Mostrando las entradas con la etiqueta Vendetta: el perro copado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vendetta: el perro copado. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de noviembre de 2016

Semanita de descanso en Santiago de Chile


Hace una semana nos decidimos a cruzar la cordillera de los Andes y visitar, por primera vez, el país vecino: Chile. Los zoquetes estos aprovecharon para festejar su primer aniversario de casados (el sábado 5 de noviembre) y yo tenía que estar ahí. Obvio. No pueden viajar sin mí, no tiene gracia. Sería un viaje sin alma.

Chile es un país angosto, muy bonito, lleno de gente simpática. Nos quedamos en la capital, Santiago de Chile, seis noches. Conocí lugares muy lindos, comí comida rica (cuando me alejaba un poco de la Zoqueta, porque aquella come todo vegano y yo no soy vegano, soy un perrito) y compramos muchas pavadas. Me parece que se pasaron de rosca con las compras, porque cuando se sentó en la computadora la Zoqueta a hacer cálculos de lo que tienen que pagar el mes que viene, quedó más pálida que de costumbre. ¡Y eso es mucho decir!


 Desde el avión, cruzando los Andes. ¡Una cosa de locos!


Esta es la vista desde el departamento que alquilamos (en un octavo piso). ¡Esa pileta era enorme! Pero al final nunca hizo calor como para usarla. Hacía un fresquete que a la noche se me escarchaban las bolitas si me metía al agua. 


También desde el departamento, allá atrás se ven los cerros. ¡Harmoso!

Aparte de Santiago, conocimos algunas ciudades más de Chile, como Valparaíso y Viña del Mar. BAH. No les voy a mentir. Estos dos conocieron esas ciudades. Yo me había tomado una cerveza artesanal la noche anterior y quebré en el departamento, así que no quise salir. Me dijeron que estuvo lindo. Me contaron más cosas, pero todavía estaba un poco resacoso y no escuché mucho lo que me dijeron. Encima no me trajeron ni un recuerdito. Manga de inadaptados sociales.

Otro día fuimos a Cajón del Maipo, un lugar hermoso con un lago y montañas nevadas de fondo. Ese día el guía recomendó que yo me quedara en la mochila, porque el viento me iba a llevar al quinto demonio. Después me enteré que se lastraron un picnic a orillas del lado, con vino artesanal y todo. Me lo re perdí, por chiquitito.

 
Este es el Cajón del Maipo. Un lugar tranquilo, lleno de riquísimos amigables pajaritos, y una paz terrible.

Por Santiago caminamos mucho. Hay lugares muy interesantes, no todo es shopping y compras (parece que mucha gente va para eso, pero la ciudad vale la pena). Mi lugar favorito fue el Museo de Arte Precolombino. ¡Había muchas cosas geniales!


Acá con el amigo en el museo. Yo me lo quería traer a casa, pero me pareció que estaba complicado el asunto.


Acá el último día, disfrutando unas almendras que tenía la Zoqueta encanutadas en el bolsito, en una de las plazas de la ciudad. ¡A mí me vas a esconder los frutos secos, gila! ¿No sabés que tengo un olfato super desarrollado? Y ni te cuento del hambre que tenía.

Fue una linda semana de descanso, especialmente necesaria para los dos zoquetes que trabajan todo el año sin parar. Se lo tenían merecido. Bueno, ¡yo también! Ser un perrito adorable lleva mucho trabajo, no es para cualquiera, así que también me merecía mis mini vacaciones.

¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!

jueves, 23 de junio de 2016

Pasadita express por Bariloche


¡Hola a todos! Acá Vendetta, el perro copado, para contarles que estuve de paseo por la ciudad de Bariloche. Sí, ya sé, ya fui un montón de veces, ¡pero qué demonios! ¡Me encanta el sur!

En esta ocasión aprovechamos que la Zoqueta tiene una amiga de la facultad que vive allá (boluda le dicen), y nos mandamos unos 5 días a descansar un poco de la locura de la ciudad. Esta pobre piba se me estaba por morir de un pico de estrés, así que vino bien el corte y reencontrarse con el olorcito a bosque. También viajamos con otra amiga suya que vive en la provincia de Santa Fé, así que me la pasé rodeado de minas. Un capo. Ganador.


Esta es una vista desde la casa de Andrea. Pobre piba, la verdad, estar todo el día en tu living y ver ESO por la ventana. Qué desgracia.

Para aprovechar bien nuestra corta estadía decidimos hacer una cosa por día, como para no quedarnos mirando Netflix y tomando mate en su casa. Así que al segundo día de llegar nos clavamos flor de caminata a Colonia Suiza. Por culpa de unas malas decisiones, nos terminamos perdiendo y caminamos como 15 km todo culpa de Andrea, no sé bien por qué, pero igual estuvo buenísimo.


Acá posando con el cartelito de la Colonia. A la vuelta volví un toque mareado porque la mochila se sacudía mucho, me parece que la Zoqueta se zarpó con el chupi.

Visita obligada al otro día: el Cerro Campanario. Tiene una de las mejores vistas de Bariloche, así que es imperdible. Lo loco es que no había nada de viento, cosa rara, jamás me había pasado. Este día decidieron bajar la montaña a pata y por culpa de eso, la Zoqueta estuvo como 5 días con las piernas a la miseria. Menos mal que soy tamaño bolsillo y pude bajar adentro de la mochila. ¡Ni en pedo bajaba eso a pata! ¡Estas pibas están locas!


Mirame esta vista, Roberto.

Lo siguiente fue reencontrarnos con el Parque Municipal Llao Llao. Un bosque gigante, donde volvimos a cargar nuestros pulmones de esos olores increíbles. Lástima que no pudimos robarnos ni una manzana de todos los manzanos que encontramos en nuestro camino, pero tampoco daba para treparse a la reja del Llao Llao. La gente rica se pone violenta.


Bien boluda, sacando foto con el dedo. Igual no importa, yo salí re besho.



Acá posando en el Lago Moreno. Sí, ya sé, soy hermoso.

El sábado el novio de Andrea se re copó y nos llevó de paseo con el auto. Lo bueno es que paramos en muchos lugares lindos a mirar (y a chorear rosa mosqueta). Fuimos a El Bolsón, Lago Puelo y otros puntos del camino. Tuvimos suerte con el clima, así que la pasamos muy bien. 


Acá dice algo de huemules, yo no vi ninguno, me cagaron. Quería clavarme un sanguche de huemul recién cortadito.


Oh, la vida, la felicidad, poesía, palabras tristes, melancolía. 


A ver, ¿qué onda esta cerveza?


Bien: media pinta para mí es demasiado.

Fueron unos días mucho muy geniales, con grata compañía, muchas charlas y demasiadas risas. Las amigas de la Zoqueta son re copadas. Mención especial para Andrea, que nos armó la pieza y nos invitó a la comidad de su hogar. ¡Lástima que tenía que volver a trabajar esta! Yo me hubiera quedado. Igual viajes no me van a faltar. Con lo hormiguita viajera que es ésta, en cualquier momento me estoy metiendo adentro de la valija otra vez.

¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!

martes, 31 de mayo de 2016

Parate

En unas horas, Vendetta y yo partimos con mochila y valija a visitar a unas amiguitas del interior.
Acá el peludo dice que va a volver con fotos requete buenísimas y con, por supuesto, maravillosas anécdotas para compartir con todos ustedes. Ya se metió en la mochila como para que no me lo olvide, cosa que a veces suele suceder. Bueno, qué puedo decirles, soy una zoqueta desmemoriada.

Recibo el mini descanso de cinco días con los brazos abiertos. Lo necesito tanto como el aire que respiro. El 2016 se vino pesado en materia laboral y académica, no me dio respiro desde principios de año, con varios fines de semana encerrada en casa adelantando cosas. Cuando pienso que mañana me alejo de todo el quilombo por unos días, casi que lloraría de alegría.

¡A la vuelta las fotos e historias de Vendetta!

Por lo pronto, hasta la próxima semana :)

martes, 29 de diciembre de 2015

Reino Unido + Éire ~ noviembre/diciembre 2015


¡Hola a todos! Hemos vuelto tras un maravilloso mes recorriendo estas islas, tan llenas de misterios, de historia, de cultura. No me puedo olvidar del morfi, obvio, qué ricas comidas tuve el placer de degustar. Esta vez me la jugué y probé varias cosas de las que comía la Zoqueta, debo decir que ser vegetariano en estas islas es más fácil de lo que es acá en Buenos Aires. ¡Pero ya les contará ella después sobre eso!


Acá en el avión de Ryanair, camino a Irlanda. Quiero que sepan que hubo una turbulencia de puta madre, y tal vez me cagué un poquito encima. Sólo un poco.

La primer para oficial de este viaje (porque en realidad hicimos un día en Madrid, pero estábamos los tres re dormidos y fue sólo para pasar la noche) fue Irlanda del sur, específicamente Dublin. ¡Qué lugar! ¡Qué verdes hermosos! Todo lleno de cultura celta por todos lados. ¿Se dan una idea lo que fue para la Zoqueta todo eso? ¡Se la pasó lagrimeando la boluda! Con esos campos verdes, esa música que se escuchaba en todas partes, esa mística. Lo que sí, me cagué de frío. Miren que yo soy oriundo de la Patagonia y tengo una resistencia natural a las temperaturas bajas, pero Irlanda se va al carajo. Menos mal que a estos les sobraba una bufandita, porque se me congelaba todo, incluyendo mi pitito.


Acá estábamos en las Cliffs of Moher, un lugar zarpado. Zarpado en viento.

Lo que uno se imagina de Irlanda, es lo que es. Campo. Cervezas zarpadas. Pubs con música en vivo. Duendes. Tréboles. Celtas. Todo eso y más, es lo que hay en ese lugar. Hasta yo volví medio turulo por lo celta, debo confesar. 


Este era un parque que estaba cerca del departamento, se llama Phoenix Park. Un lugar gigante e increíble, lleno de deliciosos lindos animalitos, como estos patos, a los que quería morfarme darles un besito.


Bueno, me conformaré con esta palomita.

Tras Irlanda llegó Escocia, donde paramos en la increíble ciudad de Edimburgo. ¡Qué locura! Encima el departamento que encontró la Zoqueta tenía, desde el patio, vista al castillo. Una cosa de locos. La gente muy copada, la ciudad espectacular (llena de muros y pasillitos locos medievales). Y la cerveza, que seguíamos catando, excelente. De hecho en un bar le sirvieron a la Zoque una que era larga como su brazo. Menos mal que estaba yo para acompañarla al departamento, porque entre esta y el Oso tenían un pedo para cuarenta. ¡Si no fuera por mí! ¡Soy un capo!


Acá en la entrada del castillo de Edimbrugo. ¿Qué? ¿No se dice así?

Acá aprovechamos y tomamos tren varias veces para ir a conocer distintas ciudades, como Glasgow (aburrida), Stirling y Leuchars. Ahí cerca de Leuchars hay un lugar que se llama St. Andrews que tiene unas ruinas a orillas del agua que se van al joraca.


Acá está Blackness Castle. Imagino que por dentro debe estar buenísimo, pero la gansa de Zoqueta se olvidó de leer la parte del folleto donde decía "jueves y viernes cerrado". Era jueves.

Lo mejor de todo era que en muchos de los castillos, como hacía tanto frío, no había nadie. Así que prácticamente los alquilamos para nosotros, sacamos muchas fotos boludas y jugamos como nenes. Bueno, yo soy un nene, soy joven. Tengo casi 8 añitos nada más. Los otros dos, dos boludos grandes. Una vergüenza.

Tras dejar atrás la bella Escocia llegó Gales, donde conocimos a las dos personas más buenas del universo: los dueños del departamento que alquilamos. Nos recibieron con tortitas y hasta con el arbolito armado. Lo único malo de Gales fue que no paró de llover un sólo día, el clima se portó medio mal. Pero se compensaba con la bondad de estas dos personas y con el hecho de que vimos unos castillos alucinantes. Y las tortitas galesas. ¡Qué ricas! Nada que ver a la torta galesa que venden acá, que de hecho allá no se llama así (ni tiene nada que ver).


Acá en el castillo de Cardiff, la capital de Gales.


Acá en el mejor castillo de todos, Caerphilly.


¡Mirá mamá, una máquina de matar boludos!

Y finalmente, llegó Londres, donde pasamos los últimos 10 días del viaje, y donde festejamos navidad. La navidad nunca tuvo tanto sentido como en estas tierras frías. Acá en Buenos Aires siguen insistiendo con las comidas calientes y los turrones con chocolate, pero son fiestas de 35°C. Allá sí tiene sentido clavarse un plato de ravioles señora.

De Londres visitamos varios lugares, un poco lleno de gente para mí gusto. Yo soy un bicho  medio antisocial que disfruto la soledad, y chocarme con tanta gente después de tantos días de paz fue extraño. Pero es una ciudad muy copada. También conocimos Salisbury (desde donde fuimos a Stonehenge) y York. York es, sin dudas, la ciudad más linda que vimos en todo el viaje.


Acá en Stonehenge. A juzgar por el viento que había, me parece que los druidas no tenían ganas de muchas visitas ese día. Casi me vuelo a la mierda.


Acá en la catedral de York. Era tan linda que hasta ganas de rezar me entraron. Bueno, no, tanto no.

Fue un mes espectacular conociendo lugares de película. Menos mal que compramos unas valijitas de mano porque nos trajimos de todo, era inevitable. Los locales de chucherías estaban a la orden del día, y con la Zoqueta somos fanas de comprarnos pavadas. De hecho adoptamos dos amigos nuevos, Cai el dragón galés y Joseph el cuervo british de Stonehenge. Pero ya los presentaré en otra ocasión, ahora están tratando de adaptarse al calor porteño y pobrecitos les está costando mucho. ¡Ojalá podamos volver pronto a conocer más rincones de las islas!

¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!

viernes, 27 de noviembre de 2015

Honeymoon

Llegó el momento de partir con estos zoquetes en su luna de miel, por suerte me pude colar. A la vuelta les voy a traer muchas fotos, anécdotas y risas. ¿Souvenires? Nah, eso se lo piden a la Zoqueta. Yo soy un perro re copado, pero no tengo tanta guita.



¡Hasta dentro de un mes!

miércoles, 21 de enero de 2015

Europa ~ Enero 2015



¡Hola a todos! Acá de vuelta trayéndoles fotos y anécdotas de mis locas aventuras, que en esta ocasión nos llevaron al viejo continente, donde conocimos muchos lugares y morfamos como cerdos.
¡Qué lugares hermosos! No sé bien cómo empezar a contar todo, pero volví muy contento (y sucio), y con muchas ganas de volver. Volví sucio, ¿lo dije ya? Bueno, ya me bañaré, ¡caramba!

La primera parada fue España, pero yo estaba medio descompuesto por el largo vuelo y me quedé en el hotel casi siempre. La zoqueta maldita se iba por ahí de reunión y joda con los amiguitos y la madre, y a mi me dejaban solito. Pero, ¿saben qué? Me la pasé pidiendo servicio a la habitación. Ya va a ver ésta cuando llegue el resumen de la tarjeta de crédito, muejejeje. 


Acá en la cama del hotel de Madrid. Los hoteles españoles fueron, sin duda, los más cómodos. ¡Encima tenían bidet! ¡Me pude lavar el culito todos los días!

Tras España llegó Italia, un país muy bonito. La gente no es tan amable como los españoles pero hay muchas cosas lindas para ver, y ni les cuento para morfar. La pizza y la pasta italianas no son joda, son EXQUISITAS. Zoqueta se pidió una noche unos raviolones con salsa a la trufa negra (una papa loca que acá en Buenos Aires no conseguimos ni aunque tengamos mucho dinero), y cuando se distraía yo le robaba un poquito. Esa noche fue la que mejor comimos, una delicia. Las pizzas son finitas y tienen poco queso, pero son muy sabrosas, no te chorrea aceite entre los pelitos del bigote como acá. Y ni hablar de la cantidad de monumentos que vimos. Eso sí, ¡a la mayoría se les ve el pitito! ¡Qué cochinos eran estos italianos!


Acá en el recepción del hotel de Venecia, preparándonos para la excursión del día. ¡Miren lo que son esos sillones! ¡Pa echarse una siestonga tremebunda!


Acá posando con una góndola, en Venecia. El tipo me quería cobrar una barbaridad para llevarme a dar una vuelta, y yo le dije "¿Usted no sabe quién soy? Soy Vendetta, el famoso perro re copado". Creo que lo entendió, porque me dijo "ma fangulo" y se fue. ¡Que te pague tu vieja, bigote!

.

Luego de Venecia pasamos por Florencia, acá estoy posando con la ciudad a lo lejos y la Santa Maria del Fiore de fondo. Está buena la cúpula de Brunelleschi, pero no jodamos, acá el que resalta soy yo. ¡Miren que bello! ¡Qué pulcro!


Este muchacho se llamaba David y estaba por todos lados. Yo no quiero decir nada, pero el pichí (que lo tiene al aire el descarado) es más chiquito que sus bolitas. Mmmmmm... no sé, fijate David.


Y acá en uno de mis lugares favoritos: el Coliseo romano. Mientras paseaba me imaginaba a los gladiadores rompiendo todo y se me pararon los pelitos de la emoción. 

La siguiente parada en nuestro viaje fue París. ¡Qué frío y qué lluvia todo el tiempo! La zoqueta se pensaba que la iba a sacar barata y al final terminó toda engripada. Por supuesto que eso no nos impidió salir a pasear por ahí, faltaba más. La ciudad es bonita, tiene lindos lugares (como Notre Dame, me dijeron que por ahí estaba Cuasimodo, pero no lo encontramos, ¡maldito!), pero hay que decir que la gente no es muy amable con los turistas. Y eso que nosotros un poco de francés chapuceamos (zoqueta me enseñó algo antes de viajar), pero así y todo, creo que no nos quieren mucho. ¡No me importó nada! ¡Vayansé a cagar! Yo estaba paseando y la pasé muy bien. Ah, eso sí, la pastelería francesa es exquisita. Mejor me anoto en el gimnasio ahora que volvimos porque quedé redondo.


Acá en los jardines del palacio de Versalles, una cosa realmente preciosa. ¡Este Luis XIV sí que sabía como vivir! ¡Qué lo tiró de las patas!


Y acá a punto de devorarme el plato de Crème Brûlée, uno de los postres más ricos que existen en el universo. Era para zoqueta, pero me dio a probar un poquito y no me pude contener: me devoré todo el plato. No lo lamento ni un poco zoqueta, jodete, hubieras pedido dos. 

La última parada fue la ciudad de Londres, en la cual lamentablemente estuvimos muy poquito, pero recorrimos mucho. Zoqueta se vino enamorada de esta ciudad, a mí también me gustó mucho. Tiene unos lugares muy interesantes, la gente es super amable, y en Hamleys (la juguetería más antigua de la ciudad) la pasé bomba: conocí muchos amiguitos y me la pasé jugando como un loco.


Acá posando con el Big Ben de fondo. Tenía miedo de caerme al agua del Támesis y mojarme las bolitas, pero por suerte la zoqueta estaba atenta.

Paseamos unos 15 días por este continente, conociendo gente, compartiendo historias y viendo edificios que tantas veces miramos en fotos o estudiamos. Una experiencia muy enriquecedora, que nos llenó de buenas energías para arrancar este año que está recién empezando. Eso sí, ¡la próxima me llevo una valija más grande! ¡Me quería traer todo! Por suerte algunos souvenires pudimos encanutar entre la ropa. ¡Espero volver pronto a este maravilloso lugar!

¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!

viernes, 2 de enero de 2015

¡Vacaciones!

El viaje de los 15 años llega con 15 años de retraso, pero a quien sabe esperar, no le importa nada. Gracias a mi vieja que decidió invertir sus ahorros de varios años, esta noche estaremos tomando un avión con destinos hermosos, para conocer lugares a los que hace años soñaba llegar.


¡Hora de las vacaciones! ¡A la vuelta Vendetta les contará sus aventuras!

jueves, 27 de febrero de 2014

Bariloche ~ febrero 2014


¿Estamos en vivo? Ah no, claro.

¡Hola a todos! He vuelto tras mi descanso merecido, otra vez en tierras sureñas, aunque esta vez con un grupito de gente distinto. ¡Han sido 11 días hermosos recorriendo las montañas y visitando amigos! Acá les traigo algunas fotitos y les cuento un poco cómo nos fue. Por suerte esta vez antes de que volvieran a olvidarse de mi, encontré un lugar bien cómodo en la mochila de la Zoqueta, y hasta manejé. Bueno, no manejé, pero sí miré los mapas. ¡Soy un capo! ¡Inigualable!

 
"No pibe, por ahí no vayas, guarda"
 
 
"Pará... ¿Bariloche no quedaba en Neuquén? ¿Cómo que Río Negro? Pero la puta madre..."
 
Todo comenzó el miércoles 12 de febrero, cuando arrancamos para Neuquén. Allá, tras 12 horas de viaje, nos recibieron nuestros queridos amigos neuquinos, quienes nos esperaron con unas riquísimas facturas y matecitos bien calentitos. ¡Los churros rellenos de Neuquén son una locura! Ya al otro día iniciamos viaje para Bariloche, donde tiraríamos los bártulos en la cabaña y marcharíamos a festejarle el cumpleaños a la Zoqueta, 30 años pegó la loca. Incluso ligó torta y velita gratis en "Rincón Patagónico", una parrilla donde se come muy rico. No se preocupen, tenían parrillada de vegetales, así que la agasajada no pudo quejarse. Yo me clavé un flor de chori, olvidate.
 
 
Acá posando en un árbol de los que estaban en el bosque del Parque Municipal Llao Llao. Yo me quería quedar, pero bueno, todo no se puede en esta vida.
 
Caminar, caminamos como bestias. Aunque no hicimos ningún trekking asesino como en el último viaje al Chaltén, sí hicimos varios kilómetros, recorriendo bosques, metiéndonos en caminos medio perdidos, y llenándonos de tierra hasta en las orejas. Obvio que también descansamos e hicimos algunas actividades más tranquilas, como cerros en aerosilla y hasta en teleférico, cosa que a la Zoqueta casi le da un ataque. ¡Cómo le va a dar claustrofobia si era re seguro! Yo igual ese día me quedé en la cabaña, por las dudas. No, no es que tenía miedo, es que ese día daban una maratón de Ink Master y no me la quería perder.
 
 
Acá degustando un exquisito pan con mermeladas caseras, en una casa de té de Bariloche. ¡La de rosa mosqueta estaba buenísima!
 
 
Disfrutando la fresca patagónica. ¡Cómo se extraña ese vientito!
 
Aprovechando que fuimos en auto, además de Bariloche también recorrimos otros lugares. Fuimos a El Bolsón y Lago Puelo (supuestamente ese día había una feria enorme, pero fue medio poca cosa), también hicimos el maravilloso circuito de los Siete Lagos parando en San Martín de los Andes, y finalmente estuvimos en Villa la Angostura. Respecto a este último lugar, debo decir que está más hermoso que nunca, y me parece que con la Zoqueta y el Oso nos vamos a ir a vivir ahí en cualquier momento. Yo puedo trabajar de cualquier cosa; con la pinta que tengo, ¿quién me negaría un trabajo? ¡Nadie! Voy a arrasar con toda la Villa cuando vaya. Aunque si quieren llevar a Gala también, la maldita esa me va a robar protagonismo. ¡Ya vas a ver, guacha!

 
Acá en Lago Puelo, ese día hacía la calor.
 
Sinceramente, fueron unos días sumamente divertidos. Comimos muy rico, pudimos dormir con estufita prendida (algo que en verano resulta raro, pero ya se extrañaba), tomamos buenas cervezas y nunca faltó el fernet en la cabaña. Nos reímos demasiado y nos trajimos muchas anécdotas que le voy a contar a mi grupito de amigos peluchianos cuando haya reunión. ¡Tomá de acá, Jorge! ¡Mis anécdotas son las mejores!

 
Despidiéndonos del Sur, ¡Nos veremos pronto, querido amigo!
 
Ya me atoré de chocolates, de los que pude rescatar al menos porque los gansos de mis compañeros de viaje los pusieron en la luneta y llegaron todos medio derretidos, pero no importa, en el estómago todo se mezcla. Ahora a mirar las fotos y recordar ese silencio y esa paz, y juntar un poco de buena onda para este año recién empezado.
 
¡Hasta la próxima vacación-aventura!

lunes, 1 de julio de 2013

Iguazú ~ Junio 2013


¡Hola a todos! Aquí de nuevo les traigo mis aventuras viajeras, esta vez un viajecito express de tres días por el litoral argentino, para conocer por fin las Cataratas del Iguazú.

La verdad es que estábamos un poco preocupados con la Zoqueta por todo esto que estaban dando los noticieros del lío que hubo en Iguazú por las terribles lluvias y la subida del río, que hicieron que el caudal de las cataratas aumente copiosamente y parecía que era tierra de nadie, pero como siempre: ¡nada que ver! Lo único que tuvimos que posponer un poco fue la "Garganta del Diablo", famoso salto que parece que es increíble, pero quedará para una próxima vez. Lo demás: hicimos todo lo planificado. ¡Buenísimo!



Una de las primeras cosas que siempre pruebo en los hoteles son las camas, si no son mulliditas duermo para la merda. Por suerte estas estaban muy bien, ¡dormí como un cerdo!





Acá mi primer contacto con las cataratas. Tenía un poco de miedo de resbalarme y que la corriente me lleve al carajo, pero por suerte no pasó nada. ¡Qué sería de la Zoqueta si a mi me pasara algo! Sus historias de viajes serían aburridísimas.


Luego de una buena caminata viene una buena comilona. En materia de precios no eran tan asesinos con la comida, o la yerba y los dulces. Pero andá a comprar una artesanía bien copada sin empeñar un órgano, dale, te quiero ver. ¡Y ni te cuento si se te ocurría comprar del lado brasilero!



Me cago en la Zoqueta hija de puta vegetariana, ¡ensalada tenía que comer!


Acá otra foto de ese hermoso lugar. Los pelitos me quedaron todos húmedos, por suerte no me quedó olor a pata encima. 

Además de visitar las dos cataratas fuimos al "Parque de las Aves", un lugar muy lindo que está lleno de bicharracos, más que nada de loros y sus derivados (?). No me animé a salir de la mochila porque los hijos de puta esos andaban medio sueltos, y ya tengo malas experiencias con el loro en la casa de la mamá de la Zoqueta: ¡Me picoteó la nariz una vez! Ante la duda, me quedé escondido. Los pájaros y yo no nos llevamos bien.
Tampoco me animé a salir cuando la loca de mierda esta hizo tirolesa a 20 metros de altura entre los árboles de la selva, tiene un pedo en la cabeza, miren si me caía y me partía el upite. ¡Con el upite tan lindo y tiernecito que tengo!


Pero en materia de alcohol no podía no aparecer, así que la última noche decidí explorar yo también el "Icebar Iguazú" y mamarme un poquito. Es un bar hecho todo de hielo (hasta los vasos), que está a 10º bajo cero. Todos tenían frío, ¡qué manga de maricones! Yo me la banco porque soy de la Patagonia: soy un capo.


Acá tomándome un rico Bailey's


La verdad fueron 3 días geniales, conociendo un lugar nuevo y disfrutando un poco de naturaleza. ¡Sólo que mi pelito y yo con la humedad no nos llevamos nada bien! Suerte que en el hotel tenían secador de pelo y después de bañarme cada noche ya no parecía un esperpento.
¡Saludos y hasta la próxima vacación-aventura!