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miércoles, 20 de julio de 2016

20/7

Con el correr del tiempo, desarrollé una habilidad para analizarme a mí misma sin necesidad de ir a un psicólogo. A veces quizás tardo más en darme cuenta de ciertas cosas, pero por general termino entendiéndome. Y por ahí también me pasa con otros. Creo que el hecho de ser más solitaria me llevó a ser más observadora, pero igual esto no viene al caso.

Cuestión que acá en Buenos Aires, hoy 20 de julio se celebra el día del amigo y, como en muchas de estas fechas nefastas, una de las cosas que puede suceder es que uno se ponga a pensar. «¿Qué es la amistad? ¿Tengo buenos amigos? Los que tengo, ¿son realmente buenos?»

Desde que tengo uso de memoria que a mi vida le falta una figura masculina. Llámese padre, llámese hermano. Su ausentismo me hizo crecer y pasar por la adolescencia (tras una infancia un tanto jorobada) sin esa imagen de hombre que, se supone, habría que tener de alguna manera. Pero, como a muchas personas que tal vez les pasó lo mismo (o peor que a mí, porque en mi caso no fue por no tener padre ni hermanos, sino por tenerlos y que no cambiara absolutamente nada), buscamos lo que nos falta dentro de casa afuera.

En mi vida, desde que recuerdo, siempre hubo UN amigo especial. Cuando digo especial, me refiero a uno de esos compinches irreemplazables con el que hacemos todo. Vamos acá, allá, nos juntamos en casa, charlamos por horas, en fin. Siempre que me pienso en algún momento de la vida, puedo nombrar qué «mejor amigo» tenía en ese momento.

En estos últimos años creí que había encontrado al actual. Confié ciegamente (grave error) y me vi boludeada. Pero me dejé boludear. Y sé que es porque yo necesito esa figura masculina, me acostumbré a tenerla de alguna manera. No es fácil crecer sin el modelo, pero a veces los que estamos «solos» (y no es por dar lástima, simplemente es la realidad) nos aferramos a las personas y, sin darnos cuenta, exageramos un poco. Cruzamos hacia el umbral donde las actitudes negativas del otro nos pueden afectar de manera muy grosera.

Esta persona en que yo confié ciegamente me demostró en estos últimos meses, que el lugar de «mejor amigo» le queda enorme. ¿Y qué pasa? ¿Por qué me dolió tanto esa demostración?
Porque ahora siento ese vacío de no tener esa presencia.
Es extraño. Tal vez puedo llegar a decirles que es la primera vez que me pasa. No recuerdo un momento de mi vida en donde no tuviera ese compinche.

Creo que ya va siendo hora de que aprenda a vivir con ese vacío. Aunque también me doy cuenta que la persona que tengo al lado y elegí para compartir toda mi vida, me viene demostrando hace mucho tiempo que ese vacío no tiene por qué estar, ya que él está acá. Conmigo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Enfermedades sociales

Nada más sencillo para admirar la inmundicia humana que sentarse a leer las redes sociales. Un ratito nada más eh, no se necesita mucho tiempo. Y así podés aprender un montón de cosas: cómo hacer un gorrito de lana usando un sweater viejo, que un perrito puede abrir la puerta y traerte las pantuflas, y que algunos de tus contactos sufren de la envidia mierdónica volante.

"¿Qué carajos es la envidia mierdónica volante?", se preguntarán ustedes. Oh, se trata de un mal muy sencillo que aqueja a muchas personas. Un virus, si se quiere. Una bruma de caca aromática que te ataca y te envenena el corazón. Una mierda, en resumen.

¿Cómo sé si yo tengo la envidia mierdónica volante? Bueno, es simple. Vas a notar que cuando algunas personas comparten situaciones de la vida que los hacen felices, te va a nacer una necesidad implacable de comentarle una pavada que nace de lo más oscuro de tu envidia. Entonces, en vez de decir algo como "qué bueno, me alegro por vos" vas a tirar otra cosa. Otra cosa oscura, maléfica y cargada de soretismo. En pocas palabras: sos un reventado.

Unos claros ejemplos de este mal:

Situación 1
Tu amigo se va a comer a un lugar lindo. Comparte una foto de la mesa, muy bonita ella, y una foto del plato que está por devorarse.

Comentarios de envidiosos detectados: 
"¿Y la dieta?"
"Nunca una ensaladita vos"

Situación 2
Tu amigo es modelo, no hace mucho, pero desde que empezó comparte fotos de sus campañas. El tipo (que vos lo conocés) lo hace porque está contento, porque para él es un logro. Es algo que quiere compartir.

Comentario de envidioso detectado:
"Che, ¿te estás quedando pelado?"

Situación 3
Tu amigo se fue de vacaciones. Capaz esa persona viaja seguido, capaz que no. El motivo que sea: no debería interesar. La cuestión es que esa persona viajó y quiere compartir sus experiencias mostrando fotos de los lugares que visitó.

Comentario de envidioso detectado:
"Che, como laburás eh, te la pasas viajando"
"¿No era que no tenías plata?"

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Luchemos contra el mal de la envidia mierdónica volante. Salvemos al mundo de estos forros que no dejan vivir, y que tienen que tener el dedito listo para introducirlo donde nadie les pidió. SALVEMOLON, TE PIDO PARFAVAR.

martes, 17 de marzo de 2015

No me lo dijo un vecino

Noticias complicadas en la ciudad de Buenos Aires, aunque se vuelven una suerte de "música repetida". Una chica, joven, sale de su casa y no vuelve. A los pocos días comienzan a moverse por redes sociales y por los noticieros sus fotos, la búsqueda desesperada... y, lamentablemente, como le pasó a esta chiquita de 19 años ahora, la encuentran sin vida en algún lugar.

Lo malo que acompaña a estas desgracias que ya de por sí son terribles, son las cosas que opina la gente. Y no digo sólo personas de otra generación, como el cavernícola de mi papá que tiene 82 años y es un machista empedernido en todo sentido; sino incluso gente joven, gente como ustedes, como yo. Comentarios como "si se viste así se lo busca", "cómo va a ir a una entrevista de trabajo con ese shortcito", "andaba con un tipo grande, era una putita", "si yo la veía así por la calle también hacía lo mismo" (juro que este es real, lo leí en internet en algún momento del día), y así un montón.

El machismo de esta sociedad, la argentina en particular (que es la que conozco y por la cual puedo opinar), es tremendo. Las mujeres son una cosa. Si son feas, son motivo de burla por la calle, los hombres se sienten en total libertad de gritarles cualquier cosa y maltratarlas hasta el cansancio. Si son lindas, tienen todo su derecho a silbarles, llamarlas como si fueran perros, y decirles las barbaridades más inmundas que puedan existir. Y eso es leve, porque también están los toquetones (los que por ejemplo en el colectivo te tocan el culo, sin ningún problema) y en uno de los escalones más jodidos, los violadores. Pero no es una cosa de exageración. Creo que casi toda mujer argentina en algún momento de su vida ha sufrido un tipo de abuso de este estilo. Y no es solamente cosa de los obreros de construcción, que sabemos que son los primeros que se dedican a gritar todo tipo de guasadas a toda mujer que les pasa por adelante. Cualquier chabón está tan acostumbrado a eso, lo tiene tan arraigado, que ni se da cuenta cuando lo hace por ahí estando con su pareja al lado. Es normal. Está bien visto (supuestamente). Nadie lo juzga.

Entonces cuando una piba sale en pelotas a la calle, está bien que se la bardee. Que se le diga guasadas. Que se la manosee en el colectivo. Y está bien que se la viole y se la mate, ella se lo buscó. Cómo va a salir a la calle mostrando las piernas de esa manera. Cómo se le ocurre salir escotada, es obvio que está pidiendo a gritos que un grupito de tres chabones la arrincone y la viole en algún pasillo. ESA es una mentalidad muy jodida del hombre promedio argentino. El creer que las minas hacen esas cosas, se visten de una manera, se maquillan, se arreglan PARA ELLOS. Para su deleite y para su derecho a decirles o hacerles las cosas que les dicen o les hacen. No les cuadra que las cosas que hacemos las hagamos por nosotras. O capaz que las hacemos para mostrarnos bonitas, ¿está mal? ¿Está mal que una mujer se sienta bonita, sea cual sea su cuerpo? No por eso merecen que la maten como la mataron a esta pobre piba, y a otras tantas que ya pasaron por su misma situación.

Me enferma leer los comentarios y escuchar las cosas que dicen cuando pasa algo como esto. Se siente en derecho a juzgar y a decir que la piba se merecía las cosas que le pasaron, sólo porque se le cantó salir mostrando piernas y ombligo. Esta sociedad de mierda es un virus, que espero se pudra pronto, y se erradique del planeta. Los seres humanos somos un cáncer. Un tumor que se va comiendo de a poquito lo que encuentra, y a lo que es bueno lo termina transformando en malo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Nombre(s)

Atenti: Este post puede herir la sensibilidad de algunas personas que tienen nombre fiero pero les gusta igual (?). Conste que avisé.

No entiendo la necesidad antigua del segundo nombre.

¿Cuál era la idea? ¿Que el nene eligiera uno de los dos (cuando son dos...) por el que le gusta más? ¿Que tenga opciones de nombre de joven y de viejo? ¿La indecisión que los llevó a poner dos o tres que les gustaban mucho para no tener que discutir?
Tras que los padres nunca son copados, y seguramente uno de los dos (o todos tus nombres) son pasados de moda. Viejos. Feos. ¿Y lo peor? Seguro que honrando algún fiambre.

"Te llamas Carlos por mi bisabuelito, que hacía unas tortas fritas de la san puta..."

"Cuando era pibe me hacía llamar Jonathan, pero ahora que estoy grande estoy usando Roberto"

Nah. Dejémonos de joder.

Obvio que en un mundo utópico lo mejor sería poder tener un nombre que nos guste, pero eso nunca va a suceder. Y para empeorar el asunto, seguro que uno de los que tenemos es asqueroso. A mí al menos me pasa. Mi primer nombre, que encima siendo el primero en muchas circunstancias de la vida no puedo evitar ser llamada de esa manera, me da y me ha dado muchas jaquecas. Pero tampoco me animé nunca a cambiarlo, a pesar de todos los problemas, por "respeto" a estos individuos que se hacen llamar mis padres.

Ejemplos tenemos miles. Hoy escuché uno letal: María Julia Mirta. ¿QUÉ NECESIDAD? ¡Encima son tres! O te ponen uno bien copado, y el del medio es una bosta, como diciendo "quiero que creas que me caes bien... pero en realidad te voy a dejar una marca de por vida para que sepas que pienso que sos un ganso". Ni hablemos de esas pobres criaturas que no tienen dos, ni tres, sino cuatro o más nombres para tirar al techo. Así no hay documento que aguante.

Y no me hagan empezar a hablar de los dobles o triples apellidos porque me da un soponcio.

lunes, 28 de julio de 2014

Mamá, veo pelotudos.

La gente es muy pelotuda.

Estos días, en esta red social (chusma como ella sola) conocida como facebook, una gran cantidad de individuos se estuvo quejando del tema del idioma porque, entre otras cosas, ahora aparece "like" en vez de "me gusta". Señores, hay que estar al pedo. Hasta eventos crearon, para que se cambie eso. ¡No jodamos!
Desde el vamos la página tiene nombre extranjero. No vi a ninguno de esos señores quejándose de que querían que su red se llamara CARALIBRO. Si fuman, ¿se quejarían del nombre de la marca? "¡Ah no, yo quiero mis GOLPE DE SUERTE, mis CAMELLO, quiero que mis pulmones se envenenen de algo más nativo!".
Como joden estos pseudo patriotas, negando las cosas como son, que después van y ponen publicaciones en inglés, un idioma que ni siquiera lo saben escribir pero ahí están, esforzándose, o usando el google translate para transmitir pensamientos que suenan EXACTAMENTE IGUAL en su idioma natal, aquel que sí manejan (se supone), y con el cual todos entenderían lo que se quiere decir. Haciéndose tatuajes de frases en otro idioma, porque tatuarte "culo" queda horrendo pero te ponés "ass" y quedás como un campeón. Usando palabras extranjeras como party, dance, gym, cuando todas ellas existen en español y se pueden decir también. ¿O es muy grasa decir "fiesta de fideos" cuando vamos a un evento? ¿Ir al gimnasio? Es el mismo puto lugar para hacer ejercicios, eh.

PERO GUARDA, PORQUE TENER EL BOTÓN DE "LIKE" ME ESTÁ INSULTANDO DIRECTAMENTE A MI CORAZÓN DE PERSONA QUE QUIERE VIVIR RODEADA DE COSAS EN ESPAÑOL.

¡Podrida me tienen! Rompiendo las bolas con boludeces, qué tanto, nosotros mismos somos mezcla de decenas de países, no hay UNO SÓLO de estos pelotudos que tenga sangre pura de este suelo que nos toca pisar, tenemos más mezcla que un borracho adolescente en un boliche. Van con su apellido italiano pero no quieren EL BOTÓN DE LIKE, POR FAVOR, DEJEN DE JODER.

PELOTUDOS.

martes, 13 de mayo de 2014

La vie est drôle

Estos días escucho mucho opiniones negativas respecto a la vejez y la muerte, porque mi viejo ya transita unos 80+ que no los está llevando bien. No los lleva bien porque él no quiere, porque en realidad el tipo vivió una vida muy plena, una gran juventud, hizo muchas cosas que pocos han tenido la chance de hacer, disfrutó, jodió, conoció gente. Así y todo hoy, a sus 82 pirulos, se queja de que está viejo, y en vez de pensar en todo lo bueno que hubo piensa en lo malo del ahora.
Creo que a esa edad pocos van a ser los que estén al 100%. Y de hecho, a pesar de un cáncer que lo tiene haciéndose rayos, el tipo está muy bien. Lúcido. Con la mente aún brillante. ¿Por qué se queja tanto?
Yo tengo 30 años y pienso que si mañana por alguna razón no estoy más, o me dicen que tengo X tiempo para vivir, podría intentar ver el lado bueno de las cosas y no todo lo malo. Obvio, tengo mucho por hacer y seguramente un poco me quejaría, pero la verdad es que hice bastante. Viajé mucho, conocí lugares increíbles, personas geniales, gané y perdí grandes amistades, me independicé de la casa de mis viejos, tengo trabajo, pude estudiar lo que se me cantó (y lo sigo haciendo), jugué muchísimos juegos, fui a toneladas de recitales. Si miro para atrás en todas las cosas que pasaron me doy cuenta que así y todo con todas las cosas feas que han pasado, tuve una linda vida, y no puedo quejarme. Hoy estoy bien, me siento feliz.
En muchas películas y en la vida misma, cuando a alguien le dan la noticia de que está por partir o sabe que se está muriendo, se les ocurre recién ahí revisar su vida y ver qué cosas les quedan por hacer. A lo mejor eso sería más útil hacerlo cuando todavía no sabemos nada, y de paso, ir disfrutando de a poquito en cada paso.

¿Qué me gustaría hacer?

Quiero seguir viajando, conocer Europa, Egipto, algunas playas hermosas (no estas mugres que tenemos los argentinos en la costa). Me encantaría ir a Irlanda, Escocia, Grecia. También países de nuestro increíble continente, hasta quisiera ver el Central Park alguna vez, mirá lo que te digo.
Algún día me gustaría tener una casa con un gran parque y poder tener a los perros sueltos jugando como locos todo el día. Y qué lindo sería tener una pastelería.
Me voy a seguir tatuando. Voy a seguir haciendo regalos a la gente que quiero. Quiero volver a tener una navidad en una quinta, como hicimos hace unos años. Fue sin dudas la mejor navidad que pasé.
Quiero seguir disfrutando momentos con mis amigos, sea ir a tomar un café como ir al cine, o estar charlando en un sillón. Ah, y quiero ver muchas películas, y seguir leyendo muchos muchos libros.
Mis deseos no son tan imposibles y creo que con ganas se pueden ir haciendo. No es que digo esto en papel de "oh, todos nos vamos a morir" catastrófico, sino que a veces nos olvidamos de mirar lo bueno que está pasando, o que pasó. Si nos concentramos, incluso el más terco de nosotros puede encontrar cosas buenas en su vida. Y a lo mejor, dejar de ver todo tan oscuro, el vaso tan vacío.

¿Hay cosas que aún no hiciste y podés hacer? ¿Qué estás esperando?

lunes, 6 de mayo de 2013

Mentime que me gusta

En mis escasos años he sido testigo de incontables cantidades de mentiras de todas las formas, tamaños y colores. Mentiras chiquitas, con patas cortas, de esas que no se pueden disimular, mentiras groseras que lastiman, mentiras que joden; en fin, de todo.

Pero hay una mentira que muchos la deben haber escuchado MÁS de una vez, y que yo presencié hoy en el colectivo mientras unas chicas se despedían que fue: "Hay que verse más seguido".

Ay, qué chamuyo flaco. De la línea de "que no se corte", o "que esto no sea una despedida", o "tenemos que reunirnos una vez al mes por lo menos" y otras tantas que los seres humanos nos vemos en la obligación de decir, como si pronunciar esas palabras faltas de honestidad nos fuera a inmortalizar en grandes personajes irreemplazables en la vida de la otra persona.

Qué verso terrible. Y te imaginás el final, obvio, nunca se ven o siempre alguien se cuelga y terminan reencontrándose al año (con suerte) donde cometen el desliz de volver a repetir esa frase, por si la anterior no se entendió bien.

Sería mucho más lógico y sincero decir "Bueno, nos vemos cuando pinte y cuando se nos cante". Pero claro, esa frase no vende.

lunes, 22 de abril de 2013

Costumbres escritas

En la ciudad donde me toca vivir, entre todas las malas costumbres que tiene la gente, creo que una de las más "rompe bolas" es la adicción por llenar de graffitis todo sin respeto alguno por la propiedad ajena.

Si bien hay lugares que tienen unos murales ya aptos para que ciertos artistas dejen plasmada su genialidad con enormes e increíbles dibujos, lo cierto es que la mayor parte de las paredes que vemos a diario escritas son con mensajes pelotudos que cualquiera puede hacer. Van desde declaraciones de amor a pedidos desesperados de que los perdonen, nombres de bandas de dudosa procedencia y nombres propios hasta los que más abundan: los mensajes pro/contra determinado equipo de fútbol.


No se salvan ni las puertas de los medidores de gas. Aunque debo decir que prefiero ver eso que las paredes hechas pelota.


Una pobre casa que tiene totalmente escrachado el muro de su esquina.


Uno se rompe el lomo, gastando dinero y tiempo para hacer una hermosa fachada de ladrillos a la vista, para que venga un retardado fanático del fútbol que la verdad debería pintarse "Vélez" en el escroto, si tanto le gusta.

La mayoría de las fotos que saqué tiene escritos de este equipo determinado ya que vivo a unas 20 cuadras de la cancha de Vélez, pero no creo que uno safe de ser escrachado sólo por no vivir cerca de ningún estadio: es lo mismo. Puede ser que la cercanía agrande un poco más el problema, pero esto se ve en cualquier lado.


Las persianas de los negocios están casi todas arruinadas. Sin exagerar. Si me encuentro con alguna que no está escrita tengo sospechas de que esa persona realiza macumbas diarias para evitar que le pinten todo.



Mensajes encriptados que sólo los seres que los han escrito pueden entenderlos.


Sí, paaaaabre. Seguí participando, si esperas que con ese mensajito lograrás algo.


Los bordecitos tampoco se salvan.


Ah, ¿querías cerámica en la fachadita? Tomá para vos.


¿Qué necesidad...?


Un poquito más sofisticado, pero no deja de ser un arruinaje.


En fin...



A este encima le pegan cartelitos en la pared, se ve ahí que está bien hecho pelota.


Yo no sé bien si es que la gente tiene tanta necesidad de expresarse que no puede hacerlo en lugares que no jodan a nadie, o si realmente les importa tan poco el otro que no les calienta ir por la vida arruinando lo que a muchos les cuesta meses de laburo y esfuerzo. ¿Tendrán idea de lo que cuesta un tacho de pintura hoy en día? ¿O lo que le costó a esa persona comprarse una casa, tener un espacio propio y decorarlo para que venga un tarado y se lo escrache todo? ¿O simplemente no les importa nada?

Cabe aclarar que estas fotos las hice en un radio de 15 cuadras del departamento donde vivo. No tuve que caminar mucho, ni tuve que buscar: todo está escrito. No hay parte de la ciudad donde uno mire y no encuentre alguna cosa de estas.

lunes, 11 de marzo de 2013

Sin sentido

Hoy mientras caminaba hacia el local que me tocaba medir pensaba, luego de ver en una vidriera un buzo con los colores de la bandera inglesa, en lo chotos que somos los argentinos.

Hace poco se armó un tole tole en facebook porque decían que si usabas los colores de Inglaterra eras un traidor a la patria, porque las Malvinas esto y aquello. ¿Y todo lo demás? Esas personas que juzgan a uno de vende patria por la estupidez de usar los colores de otro país (cuando estoy segura que nadie piensa en la guerra de Malvinas cuando se viste así), ¿no consume nada de otros países? ¿Qué me dicen de productos españoles, cuando fueron de España los colonizadores de América? ¿Tampoco consumen ningún producto yanqui? Estados Unidos no es muy amigo nuestro tampoco. ¿Y la costumbre de comer paella en semana santa? ¿Es argentina? No señores, no es de acá.

Es muy simple agarrarse de algo "que vende" y quejarse, y quedar como un capo patriota que ama su tierra cuando la mayoría de las costumbres que tenemos son rejuntes de otras culturas. Como quejarse del consumismo estadounidense y, en rebelión, no ir a comer a Mc Donald's pero sin embargo usar un iphone. ¡Apple no es de Argentina, eh!

Recuerdo que yo salía con un chico que acusaba a la banda Ska-P de venderse porque estaban en contra del consumismo, y cuando vinieron a Buenos Aires una vuelta tocaron en uno de esos "Pepsi music", y él, fan de la banda, se negó a ir porque decía "que todo el asunto era muy hipócrita". Ese pibe, sin ir más lejos, usa muchísimo internet. ¿Dónde se creó internet? ¿En Buenos Aires? No, no. En las tierras del Tío Sam.

Somos bastante ilógicos a veces y me saca de quicio la manía de tratar mal a otro y bardearlo sólo porque sí. Creyendo que somos vivas imágenes de nuestras raíces. Por empezar, ni siquiera nuestras raíces son nacionales. Quisiera saber cuántos de nosotros, o de esos que se jactan de que no usan la bandera inglesa en la ropa, tienen sangre 100% nativa. O si hacen bien todo, al pie de la letra, sin usar ni hacer nada que venga de un país que en algún momento nos hizo daño. No defiendo para nada lo que pasó en esa guerra, pero no fue lo único que nos lastimó.

Dejémonos de joder un poco.

jueves, 21 de febrero de 2013

Cortejo sexual

Hoy fue feriado en Buenos Aires, y luego de haber tenido que trabajar igual toda la mañana, a la tarde decidimos regalarlos con novio un adictivo roll de manzana de Starbucks, para lo cual teníamos que dirigirnos al shopping más cercano del barrio.

Lo interesante del Starbucks de este shopping es que tiene una especie de barra donde te sentás en banquitos altos, y estás de frente a una de las puertas principales de entrada, lo que te deja un buen panorama como para mirar qué pasa con la gente que entra y sale del lugar. Así, mientras degustábamos nuestro café y la delicia calórica, podíamos observar ciertos comportamientos humanos característicos de un día feriado. Para ser más puntuales, de adolescentes tanto femeninos como masculinos.

Es característico de las adolescentes mostrar la mayor cantidad de piel posible, utilizando a veces recursos como "anudarse la musculosa para que se vea el piercing en el ombligo". Hemos visto cada cosa hoy, que por momentos los dos nos mirábamos como diciendo "¿¿Ah??", como cuando vimos entrar a una nena (para mi son nenas, qué quieren que les diga) con un short de jean cortísimo a nivel "dejo entrever cachetes", muy alto, con una remera de manga larga metida adentro del mismo y una vincha con los colores de Inglaterra (?).
Y los muchachos. ¡Qué pasa, muchachos! Con pantalones ceñidos a las piernas, remeras de colores obscenamente femeninos, gorras (ay, las gorras....), accesorios de colorcitos, cejas inusualmente perfectitas.....

Sinceramente, me hicieron acordar un poco a esto:
"Muchas especies animales tienen durante el periodo de acoplamiento una serie de comportamientos más o menos ritualizados. Frecuentemente implican la exhibición de características físicas, la producción de sonidos especiales o regalos a ofrecer al candidato. Este tipo de comportamientos se observan de forma más desarrollada en las aves"

Oh sí. Los comportamientos animales están bien arraigados, así que nadie puede dudar de nuestro origen ni nuestras raíces, para nada. Al menos en la mayoría. Yo a esa edad era una tarada que se juntaba a ver Friends con las amigas y miraba animé cuando volvía de la escuela.

Me terminé mi café y me fui rápido a mi casa, consternada (?).


PD: Hace unos días, en la puerta de otro shopping, había un grupete de muchachos adolescentes de dudosa procedencia "rapeando". Oh, por el amor de dios, rapeaban.

jueves, 24 de enero de 2013

El paradigma del colectivero amable

Los conductores de transporte de Buenos Aires son, en su mayoría, seres que pertenecen a una misma raza que podríamos catalogar como "Ortiva deluxe". He conocido pocas personas tan asquerosas como estas, siempre con la cara retorcida en muecas de mala onda, contestando mal, apurándote cuando te querés subir, ignorándote y siguiendo de largo cuando estás esperando correctamente en la para de colectivos, frenando de más logrando que levites del suelo, y otras tantas situaciones que más de uno hemos tenido el gusto de vivir. ¡Y encima hay que pagar por fumarse este tipo de servicio!

Pero no todo está perdido. Hace unos días me tocó subir a un colectivo de la línea 135, donde me encontré con la excepción a la regla: un colectivero amable.

El tipo en cuanto subías, te daba las buenas tardes, y cuando terminabas de apoyar la tarjeta en el lector para pagar el boleto, te daba las gracias. Cuando subía alguien que necesitaba el asiento (personas mayores, una con un bebé y en un momento un chico que no caminaba bien) pedía a viva voz un asiento para esa persona y hasta que alguien se lo daba no dejaba de pedirlo. Si veía que alguien que quería subirse lo encontraba difícil, le ofrecía su ayuda, y lo mismo para bajar. No levantaba la voz. Si alguien se le acercaba a hacerle una pregunta, respondía con cordialidad y una sonrisa.

Era una cosa de locos. Jamás he visto un colectivero tan ser humano como este muchacho. Creo que me quedé con las ganas de sacarle una foto y colgarla en una pared que dijera "personajes del año", porque cosas así no se ven todos los días.

En una ciudad caótica donde reina la energía negativa y los gritos, los insultos y las caras de culo, es un rayito de sol en el medio de la tormenta toparse con alguien como este buen hombre. Bien, bien por ti colectivero. ¡Me alegraste el día!

viernes, 18 de enero de 2013

Maldita juventud

En los últimos años, los argentinos hemos sufrido la invasión de un nuevo experimento que mezcla dos estilos supuestamente musicales (para mí más que música es un montón de ruidos con letras estúpidas que me provocan urticaria) llamados "cumbia" y "reggaeton", que trajo como referente a unos jóvenes de dudosa procedencia que se hacen llamar a sí mismos "Los Wachiturros".


Acá una foto de los engendritos

Sus canciones, que no voy a linkear por respeto a ustedes y a mi integridad física, tienen gran cantidad de frases altamente intelectuales como por ejemplo (y no los estos jodiendo, las busqué):

· "Dale turra agregame en el facebook, aceptame yo te firmo vos firmame, no me pongas un me gusta"
· "Yo conocí a una nena, tan bella es tan bonita, una nena tan bella"
· "Te voy a presentar a un amigo, wachiturro como yo, baila piola como yo, tira paso de baile en baile"
· "Este movimiento pa que mueva el ojete, muevelo muevelo mueve el cachete, tenés la cola grande y estás para comerte, muevelo muevelo mueve el cachete"

Ahora bien, más allá de que estos infames muchachitos con sólo ver la foto y leer esas "letras" sin escucharlas me dan ganas de inmolarme, el problema radica en el séquito de jóvenes que se sintieron inspirados por ellos y pululan por todos lados, formando parte de un grupo nada original donde todos sus integrantes hacen lo mismo. Y son una plaga. 
Resulta muy sencillo sacarles la ficha y se los puede clasificar encontrando ciertas características comunes a todos ellos. Y no hace falta salir a la calle (no te arriesgues, es demasiado verlo en vivo), con revisar un poco las redes sociales te encontrás con esos signos inequívocos de que estás ante la presencia de un posible wachiturro:
· Sus nombres siempre tienen excesos de vocales ("Camiii", "Valee Riaa", "Roodrii"), o bien son una mezcla inexplicable de acentos y tildes de todo tipo y haches ("Äîmí Flaasherîtààh").
· Infaltable el uso de los artículos "La" o "El" ante todo ("El Carlos", "La María").
· Abuso desmesurado de piercings de todos colores (sobre todo flúo) y en varias partes de la cara.
· Los hombres usan gorras mal puestas. Nunca están derechas, siempre torcidas o salidas.


· En las fotos, las mujeres suelen mostrar sus atributos tanto de trasero como de pechos, acompañando con distintas caras. Puede ser la típica "boca de pato", o tirando un besito al aire con cara de sorprendida, o sacando la lengua, o haciendo gestos obscenos. Los hombres tienen por costumbre a veces levantarse la remera y mostrar parte de sus maravillosas (sí, como no...) abdominales.
· Abuso del "arre" ("Arre que se hacía la enojada").
· Utilización masiva de adjetivos como "guacho", "piola", "turro", entre otros.
· Pésima ortografía, rozando lo inhumano. 
· Los cortes de pelo suelen ser tipo rapado a los costados con un bicho muerto arriba, pudiendo este ser o no decorado con reflejos rubios.

Más allá de que la música esta a mi particularmente me da desprendimiento cerebral crónico, no es tanto el género musical de lo que quería hablar si no del extraño mundo de sus fans. Yo fui joven alguna vez, y también formé parte de un grupito de los pre armados a pesar de querer hacerme la rebelde, pero será que me estoy poniendo vieja que esta gente me saca de mis casillas. Cuando los veo siento un deseo incontenible de acomodarles la gorra, pegarles un cachetazo, cortarles el pelo y mandarlos al colegio.

Obvio, voy a ser una vieja super chota cuando sea grande, eso está de más decirlo. Insoportable. Ya voy practicando, no me gusta perder tiempo.
Y quiero que sepan que mientras investigaba un poco para escribir esto, de leer la información de estos pibes casi muero de insuficiencia cardíaca.

jueves, 10 de enero de 2013

Del maltrato infantil

Hoy me gustaría dirigirme a todas aquellas personas que, contrario a mi, decidieron que en algún momento van a tener hijos. O ya los tienen. O simplemente a los que no tienen y por ahí se sienten identificados con algo dentro de este texto; en fin, a cualquiera.

Yo no soy quien para decir cómo se tiene que ser un buen padre, pero sí tengo (lamentablemente) muchos ejemplos de lo que creo que no se tendría que hacer. Digamos que en mi vida no tuve muchos modelos positivos a seguir pero sí tuve modelos negativos que al menos para mí cumplieron la función de enseñarme qué cosas que no querría hacer de grande, y qué cosas siento que no están bien.

Cuando era chica, mis padres siempre trabajaron muchas horas al día, por lo que era necesario encontrar a alguien que nos cuidase a mi hermano y a mí cuando volviésemos de la escuela, o bien mandarnos a una escuela doble turno. Más o menos cuando cumplí los 10 años tuvieron la *gran idea* (sarcasmo) de cambiarme de escuela a una de esas que entrás a las 8 de la mañana y salís a las 5 de la tarde. Yo no los culpo por deslomarse trabajando, pero lo cierto es que muchos de mis recuerdos felices de esas épocas (los pocos que encuentro) son sin ellos.

Cuestión que yo con 9 años, un primer nombre horrendo (sí sí, ya se los estoy diciendo, ja-ja) y un sobrepeso bastante importante para una nena de esa edad me encuentro con un aula llena de grupitos armados, en donde caí para ser el blanco de bromas de todo tipo. Mis años en esa escuela fueron como en esas películas que uno ve en la tele donde al gordito lo corren, le tiran cosas, le ponen apodos horribles. Todo eso y más cosas, como perseguirme hasta que me terminaba encerrando en el baño, son mis "recuerdos felices" de mi pre adolescencia.

De todos modos este post no era para hablar de bullying, aunque sería bueno que la gente criara a sus hijos de forma tal que se evitara esa parte innecesaria y cruel de algunos niños, sino para hablar de cómo reacciona un padre ante esa situación.

Los míos optaron por no hacer nada. Mi figura paterna nunca fue el fuerte de esta casa y no tenemos una relación como para decir que hubo alguna vez algún tipo de apoyo moral ni nada que se le parezca. Y mi figura materna no sé si fue por falta de tiempo o simplemente de interés pero cada vez que quise contarle algo de lo que me pasaba, simplemente me ignoraba o me decía que era una exagerada, y me decía la frase tan odiada por mi desde entonces: que yo era una "víctima del destino".

Ahí estaba yo, de 12 años ya, terminando lo que para mi fue una de las peores etapas de mi vida. Sin nadie que me escuchara y me ayudara con mis problemas, sin apoyo en mi casa, con pocas poquísimas amistades reales (algo muy triste para un niño de esa edad). ¿Qué podía hacer? Obvio que lo digo tratándose de una persona como yo que ya desde esa edad manifestaba una falta de confianza/autoestima importante.

A lo que voy es, tomensé el tiempo de escuchar a sus hijos cuando tienen problemas. Cuando sienten que algo les está haciendo mal. También háganlo con sus hermanitos, si los tienen, o cualquier familiar que esté en esa edad donde todo duele más de la cuenta. Donde las cosas negativas nos marcan heridas a fuego que el tiempo tarda muchísimo en curar.

Yo estoy por cumplir 29 años y todavía tengo heridas de esa época. No las considero cicatrices porque aun duelen. Me llevó tiempo de terapia asimilar algunas cosas pero sé que todavía me falta, y estoy segura que son cosas que se podrían haber superado de otra manera de haber tenido a alguien que simplemente se hiciera un momento para escucharme sin juzgarme por lo que yo sentía. De tener un hombro que tuviera ganas de perder unos minutos de su tiempo para que yo me desahogara.

No hay que pelear contra el bullying solamente. También hay que pelear para un hijo sea escuchado y querido. Ya que tanto les gusta tener hijos y dicen que tan completos se sienten, ¿por qué no empiezan por escucharlos cuando les quieren decir algo? No es mucho pedir. Es lo mínimo que se puede hacer. Y marca una gran diferencia.

domingo, 6 de enero de 2013

El tachero nefasto

Ayer me subí a un taxi y me tocó el típico conductor con ganas de hablar. Yo no soy muy fanática de entablar conversaciones así como así, pero la verdad es que estaba agradecida por el aire acondicionado que me "prestaba" (a cambio de dinero, pero bueh) este buen hombre después de andar vagando por las calles con ese calor insufrible, así que me digné a seguirle la charla.
Se notaba que tenía ganas de hablar, porque contaba cosas que no sólo no le pregunté, sino que le salieron así como de la nada.

Entre otras cosas, me contó que era divorciado con dos hijas de su primer matrimonio, y actualmente de novio (hace 10 años) con otra mujer con quien tienen un hijo de 7 años. Palabras suyas, me comentaba que con la novia actual "andaban más o menos", y empezó a decir cosas que para mi son sacadas de un libro imaginario que se podría llamar "el hombre promedio".
El hombre promedio una vez que está divorciado te dice que lo mejor es estar solo. Este tipo me decía que la convivencia "era un gran error", que lo mejor era la soledad y que se arrepentía de tantos años "regalando" su tiempo a otra persona. A todo esto me preguntó si yo vivía sola, a lo cual le conté que no: convivo hace casi dos años, si bien el primer año y medio estuvimos en la casa de mis padres. No se arrepintió de sus palabras cuando le conté esto si no que me decía "todavía es nuevo, ya vas a ver, las convivencias son lo peor que hay" (Y yo pensaba para mis adentros: gracias por la buena onda)

Después me contaba que se conocía casi todo Brasil (?), pero que todo eso fue antes de tener familia y esposa, porque cuando uno empieza con ese tipo de relaciones "ya no es lo mismo vacacionar". Creía que se refería solamente al tema económico, pero el tipo estaba indignado por la diferencia entre ser soltero y formar una familia.

Ahora...pregunto yo: ¿para qué formás una familia si te molesta tanto? Escuchando a este hombre, pensaba que el tipo era un pobre infeliz que se arrepentía de "los errores cometidos". Pero después de escucharlo despotricar contra lo que es criar hijos (no sólo por tiempo/dinero), reparé en que ya me había contado que tenía un hijo "nuevo" con la novia actual. Algo no me cerraba. ¿Si tanto te jode, para qué seguís pariendo? Ahí se me ocurrió comentarle que de hecho nosotros no tenemos planes de tener hijos. A mi no me gustan los nenes (como para tener uno), ni tengo ganas de ser responsable de otra criatura que no sea yo misma. ¡Y gracias que soy responsable por mí!
Esperaba que me dijera algo como "buena decisión", digo, lo lógico después de haber hablado tan mal de formar una familia. Pero no. Otra cosa sacada del libro del hombre promedio: "¿Cómo no vas a tener hijos? ¡Te vas a sentir incompleta!". A continuación me dijo lo que, para él, era la justificación más grande del por qué hay que tener familia: "Los hijos te cuidan cuando sos viejo......"
Así que para él, esa era la regla para tener hijos. Tener a uno o dos boludos que te den bola cuando seas un viejo choto, que te hagan la comida y te banquen cuando ya no puedas hablar bien.

Y no es la primera vez que escucho a alguien que despotrica contra casarse y tener críos, y después te dice que tenés que hacerlo porque es así. Primero me tiró mala onda por haberme ido a vivir con mi novio, y también me dijo que ya me iba a cansar de él en cualquier momento (en serio, dijo eso), y después me dijo que tengo que tener hijos. La verdad todavía hoy intento analizarlo, pero no logro entender.

Al final, un pobre tipo. Pero con el sermón que tienen todos bajo la manga. Ese sermón que, viniendo de gente que es infeliz con sus elecciones de vida, nunca voy a entender. ¿Por qué quieren hacerte partícipe de su infelicidad?

jueves, 3 de enero de 2013

El dilema del cochino

Los argentinos tienen mucha mala fama de ser desvergonzados. En muchos aspectos, podría decir que son (a veces en algunas cosas me considero tan ajena...) chamuyeros y mentirosos por excelencia. Tienen una facilidad innata para mentir. Y para otras cosas son sumamente frontales y desagradables. Un claro ejemplo de esto es la forma que tienen de mirar a las mujeres. ¡Y que digo mirar! Más bien diría de observarlas detenidamente.
Cuando pasa una muchacha que un argentino considera linda, la va a mirar fijamente, la sigue con la mirada, a veces hasta gira en redondo para mirarla sin reparos. Algunos acompañan estos movimientos corporales con un lenguaje obseno y totalmente innecesario ("mamita como te entro", "vení que te como toda", y no quiero escribir realmente las asquerosidades que he tenido el desagrado de escuchar). Otros, peor aun, son capaces de tocarse sus partes mientras hacen todo lo anterior. E incluso de hacer TODO lo anterior y empezar a seguir a la chica en cuestión.

Encuentro muy divertido observar todas estas cosas. Alguna vez alguien me dijo que tendría que haber estudiado sociología...bueno, lástima que a mi la gente como gente en sí misma me importa un bledo. Lo que me divierte es mirarlos, como si la vida misma fuera una película que hay que analizar.

En fin, me fui por las ramas.

Decía, encuentro todo esto muy interesante, salvo cuando me pasa en carne propia porque me pone sumamente nerviosa que me miren fijamente. Y, de afuera, he visto toda clase de situaciones. Sin ir más lejos hoy volviendo a casa del trabajo vi dos: una en la parada de colectivos, donde por cada mujer que pasaba un muchacho se daba vuelta como un trompo para mirarlas, entrecerrando los ojos, con cara de libidinoso magnánimo; y la otra arriba ya del colectivo, donde subió una muchacha con una prominente pechuga (y escotada, por supuesto), y un muchacho sin ningún tipo de disimulo se puso a sacarle fotos con un celular. Pero nada de hacerlo de lejos, haciendo el tonto...no no, celular directo a las tetas. La chica, incrédula, no sabía si sorprenderse y decirle algo o reírse de lo extraña que era la situación.
Una vez también me tocó ver, en otro de mis viajes místicos en el transporte público, a un muchacho un tanto atrevido. Subió una chica con una minifalda muy ajustada, muy bonita ella, y como ya no había lugar en el colectivo se quedó parada. Justo detrás de ella (y mirándola sin ningún tipo de vergüenza), un muchacho que también iba parado aprovechaba los sarandeos propios del colectivo para empujarse hacia atrás y hacia adelante levemente y apoyarle la mano en el trasero. Y así repetidas veces. Lo que nunca entendí es si la chica no se daba cuenta (hasta pensé en avisarle, pero no soy tan amable a veces) o si en verdad disfrutaba de ese extraño tocándole el culo sin problemas. Aunque, mirándole la cara a ella, estaba como en otro planeta, escuchando música con sus auriculares puestos. Quizá nunca se dio cuenta que no era alguien que la rozaba sin querer por ir todos parados, sino alguien que un poco más y le apretaba una nalga.

Con todo esto, a mi me pasa que realmente me incomoda cuando alguien por la calle se me queda mirando. Y ni hablar cuando dicen cosas, y peor si son obscenidades  ¿Esos hombres realmente esperan que una reaccione positivamente a esas palabras? ¿O que una agarre viaje y se vaya con ellos a alguna parte? Me intriga. Por otro lado, si nosotras que estamos acostumbradas a vivir en este país de degenerados nos fuésemos a vivir a otro lado donde los hombres son más disimulados, esconden su cara al mirar, y no dicen asquerosidades.... ¿nos sentiríamos feas? Algo así como el síndrome de la "gata flora": "Cuando se la meten chilla, cuando se la sacan llora" (no sé quien fue el asombroso poeta que inventó esa frase, pero para algunas cosas va bien). Y me ha pasado de charlar con turistas que vienen acá y no pueden creer el descaro que tienen algunos hombres. Algunas lo tomaron en broma, pero otras se sintieron realmente incómodas.

A mi dejame con una mirada linda, bien disimulada, de esas que por ahí te la encontrás y automáticamente desvían la mirada con timidez. Esa mirada me encanta y me parece mucho más llamativa y misteriosa, al punto de querer devolverla, que esa mirada penetrante que ya te desnudó 10 veces mentalmente. He dicho.

martes, 11 de diciembre de 2012

El atropello de la maternidad

Hay un cambio radical que se produce en ciertas mujeres cuando están por llegar la maternidad, o ya les ha llegado, que las convierten en un integrante de la sociedad al que uno a veces siente ganas de estrangular. Yo no sé qué es lo que les pasará en las hormonas a estas señoras, pero si ya de por sí eran un poco histéricas, la histericidad (?) se eleva a niveles insospechados para el resto de los mortales.

Un claro ejemplo de esto es cuando estamos como pelotudos esperando en la parada del colectivo. ¿Pasó media hora? ¿Estás al rayo del sol? ¿La fila ya tiene como 12 personas bufando porque el bondi no viene más? ¿Se te acalambró el ojete de ir cambiando el peso de una pierna a la otra? No importa. La señora embarazada o la que tiene un crío (la edad no les importa, porque si tiene 9 años y ya le empiezan a salir los primeros pelos en las bolitas la actitud es la misma) se te paran adelante de todo y prácticamente se tiran encima del colectivo cuando éste llega. Está socialmente aceptado que cuando el colectivo llega uno deje subir primero a estas maternas o a un noble anciano, pero cuando es así de prepo me rompe un poco las bolas. Además, por más que el bondi venga vacío o lleno, VAN a ligar un asiento sin dudarlo. ¿Qué necesidad hay de atropellar a la gente y subir primera?

Después está ese sentimiento que les crece al mismo ritmo que el crío en la panza, que es un una mezcla de odio y reproche. La mayoría de estas mujeres en cuanto queda embarazada ya siente que el resto del mundo le debe algo. Favores, regalos, visitas, lo que sea. La sociedad está en deuda con ella porque ella está por parir. Y pobre de vos si se te ocurre decirle que no a algo. La lluvia de insultos y de echadas en cara que te puede atacar de pronto, puede ser mortal. ¡La cantidad de gansadas por este tema que he visto no fueron pocas!

Y ni hablemos de los productos a la venta. Hay cosas que se venden para futuras mamás que yo no sé ni de dónde han salido, o para qué sirven. Algunas cosas me perturban, por sus extrañas funciones (como los saca leches, o esos corpiños horrendos que se abren para dejar la teta afuera), y otras me sorprenden por la viveza de los vendedores, que no reparan en seguir sacando a la vente más y más cosas para este grupo selecto de mujeres.

De más está decir que no está en mis planes (ni ahora ni nunca) formar parte de esta elite de la sociedad, pero más allá de eso, algunas de estas mujeres que abusan de su estado de madres realmente me saca de quicio. No es un tema personal hacia los niños, eh, a pesar de que no soy muy fanática de los purretes en general (algunos desgraciados tuvieron la suerte de captar mi cariño, pero son pocos).