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jueves, 31 de diciembre de 2015

2015

Llegamos a otro 31, a otro año que se va rapidito.

Este año tuvo muchas, muchísimas cosas. Algunas malas, otras buenas, otras buenísimas. Fue un año un tanto extraño. Laboralmente hablando fue una decepción, estuve meses intentando cambiar de rumbo pero no me queda más que pensar no era mi momento. Fueron muchos meses de esperar que alguien siquiera respondiera a los mails donde mandé currículum tras currículum. Pocos respondieron, y de los que mandaron pruebas, unos me contestaron en junio que estaba aprobada y nunca más se contactaron. Un misterio. Con la cocina no fue mucho mejor el asunto, este año tuve pocos pedidos, aunque debo admitir que tampoco yo me volví loca cocinando o promocionándome, porque quería (quiero) dedicarme a otra cosa. En ese sentido creo que este año le tocaba a mi marido, que cambió de trabajo hace unos meses y le está yendo de diez. Ojo, yo tengo trabajo, pero no es lo que quiero para toda la vida.

En lo académico fueron dos semestres muy diferentes entre sí. El primero fue fabuloso. Las materias fueron geniales y por suerte metí todos los finales a mitad de año. Pero el segundo semestre está dejando mucho que desear. El profesor de una de las materias más importantes es medio muerto de frío, y en general los profesores me están poniendo nerviosa. Casi pierdo una materia pero me enteré hoy que, finalmente, aprobé. Y ahora me quedan en enero los últimos exámenes, antes de dar finales. Casi casi que soy alumna de tercer año. El último año de cursada antes de la tesis.


En algún lugar de la maravillosa Escocia.

Fue un año que afianzó algunas amistades y, lamentablemente, entibió otras. No puedo decir que no estoy decepcionada, aunque el momento de mala onda ya pasó, fueron de personas que no lo esperaba. ¿O quizás sí? Nunca lo sabré. Tampoco me voy a matar averiguando. Hay que preocuparse por las que se quedan, no las que se van.

Nos tuvimos que mudar de nuevo, pero en ese sentido nos salió todo más que bien. Nuestra vecina del otro departamento tenía uno que se liberaba justo para la época que nos teníamos que ir, así que acá estamos. Lo que me apena es que al final ese departamento no se vendió, sino que se lo alquilaron a otros, así que podría decirse que gastamos plata sin sentido. Aunque, no puedo quejarme, este lugar es mucho más lindo.


Nuestros anillitos (de nudos celtas, faltaba más) y la hermosa libretita roja.

Y lo mejor llegó al final. Me casé en noviembre con el hombre que se cruzó en mi camino mágicamente hace 8 años, y no podría ser más feliz. Encima, acabamos de volver de una luna de miel soñada, donde por fin cumplí mi sueño de conocer y pisar suelo celta. ¿Qué mejor manera que despedir el año que esta? A mí no se me ocurre nada. Cabe recordar que en enero también viajé con mi vieja a Europa, conociendo por primera vez un montón de lugares y de personas increíbles que tenía pendientes. Ese viaje me puso feliz por ambas. Mi mamá estaba re contenta.


Toledo. Una de las ciudades españolas que conocí en enero.

2016 te espero. No sé qué vas a traer, no sé qué esperar de vos. Pero yo te espero igual.

A todos los que están ahí leyendo y que me acompañan en esta locura bloggera, muy feliz año nuevo, y que arranquen muy bien el 2016. Coman rico, beban abundante y abracen mucho. ¡SALUD!

sábado, 7 de noviembre de 2015

Husband & wife

Llegó nomás ese hermoso 5/11 donde dimos el sí, y ahora somos poseedores de una linda libretita roja. Y por fin nos pudimos poner los anillitos que hacía ya un tiempo esperaban en un estante del modular.
Fue un día de muchas emociones, pero todo salió hermoso. No me salen las palabras exactas para expresar lo que sentí ese día. Un torbellino de emociones que me dejó, todavía, asombrada de que ya haya pasado el momento.
Como dijo mi marido (AY, suena tan raro) antes de que pasara, ingresamos en la segunda temporada de nuestra relación. Esta increíble aventura que ya tiene 8 años de edad, y a la que ahora le agregamos un toque más.
Es cierto y no me canso de decirlo, supimos siempre que lo nuestro nos llevaría, eventualmente, a este momento. No sé si alguno de los que lee esto lo creerá, pero para mí nos reencontramos como en tantas otras vidas. La primera vez que lo vi tuve esa sensación extraña de "esto ya lo viví" y un "al fin te encontré de nuevo". No hay un día que pase en que no esté inmensamente feliz por la persona que tengo al lado, por todo lo que vivimos, y por todo lo que nos queda por vivir. Ir a ese festival celta aquel 3 de noviembre de 2007 fue la mejor decisión de mi vida, después de la de hacerle caso a mi hermano e instalar el Lineage 2. Gracias a ese juego lo reencontré.

Años, convencida de que yo no merecía un amor inolvidable. Que yo nunca iba a sentir esa locura de las películas, ese amor que llega y no se va nunca más. Casi que estaba segura que nunca iba a tocarme a mí. Hasta ahora.

Bienvenidos sean ustedes, también, a la segunda temporada de mi vida.

Y ahora me preparo mentalmente para el tremendo viaje que se nos viene, en tres semanas.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

2014

Llega el 31 de diciembre, y como cada año, inevitablemente se me vienen a la cabeza todas las cosas que pasaron en ese año que está por tomarse el buque.
El 2014 fue, en líneas generales, un muy buen año. Tuvo algunas cosas complicadas pero que fueron superadas, como por ejemplo que mi papá tuvo que hacerse quimioterapia por el cáncer de próstata que le había vuelto, pero por suerte ahora ya está mejor, sólo le quedan un par de inyecciones.
Laboralmente fue muy satisfactorio pero sumamente agotador. A todos los trabajos que ya hacía sumé dos, hacerle trámites para una clienta que me pasa habilitaciones que yo armo y preparo, y cocinar. Me animé a empezar mi mini emprendimiento de cocina y la verdad que la respuesta de la gente fue muy buena, cociné mucho, tuve muchos pedidos y hubo meses en que realmente pensé que no iba a llegar con todo, como por ejemplo para el día de la madre, que fue cuando armé unas bandejitas de desayuno. pero llegué, aunque hubo noches que me acostaba tarde y al otro día me levantaba super temprano. Hasta hice feria un día, el 21 de septiembre, con puestito lindo y todo. Pero no puedo quejarme, fue una experiencia genial y lo disfruté mucho, siempre me gustó la cocina. Y que la gente coma lo que vos hacés, te diga que está rico y te siga pidiendo... es maravichoso.

Uno de los desayunos del día de la madre ^_^

El traductorado de inglés marcha sobre ruedas. Casi que estoy terminando primer año (acá son raros, tenemos los segundos parciales en enero) y la verdad siento que aprendí muchísimo y que por fin encontré algo que me encanta.
La vida en pareja sumó otro año espectacular, la convivencia realmente es tan cómoda como si nos conociéramos de toda la vida. Y haber estado todo el año con Gala fue genial, la negra es una gran compañera, cuando estás enfermo se te acuesta al lado, duerme la siesta conmigo, cuando mi novio se va a trabajar los sábados temprano se sube a la cama y se acurruca en mis pies. No puedo quejarme de mis compañeros de casa, son dos amores.
Empecé a correr y esta vez no me venció la taquicardia, pero sí pude vencer al cigarrillo. Encontré en este deporte lo que me gusta, me libera, me encanta salir a correr o correr en la cinta del gimnasio. Y participé de una maratón sin morirme, lo cual me dice que el año que viene seguramente estaré preparada para muchas más. Para alguien como yo que nunca pudo ni correr el colectivo, de pronto correr 5 kilómetros sin mosquearme, es realmente gratificante.
Tuve unas vacaciones excelentes con amigos y mi novio en el sur, recorriendo un poco Bariloche y sus alrededores. Primera vez que hago eso de viajar en auto a un lugar tan lejano y la verdad fue una experiencia increíble. 
Leí muchos libros, vi muchas películas y series, me enamoré de algunas (Downton Abbey, Sons of Anarchy), me decepcioné con el final de otras (Dexter).

No tengo nada malo para decir de este año. En la balanza, fue un año grandioso. Así que el 2015 va a tener que esmerarse. Por lo pronto, me espera con unas vacaciones increíbles en unos dos días por las cuales todavía no caigo, y si todo sale bien con algo que me va a cambiar para siempre. En noviembre me caso :)

¡Te espero 2015! ¡Te tengo fe!

Feliz año nuevo a todos los que posan sus ojos por acá, y gracias por acompañarme otro año. ¡Turrones y sidras para todos ustedes!

lunes, 10 de febrero de 2014

Cuenta regresiva

3 días para los 30 años.

Es increíble la cantidad de gente que se aterra de que llegue ese numerito. No les voy a mentir, yo pensaba que a mí me iba a pasar lo mismo, pero la verdad es que siento lo contrario. Estoy muy contenta de que me lleguen los treinta.

Si miro un poco para atrás, con todas las cosas que me han pasado en estos años de vida, no puedo quejarme. Hay cosas malas y cosas buenas, por supuesto, pero en líneas generales estoy muy agradecida de todo lo que pasó.
Conocí mucha, muchísima gente, y en estos momentos tengo unos muy buenos amigos que no los cambiaría por nada. Se fueron renovando, han ido mutando, algunos desaparecieron, otros aparecieron hace poco, pero los que están hoy firmes son inigualables.
Viajé mucho, recorrí tantísimos kilómetros de este hermoso país, conozco bastante del maravilloso país vecino Uruguay y hasta tuve la oportunidad de viajar a Perú en el 2011. Macchu Pichu es algo que nunca se va a ir de mi corazón.
Me enamoré y desenamoré otras tantas veces, pero finalmente encontré la horma de mi zapato hace unos increíbles seis años y algunos meses, de los cuales llevamos conviviendo más o menos tres años. A mi me comentaron que convivir no es fácil, pero sinceramente desde el primer día que lo disfruto muchísimo. Sí tiene sus cosas, no es fácil adaptarse a otro, pero vale la pena. Planeando casamiento y luna de miel para el año que viene, si nuestros planes pueden seguir en pie (no por amor, sino por economía).
Estudié muchas cosas, terminé pocas, pero de todas me quedó algo. La escuela secundaria fue lo mejor que me pasó, seis años que me dejaron llena de hermosos recuerdos. Pasé por veterinaria, por turismo, por paisajismo, y hasta me recibí de chef pastelera el año pasado. Ahora estoy con el curso de ingreso para el traductorado de inglés.
Me despedí (al menos físicamente) de algunos seres maravillosos que no dejaré nunca de extrañar, como mi perra Atena, quien forma parte del firmamento desde el 2011. Pero parte de ella vive en mi perrita actual, Gala. No, no estoy mal de la cabeza, hace cosas que eran las mismas que hacía la otra loca.
Encontré varios animalitos y todos hoy disfrutan un hogar hermoso, dejando atrás las calles y las feas condiciones en que estaban. Adoro ver sus fotos actuales con sus increíbles familias.
Me hice vegetariana dos veces, una cuando tenía 17 años y casi me da una anemia galopante por no comer nada. Ahora lo estoy haciendo bien, llevo dos años y pico y tengo los análisis de sangre más lindos que nunca. A esto le sumo que desde el 2008 ya no soy la sedentaria que no podía ni correr el colectivo, pasé por cuatro o cinco gimnasios pero sigo manteniendo esa costumbre de ir. Y no lo cambiaría, me encanta hacer ejercicio. ¡Además no podría comer nada si dejara! Mis genes no me lo permiten, si me hago la loca todo termina en mis caderas.

Me reí muchísimo, lloré a mares. Pasé por etapas en mi adolescencia en que ya no tenía ganas de seguir viviendo, y todo eso fue mutando hasta llegar a hoy, donde soy feliz de estar viva y de haberme dado una chance de no bajar los brazos y ver qué pasaba en el futuro. Y menos mal que lo hice, porque no me arrepiento de nada.

¿Volvería a vivir todas esas cosas de nuevo? Ni loca. Mi pasado es una mezcla de situaciones y sentimientos que me fueron formando en la persona que soy hoy, pero nada querría revivir o cambiar. Tengo mis defectos y mi carácter, pero, ¿la verdad? Me gusta como soy.

Bienvenidos, treinta años. Los espero con ansias el jueves 13 de febrero del 2014.

lunes, 30 de diciembre de 2013

2013

Otro año que se va, y otro momento se ponerse a pensar en un balance. En mi cabeza a veces suena extraño eso de "que se termine el año, que necesitamos renovación". Por momentos pienso que es solamente un cambio de fecha, dentro de dos días arranca otro mes, sí, un año nuevo, pero... ¿Hay algo físico que nos cambia por ser otro el calendario? ¿O es simplemente una ilusión?

Instantáneamente desecho estos pensamientos porque, siendo sincera, yo misma siento algo diferente con el cambio de año. No sé cómo explicarlo, pero es cierto, se siente en los huesos. Como que, en cierto grado, parte de las cosas que no nos gustaron de un año se pueden olvidar por el comienzo de otro. Y nuevas oportunidades salen como recién sacadas del horno, esperando por nosotros.

El 2013 se va y me deja un aluvión de sensaciones. Es difícil decir si fue positivo o negativo analizando todo lo que pasó, porque entre los negativos que tendría que poner, aparece la muerte de mi abuelo, en septiembre. Todavía me sabe tan raro verla sola a mi abuela, no escucharlo, no sentir esos ruidos locos que hacía.
Han pasado otras cosas que me han decepcionado, creo que es algo de lo que no hay escape. Si bien en su momento estas situaciones me pusieron mal, con la mente más fría y un tiempo prudente que ha pasado hoy puedo mirar eso y agradecer que haya pasado. A veces me pasa que, sin dudarlo un instante, entrego toda mi confianza a otra persona, y después esa confianza termina pisoteada. No digo que siempre pase, hay personas que siguen teniendo un valor incalculable, pero cuando pasa no deja de bloquearme un poco. Mis defensas vuelven a levantar escudos y paredes para protegerme de lo que vendrá. Bajé la guardia y entró alguien que, se tomó su tiempo, pero al final terminó demostrándome una vez más que no tengo que dejar que cualquiera entre. No puedo decir algo como "a ver si esta vez aprendo", porque fue algo inevitable. ¿Cómo te das cuenta que una persona te va a hacer daño cuando por mucho tiempo no demuestra nada malo? Es muy difícil.

Pero también estuvieron las cosas buenas. Tras meses de fumarme a la dueña del primer departamento donde nos mudamos con mi novio, que no nos quería rescindir el contrato, pudimos irnos bien a un nuevo lugar donde aceptan perros, y ya llevamos tres meses viviendo con Gala, quien se adaptó perfectamente a esto de tener dos casas.
Hice dos viajes con dos grandes amigas, con una nos fuimos al Chaltén en Enero (¡qué manera de caminar, por dios!), y con otra a Iguazú en invierno. Dos lugares nuevos para sumar a mis kilómetros recorridos. Dos lugares realmente preciosos, que vale la pena conocer.
Volví a ver a mi mejor amigo, a quien hacía dos años que no veía, ya que está viviendo en Alemania. No sólo pude volver a abrazarlo y encontrar esa felicidad que sólo su presencia puede darme, sino que encima tuve el lujo de conocer a su novia, una alemana divina que se nota que lo quiere, y mucho.
Se fortalecieron algunas amistades que me llenan el alma (Bella, ¡sos una genia! Amo nuestras merendolas).
Me recibí de pastelera profesional tras un año de cursar en el EAG, donde no sólo aprendí a cocinar cosas exquisitas sino que conocí gente muy linda, una en particular de la cual hasta fui testigo de su casamiento. Un regalo de confianza hermoso que nunca nadie me había hecho antes.
Cumplí seis años de noviazgo con este maravilloso hombre que, de sólo pensar en él, me llena el corazón de amor.
Participé por seis meses en un gran website de videojuegos, gracias al cual tuve la chance de reseñar juegos, escribir notas, ir a eventos, aprender a hacer prensa. Fue una experiencia enriquecedora y me encantó, aunque por ciertos motivos decidí que llegue a su fin. Eso no quita que no haya planes para seguir en esto en el futuro.
Leí muchos, muchísimos libros. De hecho hoy me termino otro más, mi última genial adquisición del año.
Y terminaré mi año, nuevamente, en la casa de mis suegros, allá en Claypole. Compartiendo la noche con gente linda, y con suerte, de nuevo escuchando buena música mientras se nos va el 2013.

Muchas cosas han pasado este año, y espero ya con ansias el próximo. A ver qué cosas nos trae para sumar al baúl de los recuerdos.

A quien esté leyendo: Feliz año nuevo, y que el 2014 sea mucho mejor!

domingo, 22 de diciembre de 2013

Carta abierta

Querido Papa Wel:

Se acerca esa época de cada año en que el calendario está por marcar 24 de diciembre, y ya comienzo a temblar de miedo pensando en lo que va a venir. ¿Es que no me gusta la Navidad? Para nada, me divierte mucho. ¿Es por la pirotecnia? No, no le temo, aunque no me molestaría que no tirasen nada. ¿Es la comida mi temor? No, generalmente hay varias opciones en la mesa navideña. ¿Cuál es entonces la raíz de mi miedo? Simple: tu libertad en cuanto a los regalos.

Creo que no he sido demasiado clara en estos 29 años, así que ante la duda, lo voy a repetir. No es que me moleste repetir las cosas, pero a veces creo que sos un poco cabezota, porque todos los años es la misma historia y todos los años es volver a lo mismo. A ver si esta vez, te queda claro, y nos prevenimos de tener algún tipo de inconveniente en los días venideros.

NO USO PIJAMAS. No insistas, por más que aparezcan al pie del árbol, NO los voy a usar. Tampoco esas bombachas rosa horrible, que ni siquiera me gustan para esos días femeninos molestos en que amerita usar algo cómodo. Ante tu insistencia, vuelvo a comentarte que la ropa de color no me gusta. No, para hacer gimnasia tampoco.

Querría evitar la aparición de esas cosas y alguna que otra que suelo encontrarme, como adornos de dudosa procedencia que terminan ocupando un espacio en el ropero hasta que encuentro la valentía suficiente para tirarlos a la mierda. Tampoco me gustan las remeras con inscripciones en otro idioma, casi siempre es en inglés y no me importa que la gente en general no la entienda, yo sí y me revienta tener algo que diga "happy and kissing you" o alguna burrada semejante. Para frases horrendas en inglés tengo a los hijos de puta de los japoneses, que en sus canciones de animé meten -por alguna razón que desconozco- frases mal dichas en inglés.

Te agradezco, pero para eso prefiero que me dejes un sobrecito con billetines que yo pueda inventir en algo no odioso, o en su defecto, nada.

Espero haber sido clara esta vez. No me obligues a dejarte de nuevo esa garrapiñada tenebrosa que te dejé el año pasado, adelantándome a tu atrevimiento. Lo lamento por tu inodoro.

Un besito.

Zoque

lunes, 27 de mayo de 2013

Borrón y cuenta nueva

Ayer tuve la ocasión de ir, por primera vez, a ver el Dondoh Matsuri en el Jardín Japonés de Buenos Aires.

Se dice que en el Dondoh, donde el objetivo es despertar al Dios del Fuego de su sueño de invierno para que caliente la tierra y ayude a crecer a las cosechas, se queman unas tablillas cuyo fuego le servirá de alimento. En las tablillas cada uno escribe cosas feas que nos pasaron, reflexionando y recordando los momentos incómodos, con el objetivo de que esas cosas no vuelvan a repetirse y que la energía liberada al prender el fuego sea positiva.


Acá las tablillas que te daban en la entrada, para escribirles atrás

Para acompañar los festejos de este hermoso festival, estuvo la agrupación de tambores japoneses "Mukaito Taiko", unos chicos que la verdad la tienen muy clara. Tener ese paisaje y escuchar esos tambores, si no fuera porque desde el lugar se ven los edificios de fondo y se siente un poco el tráfico de las calles aledañas, tranquilamente uno puede cerrar los ojos e imaginarse que se encuentra en algún lugar de las tierras de Japón.


Concentración y magia

Dejo algunas fotos del lugar, que en esta época se ve precioso con todos los colores otoñales y algunas ramas ya desnudas, preparándose para el invierno:




Y bueno, ahí con el fuego se fueron las malas ondas de todos los presentes. Yo sentí, sinceramente, que el tamaño de la tablilla no me alcanzaba para todo lo que quería poner pero escribí las primeras cosas que se me ocurrieron que realmente no sólo no querría que se repitieran, sino que querría sacarme de encima para dejar de acumular tanta energía negativa. Así que acá la foto, del momento en que todos estábamos admirando como nuestros infortunios se transformaban en calor.


Un muy lindo paseo, linda compañía, y algo que no suele pasar muy seguido cuando uno intenta ir a ver algún evento en este lugar: ¡había poca gente! Así que pude caminar tranquila, sacar fotos y disfrutar. Una maravisha, parfavaaaar.

¡Salud!

viernes, 28 de diciembre de 2012

2012

Se nos está escurriendo entre los dedos (?) el 2012 y es inevitable para la mayoría ponerse a pensar en las cosas buenas y malas del año que se está yendo. Aunque, entre nosotros, a mi me da la sensación que lo único que cambia es el calendario y los feriados que se corren de día. Eso de "cambiar de año" es más una cosa mental que uno se propone como para cortar un período de tiempo y arrancar otro. Digamos que si no existiera el "año nuevo", el tiempo sería una extensión interminable que nos llevaría a tener realmente el cerebro quemado en poco tiempo. En fin, el que inventó el calendario: un capo.

El 2012 me deja con varias cosas en la cabeza. Por un lado, otra carrera (terciaria esta vez) que decido dejar. Y aunque muchos me hayan dicho en su momento "pero te falta una materia anual solamente", la verdad es que desde julio que no volví a ese lugar inmundo que mi mente está mucho más relajada. Me hartó el tema de pagar una cuota mensual para recibir a cambio una educación mediocre que no me iba a llevar a ningún lado. Así que le puse muchas más pilas al trabajo, por suerte tengo más clientes y un sueldo mejor amable (*) a fin de mes, y por lo pronto estoy anotada para pastelería profesional el próximo año. Sí, voy a estudiar algo de cocina. Algo que me gusta mucho y me relaja la mente.
Desde enero tengo en la vida a una perrita nueva. Tras la partida de Atena en septiembre del año pasado que la casa se sentía vacía, así que con novio chusmeamos refugios y nos encontramos a la pequeña Gala, que con esa pinta desastrosa nos conquistó y nos llevó a adoptarla. Toda garrapatienta, llena de pulgas, con sarna, con parásitos, la cola quemada...pero dueña de una dulzura interminable. Actualmente ya tiene 1 año y 1 mes y está más linda que nunca.
Desde agosto que vivo con novio en un departamento a 13 cuadras de la casa de mis padres, donde lamentablemente no pudimos traernos a Gala porque nos enteramos (después de pagar el alquiler y tener toda la mudanza hecha) que no aceptan mascotas. Los primeros días fueron difíciles, me apenaba mucho no estar con ella, pero como puedo trabajar desde una computadora en cualquier lado uso la casa de mis padres a modo de oficina y estoy con ella todo el día. Tenemos nuestros paseos programados de 30/60 minutos donde ella juega con sus amigos perrunos y yo descanso el coco de trabajar. Hay gente que se toma una hora para comer, yo me tomo una hora para hacer plaza. Y el hecho de no vivir más con padres le brindó a mi salud mental y física un +100 de tranquilidad.
Este año me acercó más a ciertos amigos, me alejó de otros, me trajo nuevos.
Leí muchísimos libros y tengo otros tantos para leer. Y empecé a participar en un blog de cine, lo cual me encanta porque adoro mirar películas y el tener que criticarlas hace que no me olvide de lo que vi (y soy malísima con la memoria).
Me hice mi octavo tatuaje.
Volví a hacer pilates y días como hoy siento que no me voy a poder ni sentar en el inodoro del dolor.
Conocí San Juan en enero.
Lloré como una descocida y reí muchísimo.
Me sigo enamorando cada día de este hombre genial con quien nos elegimos para toda la vida.
Seguí siendo una gansa, como todos los años.

Si tengo que sacar conclusiones, diría que fue un muy buen año. Con sus cosas malas, pero en general un año lindo con muchos cambios.

Así que, 2013, te vas tener que esmerar si querés ser un poco mejor que este.

A todos ustedes que me empezaron a leer en este nuevo blog, y a los que me siguen leyendo desde el viejo, les deseo un muy feliz comienzo de año. Que nos agarre con una térmica menor a los 50ºC que tuvimos en navidad (a los que habitamos Buenos Aires al menos). Que nos encuentre con una mesa llena de gente linda con la que se diviertan mucho, con un vaso de fernet bien frío, con mucho hielo. Y algo rico y fresquito para postrear.


Gala, llena de arena luego de uno de sus tantísimos paseos jugando les manda saludos.


¡Salud!

(*): "Mejor amable", frase de abuelo materno.