea fue rendir las dos materias más jodidas del año el mismo día. Me dejaron, literalmente, arruinada del cerebro. Pero bueno, todo salió bien al final, ¿no?
La mudanza también llegó a fin de mes, otra locura más. Cajas, cajas, cajas y más cajas. Al día de hoy ya puedo decir que está *casi* todo en orden (falta el detalle de que la compañía de internet no me da bola al horario que le quiero imponer, que no es capricho, sino que el vecino que tiene acceso a la terraza no está en casi todo el día), hasta Gala ya se siente como en su casa. La nueva casa es un poco más chica en algunas cosas pero mucho más linda, tengo más mesada que me pide a gritos una pizza casera, el patio tiene luz (y ya se está llenando de plantas) y, al estar más lejos de la calle por ser interno, estando acá todo el día escucho más que nada ruido de pajaritos. For real. Y el baño es tan lindo que lloraría. LLORARÍA, TE DIGO.
Agosto fue un mes muy explotado, me agoté demasiado. Arranqué septiembre llena de trabajo (atrasado más que nada, en parte por la mudanza y en parte por la falta de internet), pero relajada en el aspecto hogareño y estudiantil. Esta casa me gusta. Espero que nos quedemos acá por un buen tiempo.
Pros:
- No se llueve nada adentro de la casa cuando está lloviendo (corroborado ayer, de hecho jamás nos enteramos que llovía).
- El baño tiene bañera y no un engendro de satanás mezcla de ducha con azulejo (un horror el anterior).
- La mesa ahora tiene su lugar como mesa, y la usamos todos los días. COMO MESA. Ya no es el porta chirimbolos y ropa cuando entramos, encontró su lugar en el mundo.
- La ubicación de ciertos negocios esenciales (un chino que vende comida al peso a una cuadra de distancia, el supermercado gigante en el mismo lugar, una carnicería/granja a la vuelta (para los carnívoros de la casa).
- Entra una luz increíble todo el santo día.
- Los colores: un par de paredes están pintadas de rojo, la mesada de la cocina es negra (NEGRA, me encanta).
- La existencia de un placard extra entre la habitación y el baño, el cual solucionó mi vida para siempre. Tengo ahí desde el horno eléctrico a la bolsa de comida de Gala, las cosas de limpieza, las carteras colgadas en un barral. Es lo mejor de lo mejor, ya no tengo nada tirado a la vista, y pude aprovechar el pequeño placard de la pieza (es chico en serio el jueputa) para la ropa nada más.
- Mi vecina tiene un jazmín chino en el balcón que tira sus flores a mi patio, y me llena de olor cada vez que entro o salgo. Va ser una linda forma de avisar que llega la primavera cada año.
- Tengo la excusa perfecta para tener muchas plantas, en el patio del depto anterior no había luz nunca y se me morían todas. Ahora ya tengo un macetero largo con alegrías del hogar, y se vienen más. ¡Y se viene la mesita con sillas para almuerzos de verano!
Contras:
- No tengo internet todavía.
Pondría como contra "hay muchos niños en el edificio" pero la realidad es que son unos santos. Apenas los escucho, y en cuanto se apaga el sol y llega la noche parecería que todos se duermen. Es mágico, el reloj marca las 9 de la noche y ya no escucho a ninguno. Y hay muchos DE VERDAD.
All in all, debo decir que estoy muy contenta con el cambio. Vino bien el cambio de aire. Lo estábamos necesitando.
lunes, 6 de julio de 2015
El vampiro
Muchas veces me han comentado de personas que absorben energía y te dejan sin ganas de nada, y si bien lo podía entender, no sabía realmente lo que significaba. La magnitud de conocer a alguien de esa calaña. Hasta que, claro, me pasó hace dos semanas.
Un tipo vino recomendado porque necesitaba que le dibujaran planos, y mi nombre surgió en la conversación. Quedamos en vernos en un barcito acá cerca. Ya de entrada no me copó su onda "viejito dandy que se cree ganador". Cuando se enteró lo que yo hacía, en vez de sólo planos quiso que le haga todos los trámites completos. Y ahí empezaron los problemas. Este vampiro chupa sangre peca, entre otras cosas, de miserable ratón. Le pasé presupuestos y me los peleó todos. Y no estamos hablando de unas barbaridades, de hecho, entre mis conocidos suelen decirme que cobro poco. No me gustó la regateada, pero entre su «Ay, es que ya los presupuesté» y el hecho de que necesito cada centavo para fin de año, acepté. PARA QUÉ.
Por empezar, me llamaba a cualquier hora, todo el día. Me exigía que me apurara. Una vez nos teníamos que encontrar a las 11:00, y a las 10:59 (posta) ya me estaba llamando. Y cuando le dije lo que cobraba me tiró un «vos debes estar llena de guita». Sí chabón, por eso pago alquiler de un departamento que se me llueve. Porque soy rica.
Entre estas cosas y otras drenó mi energía, y me dejó de cama. Fue increíble, jamás había vivido nada semejante. Una persona tan molesta, tan chupa onda, que me terminó dejando hecha un harapo deprimido y sin ganas de salir a trabajar. ¡Horrible! Ahora entiendo más a todos los que alguna vez me dijeron que se cruzaron con alguien así. Y de cama posta eh, una gripe galopante y todavía una tos que no se me quiere ir.
A la tercera vez que nos juntamos le dije que le armo estos trámites que ya le había aceptado, pero que no le hago más nada. Ni por todo el oro del mundo me voy a fumar a un flaco tan desgastante. Por algo trabajo por mi cuenta, para no aceptar exigencias y pelotudeces de nadie.
Al final, conocí un vampiro.
Un tipo vino recomendado porque necesitaba que le dibujaran planos, y mi nombre surgió en la conversación. Quedamos en vernos en un barcito acá cerca. Ya de entrada no me copó su onda "viejito dandy que se cree ganador". Cuando se enteró lo que yo hacía, en vez de sólo planos quiso que le haga todos los trámites completos. Y ahí empezaron los problemas. Este vampiro chupa sangre peca, entre otras cosas, de miserable ratón. Le pasé presupuestos y me los peleó todos. Y no estamos hablando de unas barbaridades, de hecho, entre mis conocidos suelen decirme que cobro poco. No me gustó la regateada, pero entre su «Ay, es que ya los presupuesté» y el hecho de que necesito cada centavo para fin de año, acepté. PARA QUÉ.
Por empezar, me llamaba a cualquier hora, todo el día. Me exigía que me apurara. Una vez nos teníamos que encontrar a las 11:00, y a las 10:59 (posta) ya me estaba llamando. Y cuando le dije lo que cobraba me tiró un «vos debes estar llena de guita». Sí chabón, por eso pago alquiler de un departamento que se me llueve. Porque soy rica.
Entre estas cosas y otras drenó mi energía, y me dejó de cama. Fue increíble, jamás había vivido nada semejante. Una persona tan molesta, tan chupa onda, que me terminó dejando hecha un harapo deprimido y sin ganas de salir a trabajar. ¡Horrible! Ahora entiendo más a todos los que alguna vez me dijeron que se cruzaron con alguien así. Y de cama posta eh, una gripe galopante y todavía una tos que no se me quiere ir.
A la tercera vez que nos juntamos le dije que le armo estos trámites que ya le había aceptado, pero que no le hago más nada. Ni por todo el oro del mundo me voy a fumar a un flaco tan desgastante. Por algo trabajo por mi cuenta, para no aceptar exigencias y pelotudeces de nadie.
Al final, conocí un vampiro.
jueves, 28 de mayo de 2015
Otra vez sopa
Me gustaba este departamento. Bueno, todavía me gusta, aunque con el tiempo le perdí el afecto.
Cuando llueve hay filtraciones por todos lados, y hay que salir corriendo a buscar los tuppers. La habitación, cuando empieza a bajar la temperatura, comienza a llenarse de hongos en la pared alrededor de las ventanas. Y hay una humedad muy loca adentro del ropero, que viene del baño, que ya manchó MAL una de las camperas de mi novio. La ducha/bañera es un engendro de satanás que aun hoy no termino de comprender. El extractor de aire en cualquier momento se nos cae en la cabeza mientras estamos en el baño (está justito encima del inodoro). El patio tiene la reja más fea que he visto en la vida.
Así y todo (y otras cosas más), estaba cómoda. Los tres lo estábamos. Gala ya conoce sus rincones, tiene sus espacios favoritos para echarse. Tenemos la avenida llena de negocios a 10 metros de distancia, y una linda plaza a unas 4 cuadras. Pensábamos que nos iban a renovar el contrato, que se vence el 30 de septiembre. Pero al pagar el alquiler de este mes, con mucho cariño, nos dijeron que los dueños quieren vender el departamento. Chau picho.
Si bien al principio casi me infarto y me da un soponcio ante la perspectiva, espantosa de volver a buscar y pasar por toda esa perorata de departamentos horribles e inmobiliarias desgraciadas; tuve la suerte de que mi vecina estuviera escuchando justo cuando nos decían que nos vamos a tener que ir. ¿Por qué suerte? Porque mi vecina es dueña de un departamento, a 3 cuadras de este, que se libera en julio.
Ya lo vimos y nos pareció precioso. Es un poco más chico pero más moderno, no tiene filtraciones y tiene bañera. ¡BAÑERA, POR ODÍN! Y más espacio de mesada en la cocina: ya pude visualizar las futuras amasadas de pizza casera.
Espero que a Gala le guste y encuentre sus nuevos rincones.
Nos mudamos en septiembre.
Cuando llueve hay filtraciones por todos lados, y hay que salir corriendo a buscar los tuppers. La habitación, cuando empieza a bajar la temperatura, comienza a llenarse de hongos en la pared alrededor de las ventanas. Y hay una humedad muy loca adentro del ropero, que viene del baño, que ya manchó MAL una de las camperas de mi novio. La ducha/bañera es un engendro de satanás que aun hoy no termino de comprender. El extractor de aire en cualquier momento se nos cae en la cabeza mientras estamos en el baño (está justito encima del inodoro). El patio tiene la reja más fea que he visto en la vida.
Así y todo (y otras cosas más), estaba cómoda. Los tres lo estábamos. Gala ya conoce sus rincones, tiene sus espacios favoritos para echarse. Tenemos la avenida llena de negocios a 10 metros de distancia, y una linda plaza a unas 4 cuadras. Pensábamos que nos iban a renovar el contrato, que se vence el 30 de septiembre. Pero al pagar el alquiler de este mes, con mucho cariño, nos dijeron que los dueños quieren vender el departamento. Chau picho.
Si bien al principio casi me infarto y me da un soponcio ante la perspectiva, espantosa de volver a buscar y pasar por toda esa perorata de departamentos horribles e inmobiliarias desgraciadas; tuve la suerte de que mi vecina estuviera escuchando justo cuando nos decían que nos vamos a tener que ir. ¿Por qué suerte? Porque mi vecina es dueña de un departamento, a 3 cuadras de este, que se libera en julio.
Ya lo vimos y nos pareció precioso. Es un poco más chico pero más moderno, no tiene filtraciones y tiene bañera. ¡BAÑERA, POR ODÍN! Y más espacio de mesada en la cocina: ya pude visualizar las futuras amasadas de pizza casera.
Espero que a Gala le guste y encuentre sus nuevos rincones.
Nos mudamos en septiembre.
viernes, 2 de enero de 2015
¡Vacaciones!
El viaje de los 15 años llega con 15 años de retraso, pero a quien sabe esperar, no le importa nada. Gracias a mi vieja que decidió invertir sus ahorros de varios años, esta noche estaremos tomando un avión con destinos hermosos, para conocer lugares a los que hace años soñaba llegar.
¡Hora de las vacaciones! ¡A la vuelta Vendetta les contará sus aventuras!
¡Hora de las vacaciones! ¡A la vuelta Vendetta les contará sus aventuras!
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Bloqueos musicales
Música en mis oídos, Arraigo bien fuerte (una banda de metal con tintes de música bien argentina, como folklore, tango..), y salí a pelearle a la fiaca de tener que ir a hacer las compras. Pero en esta casa ya ni capuccino quedaba.
Descubrí que ir encerrada en mi mundo de música me ayudó a superar la embolante tarea de enfrentarme a esa parva de seres que pululan el supermercado. Y hoy, particularmente, estaban casi todos los personajes nefastos capaces de arruinarte el rato: el que deja el chango tirado (lleno) en el medio del pasillo y no podés pasar, la vieja que se pone a mirar las cosas bloqueando el camino, el que se compró medio supermercado y está antes que vos en la caja y ENCIMA acomoda las cosas rigurosamente en la cinta. TODOS.
Pero sonaban ellos y todo el mundo se puso invisible. Sólo estábamos la música, la listita de todas las cosas que tenía que comprar, y yo.
Me pasa que a veces veo a la gente con auriculares haciendo cosas cotidianas (como cuando salen a pasear al perro) y siento un poco de lástima. En general me encantan los sonidos de la vida... este es un barrio tranquilo, acá salís a caminar a media mañana y seguro te encontrás con poco ruido de autos y mucho de pájaros, por ejemplo. Pero últimamente se está perdiendo eso y cada vez se escucha más el ruido de los demás. Ya ni las noches son 100% tranquilas. Así que hoy decidí probarlo, ver qué era eso de bloquear el universo y hacer las cosas disfrutando sonidos que uno elija. Y la pucha, qué bueno que estuvo.
Descubrí que ir encerrada en mi mundo de música me ayudó a superar la embolante tarea de enfrentarme a esa parva de seres que pululan el supermercado. Y hoy, particularmente, estaban casi todos los personajes nefastos capaces de arruinarte el rato: el que deja el chango tirado (lleno) en el medio del pasillo y no podés pasar, la vieja que se pone a mirar las cosas bloqueando el camino, el que se compró medio supermercado y está antes que vos en la caja y ENCIMA acomoda las cosas rigurosamente en la cinta. TODOS.
Pero sonaban ellos y todo el mundo se puso invisible. Sólo estábamos la música, la listita de todas las cosas que tenía que comprar, y yo.
Me pasa que a veces veo a la gente con auriculares haciendo cosas cotidianas (como cuando salen a pasear al perro) y siento un poco de lástima. En general me encantan los sonidos de la vida... este es un barrio tranquilo, acá salís a caminar a media mañana y seguro te encontrás con poco ruido de autos y mucho de pájaros, por ejemplo. Pero últimamente se está perdiendo eso y cada vez se escucha más el ruido de los demás. Ya ni las noches son 100% tranquilas. Así que hoy decidí probarlo, ver qué era eso de bloquear el universo y hacer las cosas disfrutando sonidos que uno elija. Y la pucha, qué bueno que estuvo.
sábado, 2 de noviembre de 2013
New life
A sólo 3 días de cumplirse un mes desde que estamos en la casa nueva, muchas cosas han cambiado respecto de nuestra vida anterior.
Lo mejor de todo es que podemos tener a la negra acá en casa.
Los primeros días de su vida con nosotros fueron medio desastrosos, llevándome a sentir el temor de que quizá hice mal en hacer toda esta movida para que viviéramos los tres juntos. Pero después me di cuenta que la que estuvo mal fui sólo yo, pues no fue buena idea que la perra empezara su vida con nosotros mientras nos estábamos mudando. Ese fin de semana de mover cajas, acomodar cosas, ordenar, este departamento era caótico. Katrina un poroto. Había pensado no traerla, dejar pasar unos días para que se acomode todo y ella pudiera disfrutar la casa pero hete aquí que mi hermano no tuvo mejor idea que traérmela el mismo sábado que comenzamos a mudarnos. Había tan poco lugar que ni tenía donde echarse a descansar un poco.
Fue una primer semana medio malosa para ella. No se acostumbraba a la casa, no sabía cuál era su lugar, cada vez que un vecino pasaba por la puerta (este edificio tiene 4 departamentos que se comunican con un pasillito común) se ponía loca a ladrar y gruñir, cualquier ruido la despertaba y la sacaba, no quería comer, en fin: un bochorno.
Por suerte el tiempo -y buenas personas que me dijeron que tuviera paciencia- acomodó todo, y hoy ella está más contenta que nunca, tanto en ésta casa como en la de mi mamá, donde se queda cuando a nosotros nos toca salir. ¡Un lujo! De no tener ninguna casa, pasó a tener dos, donde hay personas que la adoran.
Lo que inicialmente iba a ser una "tenencia compartida", hoy es un "cuando tengo que salir te la dejo" y el resto del tiempo está conmigo. Así esté volviendo de las clases o del gimnasio a las 10 de la noche, paso por lo de mi vieja y me la traigo. Adoro tenerla en casa, y cuando no está siento que está vacía.
Se adueñó del sillón, donde duerme casi todas las noches. Ya tiene su camita acomodada en un lugar que le gusta, destrozó el huesito que le compré para la mudanza y juega como una desaforada con el pobre peluchito que tiene hecho pedazos. Le encanta salir al patio por el comedor y entrar de nuevo por la cocina, es una manía que tiene. Incluso a veces estoy cocinando, y me aparece por atrás y me asusta si estoy distraída. Su horario se acomodó al mío y espera a que me despierte para salir a hacer pis (nunca antes de las 8:30), mientras que mi vieja la sacaba todos los días a las 6:30. Sí, lo sé, mi madre está loca. Cuando uno de los dos está jugando a la play, se nos acuesta al lado y apoya su cabecita en nuestro brazo. Y si estamos viendo una película, rompe las bolas hasta que le hacemos un lugarcito para acostarse ella también.
Es una divina esta pichicha. Y extrañaba mucho, pero mucho vivir con ella.
Lo mejor de todo es que podemos tener a la negra acá en casa.
Los primeros días de su vida con nosotros fueron medio desastrosos, llevándome a sentir el temor de que quizá hice mal en hacer toda esta movida para que viviéramos los tres juntos. Pero después me di cuenta que la que estuvo mal fui sólo yo, pues no fue buena idea que la perra empezara su vida con nosotros mientras nos estábamos mudando. Ese fin de semana de mover cajas, acomodar cosas, ordenar, este departamento era caótico. Katrina un poroto. Había pensado no traerla, dejar pasar unos días para que se acomode todo y ella pudiera disfrutar la casa pero hete aquí que mi hermano no tuvo mejor idea que traérmela el mismo sábado que comenzamos a mudarnos. Había tan poco lugar que ni tenía donde echarse a descansar un poco.
Fue una primer semana medio malosa para ella. No se acostumbraba a la casa, no sabía cuál era su lugar, cada vez que un vecino pasaba por la puerta (este edificio tiene 4 departamentos que se comunican con un pasillito común) se ponía loca a ladrar y gruñir, cualquier ruido la despertaba y la sacaba, no quería comer, en fin: un bochorno.
Por suerte el tiempo -y buenas personas que me dijeron que tuviera paciencia- acomodó todo, y hoy ella está más contenta que nunca, tanto en ésta casa como en la de mi mamá, donde se queda cuando a nosotros nos toca salir. ¡Un lujo! De no tener ninguna casa, pasó a tener dos, donde hay personas que la adoran.
Lo que inicialmente iba a ser una "tenencia compartida", hoy es un "cuando tengo que salir te la dejo" y el resto del tiempo está conmigo. Así esté volviendo de las clases o del gimnasio a las 10 de la noche, paso por lo de mi vieja y me la traigo. Adoro tenerla en casa, y cuando no está siento que está vacía.
Se adueñó del sillón, donde duerme casi todas las noches. Ya tiene su camita acomodada en un lugar que le gusta, destrozó el huesito que le compré para la mudanza y juega como una desaforada con el pobre peluchito que tiene hecho pedazos. Le encanta salir al patio por el comedor y entrar de nuevo por la cocina, es una manía que tiene. Incluso a veces estoy cocinando, y me aparece por atrás y me asusta si estoy distraída. Su horario se acomodó al mío y espera a que me despierte para salir a hacer pis (nunca antes de las 8:30), mientras que mi vieja la sacaba todos los días a las 6:30. Sí, lo sé, mi madre está loca. Cuando uno de los dos está jugando a la play, se nos acuesta al lado y apoya su cabecita en nuestro brazo. Y si estamos viendo una película, rompe las bolas hasta que le hacemos un lugarcito para acostarse ella también.
Es una divina esta pichicha. Y extrañaba mucho, pero mucho vivir con ella.
Acá en su camita, en pose de "no, yo no me robé esa chatita, apareció sola"
lunes, 8 de julio de 2013
A place called home
El mes que viene se cumple 1 año desde que convivo con mi novio (sin padres de por medio), alquilando un departamento muy bonito de dos ambientes. El tema es que acá (en Buenos Aires al menos, no sé como será en otros lados) el segundo año de contrato de alquiler aumenta, en general un 20% (con suerte, a veces 25/30%) sobre el valor del primer año, y como las expensas también decidieron aumentar copiosamente desde que vivimos acá, empezamos a buscar otras opciones.
Lo malo de mudarse -de nuevo- es que para entrar en un departamento te arrancan la cabeza. Mínimamente son 4 meses, entre el depósito, el mes adelantado y los honorarios de la inmobiliaria (a menos que tengas la suerte de conseguir por dueño directo), y a esto a veces hay que sumar impuestos y las firmas ante escribano para el contrato, y demás. Resumiendo: se te va fácil la mitad de la plata que pudiste haber ahorrado en un largo período de tiempo.
Y lo peor de todo, es volver a lidiar con los avisos.
Fotos que muestran cosas que no son, precios desorbitados, y pequeñeces que te terminan hartando.
Uno de los que fuimos a ver, fue uno que nos recomendó una inmobiliaria que llamé preguntando por otro que ya estaba reservado. Ya ir a ver algo de lo que no viste fotos, es complicado. Pero, el precio del alquiler nos dio a entender que sería un lugar medianamente pasable, además que por teléfono nos dijeron "está en buen estado". La primer mentira de todas. El lugar era viejo, despintado, con manchas de humedad gigantes, el baño todo manchado de sarro (hasta en la bañera), un desastre de principio a fin. La terraza estaba llena de agujeros (por los que se filtraba la humedad que se veía en los techos de abajo), y encima nos dijeron que en medio año vendrían unos obreros a construir una habitación más ahí. "Pero serán 10 días nomás, no creo que los molesten". No, si a mi me encantaría tener la casa hecha un quilombo por meter una habitación más, tranquilo eh.
Otro era una especie de casa refaccionada dividida en varios departamentos. Aprovechando que había tres libres los vimos todos. El que tenía lindo el baño, tenía un living del tamaño de una caja de zapatos, y no tenía horno (estoy maravillada, es la primera vez que veo departamentos reciclados a nuevo que no tienen horno). El que tenía horno y todo, tenía el baño del tiempo del ñaupa, con sarro y todo lo de siempre. Y el que tenía un living enorme con hogar a leña inclusive, tenía todas las ventanas dando al techo de la gomería de al lado, donde cientos de distintos objetos de dudosa procedencia se oxidaban al aire libre (no me quedé lo suficiente como para verificar si en efecto también habría ratas). Ah, este tampoco tenía horno. ¿La gente tiene hornos abajo del brazo cuando se está por mudar? Misterio.
Al final, de tanto ver avisos, tanto llamar, tantas fotos que te tiran abajo y otros tantos lugares que fuimos a ver, notamos que no hay nada en precios razonables que sea por lo menos parecido a este donde estamos alquilando ahora.
¿Moraleja? Y bueno, nos aumentan el alquiler el mes que viene, pero es lindo el departamento podrido este. Nos apretaremos un poco, gastaremos un poco menos (o ahorraremos menos mensualmente), pero por el momento en este lugar encontramos un sitio al que llamar "hogar" que no pudimos ver en todos los otros que anduvimos mirando.
Hasta que aparezca otra cosa, querido departamentito, seguirás siendo nuestra cucha.
Fotos que muestran cosas que no son, precios desorbitados, y pequeñeces que te terminan hartando.
Uno de los que fuimos a ver, fue uno que nos recomendó una inmobiliaria que llamé preguntando por otro que ya estaba reservado. Ya ir a ver algo de lo que no viste fotos, es complicado. Pero, el precio del alquiler nos dio a entender que sería un lugar medianamente pasable, además que por teléfono nos dijeron "está en buen estado". La primer mentira de todas. El lugar era viejo, despintado, con manchas de humedad gigantes, el baño todo manchado de sarro (hasta en la bañera), un desastre de principio a fin. La terraza estaba llena de agujeros (por los que se filtraba la humedad que se veía en los techos de abajo), y encima nos dijeron que en medio año vendrían unos obreros a construir una habitación más ahí. "Pero serán 10 días nomás, no creo que los molesten". No, si a mi me encantaría tener la casa hecha un quilombo por meter una habitación más, tranquilo eh.
Otro era una especie de casa refaccionada dividida en varios departamentos. Aprovechando que había tres libres los vimos todos. El que tenía lindo el baño, tenía un living del tamaño de una caja de zapatos, y no tenía horno (estoy maravillada, es la primera vez que veo departamentos reciclados a nuevo que no tienen horno). El que tenía horno y todo, tenía el baño del tiempo del ñaupa, con sarro y todo lo de siempre. Y el que tenía un living enorme con hogar a leña inclusive, tenía todas las ventanas dando al techo de la gomería de al lado, donde cientos de distintos objetos de dudosa procedencia se oxidaban al aire libre (no me quedé lo suficiente como para verificar si en efecto también habría ratas). Ah, este tampoco tenía horno. ¿La gente tiene hornos abajo del brazo cuando se está por mudar? Misterio.
Al final, de tanto ver avisos, tanto llamar, tantas fotos que te tiran abajo y otros tantos lugares que fuimos a ver, notamos que no hay nada en precios razonables que sea por lo menos parecido a este donde estamos alquilando ahora.
¿Moraleja? Y bueno, nos aumentan el alquiler el mes que viene, pero es lindo el departamento podrido este. Nos apretaremos un poco, gastaremos un poco menos (o ahorraremos menos mensualmente), pero por el momento en este lugar encontramos un sitio al que llamar "hogar" que no pudimos ver en todos los otros que anduvimos mirando.
Hasta que aparezca otra cosa, querido departamentito, seguirás siendo nuestra cucha.
Mi parte favorita del departamento :B
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miércoles, 19 de diciembre de 2012
Diciembre querido
Llega este último mes del año y me encuentro con ciertas realidades que antes no podía ver tan claramente.
Desde agosto que vivo en pareja, en otro lado que no es la casa de mis padres, y hasta ahora no hemos tenido problemas de dinero ya que por suerte los dos tenemos sendos sueldos normales (no sé si decir "decentes", porque..¿qué es un sueldo decente en este país?). Incluso pudimos ir ahorrando algo, de a puchito, todos los meses.
Ahora, me encuentro con un fin de año asesino. Por primera vez puedo comprar sin el peso de "vivo con mis padres" algunos regalos para navidad, hay algunos cumpleaños, muchas reuniones de fin de año, y el primer arbolito papanoelístico para la cucha nueva. A todo esto sumemoslé que nos emocionamos con la tarjeta de crédito y cuando vino el resumen este mes casi me da un soponcio.
¿Quién es el hijo de puta que le pone los precios a las cosas? Hace dos meses compraba una remerita acá en el barrio por 60 pesos, como para un pequeño obsequio navideño, y hoy esa misma remera me la quisieron cobrar 130. Remera que deja mucho que desear, dicho sea de paso. Sí, esa misma hija de puta que el año que viene cuando la saques de la bolsa de ropa de verano la vas a encontrar llena de agujeros.
El arbolito de navidad es un pendorchito de 60 centímetros, y entre eso y las putas bolitas me asesinaron. ¡Y todavía la señora que me lo vendió pretendía que le comprara lucecitas, que valían el doble que el árbol!
La idea del aguinaldo, queridos comerciantes, era poder encanutármelo por si en algún momento del año que viene puedo irme de vacaciones a alguna parte, no que me lo curren para hacer las compras.
Claramente estoy aprendiendo sobre la marcha sobre esto y otras cosas. Pero jamás imaginé que no ser un amargo anti navidad pudiera ser tan jodido, que lo tiró.
AH no, pero la inflación casi no existe. Es una sensación.
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