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jueves, 3 de marzo de 2016

Liberté

Como persona que siempre deseó vivir fuera de la casa de sus padres, muchas cosas pasaban por mi cabeza cuando imaginaba lo que sería tener mis espacios propios. Allá mi refugio era mi habitación, decorada totalmente en desequilibrio respecto de la casa en general. Así como me sentía yo: fuera de lugar. La casa de mis padres si bien no sigue UN estilo arquitectónico o decorativo, tiene un encanto particular, una cosa que sigue una línea... los ladrillos a la vista en varios ambientes internos, los muebles de madera preferentemente de algarrobo, los platos en las paredes y las máscaras en el living.
Mi pieza no tenía nada que ver. Tenía fotos de mis amigos, hojas secas de árboles pegadas en las paredes, estrellas en el techo de esas que brillan en la oscuridad. Un montón de adornos colgantes que colgaban del techo, duendes, hadas. Era yo.
Mudarme fue todo un acontecimiento. Si bien no vivo sola, porque desde que me fui de la casa de mis padres vivo en pareja, tuve el placer de toparme por primera vez en mi vida con el "armar la casa como les guste". Mi marido y yo tenemos gustos parecidos (aunque yo soy más enferma de algunas cosas que él no, pero no le molestan), así que fue sencillo.
A pesar de que no es mío porque alquilo, me encanta mi casa. Me gusta mi hogar.
Me gusta la biblioteca repleta de libros y pequeños adornos entremezclados. Me gustan los duendes que fui juntando, los dragones, los muñecos, los caballeros. Me gusta la cama (es la cama más cómoda del mundo), el sillón, la tele, el modular. La cocina con su mezcla de rojo y negro, dos de mis colores favoritos. El patio donde da el sol varias horas al día y donde habitan algunas plantitas. La paz que reina cada vez que entro, la calma, el lugar propio que ya no es solamente una habitación. Es una habitación, un living comedor grande, un baño, un patio. Tiene olor a libertad.


La biblioteca es de las cosas que más me gustan


Uno de los caballeros :)
 

La negra atrevida, robándome la cama una mañana

sábado, 2 de noviembre de 2013

New life

A sólo 3 días de cumplirse un mes desde que estamos en la casa nueva, muchas cosas han cambiado respecto de nuestra vida anterior.

Lo mejor de todo es que podemos tener a la negra acá en casa.

Los primeros días de su vida con nosotros fueron medio desastrosos, llevándome a sentir el temor de que quizá hice mal en hacer toda esta movida para que viviéramos los tres juntos. Pero después me di cuenta que la que estuvo mal fui sólo yo, pues no fue buena idea que la perra empezara su vida con nosotros mientras nos estábamos mudando. Ese fin de semana de mover cajas, acomodar cosas, ordenar, este departamento era caótico. Katrina un poroto. Había pensado no traerla, dejar pasar unos días para que se acomode todo y ella pudiera disfrutar la casa pero hete aquí que mi hermano no tuvo mejor idea que traérmela el mismo sábado que comenzamos a mudarnos. Había tan poco lugar que ni tenía donde echarse a descansar un poco.

Fue una primer semana medio malosa para ella. No se acostumbraba a la casa, no sabía cuál era su lugar, cada vez que un vecino pasaba por la puerta (este edificio tiene 4 departamentos que se comunican con un pasillito común) se ponía loca a ladrar y gruñir, cualquier ruido la despertaba y la sacaba, no quería comer, en fin: un bochorno.

Por suerte el tiempo -y buenas personas que me dijeron que tuviera paciencia- acomodó todo, y hoy ella está más contenta que nunca, tanto en ésta casa como en la de mi mamá, donde se queda cuando a nosotros nos toca salir. ¡Un lujo! De no tener ninguna casa, pasó a tener dos, donde hay personas que la adoran.

Lo que inicialmente iba a ser una "tenencia compartida", hoy es un "cuando tengo que salir te la dejo" y el resto del tiempo está conmigo. Así esté volviendo de las clases o del gimnasio a las 10 de la noche, paso por lo de mi vieja y me la traigo. Adoro tenerla en casa, y cuando no está siento que está vacía.

Se adueñó del sillón, donde duerme casi todas las noches. Ya tiene su camita acomodada en un lugar que le gusta, destrozó el huesito que le compré para la mudanza y juega como una desaforada con el pobre peluchito que tiene hecho pedazos. Le encanta salir al patio por el comedor y entrar de nuevo por la cocina, es una manía que tiene. Incluso a veces estoy cocinando, y me aparece por atrás y me asusta si estoy distraída. Su horario se acomodó al mío y espera a que me despierte para salir a hacer pis (nunca antes de las 8:30), mientras que mi vieja la sacaba todos los días a las 6:30. Sí, lo sé, mi madre está loca. Cuando uno de los dos está jugando a la play, se nos acuesta al lado y apoya su cabecita en nuestro brazo. Y si estamos viendo una película, rompe las bolas hasta que le hacemos un lugarcito para acostarse ella también.

Es una divina esta pichicha. Y extrañaba mucho, pero mucho vivir con ella.

 
Acá en su camita, en pose de "no, yo no me robé esa chatita, apareció sola"

lunes, 4 de marzo de 2013

Amores perros

Estaba en la plaza paseando a mi perra, que jugaba feliz con otros dos animalitos: una mestiza de labradora que se llama Janis y, ante la posibilidad de que me linchen, les cuento que sé que es su mejor amiga (juegan juntas desde cachorritas y se desesperan cuando se encuentran), y un boxer que se llama Fidel; cuando de pronto lo siento a Fidel que lloriquea, con Gala al lado.

Conozco a mi perra. Desde antes de ser castrada si hay algo que le joroba es que la anden olisqueando, y Fidel puede ser realmente muy persistente. A pesar de que, probablemente, no le encuentra olor a nada a ella, no deja de insistir. Y seguro aquella, loca como ella sola, le habrá pegado un tarascón.

Automáticamente se da la siguiente conversación:

Dueño de Fidel: -¡Fidel! ¡Dejate de joder y vení acá!
Zoqueta: -No te preocupes, es Gala que tiene mal carácter. No le gusta que la anden olisqueando mucho y se pone loca.
Dueño de Fidel: -Este perro es un goma.
Zoqueta: -Esta cada vez se parece más a mi...
Dueña de Janis: -¡¡¡Todos los perros se parecen a sus dueños!!!!
Dueño de Fidel: -..........gracias por decirme goma.

Tras un ataque de risa debido a mi innata incapacidad por disimular nada, me puse a pensar que en realidad mucho tiene de cierto esto que decía la dueña de Janis. Observando a Gala, a ella le molesta mucho que la joroben cuando no da confianza, y cuando algún perro extraño a los de siempre viene a molestar a sus amigos (y en especial a Janis), realmente los saca cagando. En ese sentido nos parecemos mucho, yo no le doy confianza a cualquiera y cuando se hacen los vivos de verdad me molesta, y mucho. Y si alguien lastima a las personas que quiero, me pongo loca.

Janis es un alma pacífica, camina lento, igual que su dueña. Es relajada, no le molesta nada, a todos saluda moviendo la colita y siempre se la ve feliz y tranquila. Su dueña, Adriana, es igual. Tiene esa onda de persona pacífica que siempre está dispuesta a cebar unos mates y charlar un rato. Son las dos sumamente simpáticas.

Si analizo las mascotas de las personas que conozco, muchas se parecen a sus dueños, es ciertamente una cosa de locos. ¡Después que no digan que los animales no son seres inteligentes! ¿Cómo puede ser que absorban tanto de la personalidad que tenemos nosotros?

martes, 22 de enero de 2013

El significado de la amistad

Amo los animales. Ya he escrito por acá en algún que otro post que me encantan los perros, y la verdad es que desde que tuve la suerte de amar a uno y recibir años de su afecto, ese amor explotó a niveles insospechados.

A veces no entiendo cómo la gente es capaz de pensar que la solución a sus problemas de vida es deshacerse de un perro. Recientemente me encontré con que una señora anda pidiendo hogar para su perro de seis años, porque el bichito se lleva mal con el hijo (un boludo grande de 27 años) "y no se deja poner la correa cuando sale a pasear". Por un lado me hizo enojar las pocas ganas de esta señora por hacer hasta lo imposible por quedarse con ese perro que lleva la mitad de su vida amándola, y por el otro, pienso que ese animal evidentemente necesita un mejor hogar donde le den lo que se merece. Y mensajes como esos, de gente que regala sus animales por mil motivos (el más común es mudarse) abundan en internet.

Nadie dice que es fácil hacerse cargo de un animal, y a veces la vida nos pone en encrucijadas complicadas pero no por eso hay que tomar la salida rápida de sacarse al bicho de encima. Ese animal también tiene sentimientos, aunque no los exprese de la misma manera, y no es justo tomar una decisión como esa sólo porque se nos hace difícil. Lo mismo cuando se ve por ahí que la gente quiere devolver cachorros porque les hacen lío. El bebé cuando es chico también llora, rompe, molesta, es insoportable. Lo único que el bebé no caga y mea por todos lados porque tiene un pañal que le tapa sus partes, si no sería igual que un cachorro, ensuciando por toda la casa. Tanto un niño como un animalito necesitan su tiempo de adaptación, para aprender, para entender lo que uno trata de decirles. Y en ambas situaciones lo que más ayuda es la paciencia, y el cariño por ese ser nuevo que no sabe en dónde cuernos está parado. ¡Y yo no veo a nadie regalando un bebé porque se hace caca! Lo mismo aplica para un perro adulto. ¿Regalarlo o abandonarlo porque está viejo? ¿Porque está lisiado? Se sorprenderían de la cantidad de personas que lo hacen.

Mientras tanto yo siento que el perro es una de las mejores criaturas del planeta. Son fieles, son leales, y a mí particularmente mis perras me enseñaron muchísimas cosas. Atena, mi linda ovejera, me acompañó por 8 años y medio y gracias a ella siento que soy en algunos aspectos una mejor persona. Me costaba menos volver a mi casa porque sabía que ella me estaba esperando. Se acostaba conmigo siempre que estudiaba o trabajaba, sin moverse de mi lado, salvo cuando decía la palabra mágica "¿Vamos?", y ya sabía que ligaba un paseo por la plaza. Cuando me vio triste simplemente se quedó al lado mío y me lamió las lágrimas, y cuando estuve contenta lo festejaba mordiéndome y jugando conmigo. Fue tan buena que hasta se echaba a mis pies mientras rasqueteaba el violín (porque eso no era tocarlo), como si le gustara.Y Gala, la negrita actual es igual de dulce y compañera. Extrañamente siento que hay una conexión entre ellas dos, aunque nunca llegaron a conocerse. Gala elige los mismos lugares que Atena elegía para tirarse al lado mío. Responde de la misma manera cuando me ve agarrando la bolsita para salir a pasear...En fin. Mi vida no hubiera sido la misma sin ellas dos. Yo no sería la misma.

Hay una frase que da vueltas por ahí que dice "Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma quedará dormida". Y sinceramente siento que hay muchas personas que, si es que realmente tienen un alma, aun no ha despertado. Porque no tienen idea de lo mucho que uno recibe al entregarle el corazón a un perro.


Atena (2003 - 2011), con su juguete favorito: el sapito Peperónido.


Gala, en su lugar preferido de la plaza: el arenero.

Ojalá ese perro que la señora está regalando encuentre un hogar pronto donde lo quieran de verdad. Porque todos los animales se merecen eso, y mucho más. Porque en el corto período de tiempo en que tenemos la suerte de compartir nuestras vidas con ellos, vamos a aprender el verdadero significado de la amistad.

viernes, 28 de diciembre de 2012

2012

Se nos está escurriendo entre los dedos (?) el 2012 y es inevitable para la mayoría ponerse a pensar en las cosas buenas y malas del año que se está yendo. Aunque, entre nosotros, a mi me da la sensación que lo único que cambia es el calendario y los feriados que se corren de día. Eso de "cambiar de año" es más una cosa mental que uno se propone como para cortar un período de tiempo y arrancar otro. Digamos que si no existiera el "año nuevo", el tiempo sería una extensión interminable que nos llevaría a tener realmente el cerebro quemado en poco tiempo. En fin, el que inventó el calendario: un capo.

El 2012 me deja con varias cosas en la cabeza. Por un lado, otra carrera (terciaria esta vez) que decido dejar. Y aunque muchos me hayan dicho en su momento "pero te falta una materia anual solamente", la verdad es que desde julio que no volví a ese lugar inmundo que mi mente está mucho más relajada. Me hartó el tema de pagar una cuota mensual para recibir a cambio una educación mediocre que no me iba a llevar a ningún lado. Así que le puse muchas más pilas al trabajo, por suerte tengo más clientes y un sueldo mejor amable (*) a fin de mes, y por lo pronto estoy anotada para pastelería profesional el próximo año. Sí, voy a estudiar algo de cocina. Algo que me gusta mucho y me relaja la mente.
Desde enero tengo en la vida a una perrita nueva. Tras la partida de Atena en septiembre del año pasado que la casa se sentía vacía, así que con novio chusmeamos refugios y nos encontramos a la pequeña Gala, que con esa pinta desastrosa nos conquistó y nos llevó a adoptarla. Toda garrapatienta, llena de pulgas, con sarna, con parásitos, la cola quemada...pero dueña de una dulzura interminable. Actualmente ya tiene 1 año y 1 mes y está más linda que nunca.
Desde agosto que vivo con novio en un departamento a 13 cuadras de la casa de mis padres, donde lamentablemente no pudimos traernos a Gala porque nos enteramos (después de pagar el alquiler y tener toda la mudanza hecha) que no aceptan mascotas. Los primeros días fueron difíciles, me apenaba mucho no estar con ella, pero como puedo trabajar desde una computadora en cualquier lado uso la casa de mis padres a modo de oficina y estoy con ella todo el día. Tenemos nuestros paseos programados de 30/60 minutos donde ella juega con sus amigos perrunos y yo descanso el coco de trabajar. Hay gente que se toma una hora para comer, yo me tomo una hora para hacer plaza. Y el hecho de no vivir más con padres le brindó a mi salud mental y física un +100 de tranquilidad.
Este año me acercó más a ciertos amigos, me alejó de otros, me trajo nuevos.
Leí muchísimos libros y tengo otros tantos para leer. Y empecé a participar en un blog de cine, lo cual me encanta porque adoro mirar películas y el tener que criticarlas hace que no me olvide de lo que vi (y soy malísima con la memoria).
Me hice mi octavo tatuaje.
Volví a hacer pilates y días como hoy siento que no me voy a poder ni sentar en el inodoro del dolor.
Conocí San Juan en enero.
Lloré como una descocida y reí muchísimo.
Me sigo enamorando cada día de este hombre genial con quien nos elegimos para toda la vida.
Seguí siendo una gansa, como todos los años.

Si tengo que sacar conclusiones, diría que fue un muy buen año. Con sus cosas malas, pero en general un año lindo con muchos cambios.

Así que, 2013, te vas tener que esmerar si querés ser un poco mejor que este.

A todos ustedes que me empezaron a leer en este nuevo blog, y a los que me siguen leyendo desde el viejo, les deseo un muy feliz comienzo de año. Que nos agarre con una térmica menor a los 50ºC que tuvimos en navidad (a los que habitamos Buenos Aires al menos). Que nos encuentre con una mesa llena de gente linda con la que se diviertan mucho, con un vaso de fernet bien frío, con mucho hielo. Y algo rico y fresquito para postrear.


Gala, llena de arena luego de uno de sus tantísimos paseos jugando les manda saludos.


¡Salud!

(*): "Mejor amable", frase de abuelo materno.